
Creo que en todos mis escritos lo que he dicho ha reflejado siempre lo que pensaba, puede que en algunas ocasiones haya exagerado algunas cosas y en otras le haya dado una chispa cómica – ya tenemos bastantes problemas para que yo aumente el sentimiento dramático de la realidad- pero siempre he dicho la verdad, aunque en muchas ocasiones he ocultado las verdaderas intenciones de algunos escritos. Esto no me ha hecho sentirme bien porque no he escrito todo lo que llevaba dentro, sobre todo desde hace un par de meses, Creo que no he querido explicar muy claramente el motivo de algunas situaciones por la que atravesaban mis sentimientos, creo que no quería decir los porqués. Pues bien, eso se ha acabado. De hoy en adelante voy a decir exactamente lo que siento, cuando lo siento y el porqué lo siento, le pese a quién le pese. Aunque suene a amenaza, nada más lejos… a nadie le debe pesar que yo sea sincero, y si hay alguna persona que piensa que voy a hacerle daño, que sepa que nunca será así o por lo menos esa no será nunca mi intención y siempre podrá replicar en los comentarios.
Voy a tratar de explicar un poco a que viene todo esto.
A veces lo más duro de algunos sentimientos es compartirlos con otras personas. Pero el hecho de compartir mis sentimientos me puede ayudar, tanto cuando se trate de buenos sentimientos como de otros que no sean tan buenos. Además, el hecho de compartir mis sentimientos me ayuda a sentirme más cerca de la gente que me importa y a quien le importo.
Cuando empecé a escribir este Blog, mi intención fue hacer reír o por lo menos sonreír. Meses más tarde ocurrió que sufrí un golpe bajo en mi corazón, ya dolido por el abandono de quién siempre he pensado que es la mujer de mi vida, y mis escritos sufrieron un giro, estaba dolido y resentido y con esa carga empecé a escribir con despecho y en alguna ocasión, con extrema dureza. Algunos de esos pots los eliminé, otros no porque siempre he querido que quede constancia de algo que ha hecho que mi vida empiece a cambiar…
Ya no hay despecho, no hay resentimiento y por mi parte las aguas se han calmado… pero sigo enamorado de ella. He intentado olvidar, pero ya dije en otro escrito, que eso no es posible. No he intentado arrancar un clavo con otro, eso también sé por experiencia que no funciona, pero tampoco he ido de monje por la vida…pero nada ha cambiado… para bien o para mal… la sigo queriendo. ¿Qué hacer? Nada de momento, si hay algo que hacer para resolver esta situación, no tengo las respuestas todavía… todavía… pero las buscaré y tener por seguro que las obtendré. Y os aseguro una cosa, que si pasado un tiempo, mi meta sigue siendo la misma, y creo que así será, conseguiré lo que quiero. Es una promesa.
Si a alguien ofendí, que me perdone, si a alguien ofendo de ahora en adelante, no será mi intención, y sobre todo, a esa persona tan especial para mi, que sepa que lo que más voy a cuidar con respecto a ella, siempre será el respeto.
Las personas hoy en día nos conformamos con la compañía en lugar del verdadero amor, porque dejamos ir lo que deseamos por cobardía o por temor. Yo no lo voy a dejar ir.







Cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro, Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre. Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y la envió a casa de Prometeo.
de golpe quedando dentro la Esperanza, tan necesaria para superar los malos momentos.
Hoy no me encuentro bien, hoy mi conciencia me dice que nunca debí consentir que alguien me llevara al límite y hoy reconozco que la culpa es solo mía.


