domingo, 24 de mayo de 2009

Navegando

Hacía mucho tiempo que no salía a practicar vela, unos 5 años y eran muchas las ganas que tenía, casi una necesidad. En otro tiempo llegué a ser un buen navegante y no había semana que no me echara a la mar. 

Para los navegantes el mar es nuestro desierto. Al principio aquella vacía inmensidad, nos asusta y después aprendemos a apreciar allí una vida tan palpitante como un corazón abierto. Un día vi una gaviota que después de observarme largo rato, abrió sus alas majestuosamente y dejándose caer, planeo describiendo una parábola perfecta, hasta que sus patas rozaron el agua. En ese momento como si la piel del mar fuera la mía, yo sentí un escalofrío.

Navegando en solitario con la única compañía de las olas, te relacionas con ellas como si fueran tus compañeras de trabajo o tu familia. Sientes que tus hermanas las aves te anuncian la tierra y la pesca. También pides a tus vecinas las olas que sean buenas contigo.

Una grande y gorda me empujó una vez mansamente sin poner en apuros mi piloto de viento. Otra rompió y encapillaba con rabia inundando la cubierta, otra estalló inútilmente en la amura. En aquel momento, ellas y yo pensamos que existían pero solo eran parte del mar. En ese momento piensas que tú también formas parte de aquello y te sientes inmensamente feliz. Ese sometimiento liberador es un consuelo.

En nuestra sociedad moderna pensamos que todo lo podemos resolver con nuestro dinero e influencias, pero evidentemente eso solo es una ficción y como todos lo sabemos cada vez estamos mas angustiados. En el mar, tú solo a bordo de una pequeña nave como es un velero, no puedes poner citas y los destinos no son más que intenciones. Te sometes a la climatología y cuanto antes entiendas que debe de ser tu aliada y no tu enemigo, antes dejarás de sufrir. 

Recuerdo como Vito Dumas, el gran navegante argentino, después de una travesía oceánica de varios meses, estuvo dos semanas intentando entrar en un puerto. Veía las luces y los ruidos de la ciudad que le traía el viento contrario, pero no podía ganar barlovento, Pasado un tiempo, sencillamente, abrió rumbo, largó escotas y se adentró otra vez en el océano.

Ayer pasé un buen día en ese desierto, que es el mar para mi, mucho ejercicio, mucho sol, algo de frio en algún momento, y un muy buen almuerzo… eso si,  recién pescado.


sábado, 23 de mayo de 2009

A mi nieta

Todo está listo para comenzar un nuevo viaje, distinto, aventurero, complicado a veces, sencillo otras, con vuelos de alturas sin medida o apenas a centímetros del suelo, pero maravilloso y pleno. Hay que estar muy atenta para poder celebrarlo.

Vuela, vuela con tus alas de fantasía y alcanza la meta que te propongas, como norte el cielo y detrás quienes te aman, se tú misma, sin dobleces, cuidándote, porque como todo viaje encierra algunos peligros, sin embargo vívelo, disfrútalo y acuérdate de tener los pies sobre la tierra. La vida es una maravilla, el mundo no termina mañana, no te apures, que a todo se llega, si pones amor y muchas ganas.

Vuela, vuela alto, pero siempre vuelve a casa.

Para mi adorada Laura, que cierra un ciclo y comenzará a transitar el sendero de la vida según sus propias decisiones.

jueves, 21 de mayo de 2009

... y las rubias

Hace un par de años conocí a una hermosa mujer. Tenía una sonrisa que inspiraba los más profundos sentimientos de amor, alegría y felicidad. La verdad es que verla sonreír era el mejor de los regalos. Su piel era blanca y tersa como una perfecta muñequita de porcelana… eterna e increíble objeto de colección. Su hermoso cabello rojo… ¡ay Madre del amor hermoso! Puesto sobre sus hombros era como la decantación de un oloroso vino tinto. Indudablemente tenía otras virtudes que hicieron que me quedara prendado de tan singular belleza.

El tiempo que duró nuestra relación fue como la vuelta a mi juventud, por la fuerza e intensidad que experimenté en su compañía… Pero todo acabó un día como empezó… sin saber por qué.

Hoy la volví a ver… a distancia, después de muchos meses…. No sonreía y su pelo era rubio a mechas oscuras… y recogido… pero era ella. Rubia o pelirroja era ella. Sonriente o seria era ella. Pasado mucho tiempo y aún sabiendo de su desprecio hacia mí… era ella. No ha cambiado, su belleza sigue siendo la misma y ese fortuito encuentro solo me sirvió para reafirmar lo que siempre sentí por ella… nada ha cambiado en mi.

 Morenas con piel tostada, pelirrojas con piel rojiza y rubias totales o a mechas con piel blanca, todas me gustan. Con pelo corto o largo. Recogido o suelto es igual me gustan de todas las maneras y desde luego cuando una mujer te gusta de verdad… da igual de que color lleve su pelo o que longitud pueda tener. Las mujeres son camaleónicas y eso es una de las cosas por lo que me gustan. Las quiero, pero amarlas… solo se puede amar a una al mismo tiempo.

Amar es amar y punto, con el corazón, el alma y todo el ser, cuando lo tengo que explicar con palabras, solo describo lo bien que me siento y lo que me atrae de ella.
Si lo escribo desnaturalizo al amor. Es difícil transmitirlo por palabras lo que siento.
Otros tienen la facilidad de poder expresar los sentimientos en las letras, como un día leí:
"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal" . Teresa de Calcuta. De seguro, se puede aplicar al amor que se siente hacia una mujer.

Cuenta la leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer. Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:

Tomo la redondez de la luna;
las suaves curvas de las olas,
la tierna adhesión de la enredadera,
el trémulo movimiento de las hojas,
la esbeltez de la palmera,
el tinte delicado de las flores,
la amorosa mirada del ciervo,
la alegría del sol,
y las gotas del llanto de las nubes,
la inconstancia del viento
y la fidelidad del perro,
la timidez de la tórtola
y la vanidad del pavorreal,
la suavidad de la pluma de un cisne
y la dureza del diamante,
la dulzura de la paloma
y la crueldad del tigre,
el ardor del fuego
y la frialdad de la nieve.

Mezclo tan desiguales ingredientes, formo a la mujer y se la dio al hombre.

Después de una semana, vino el hombre y le dijo: "
Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, parece que se divierte al hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella!"
Bien, contesto Dios y tomo a la mujer.
Paso otra semana, volvió el hombre y le dijo:
"Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mi";

ella cantaba y jugaba a mi lado,
me miraba con ternura y su mirada era una caricia,
reía y su risa era música,
era hermosa a la vista y suave al tacto.
Me cuidaba y protegía cuando lo necesitaba,
me daba dulzura, ternura,
comprensión y amor sin condiciones,

por favor Dios, devuélvemela, porque 
no puedo vivir sin ella! 

martes, 19 de mayo de 2009

Tocando tus piernas


Querer hacer un tratado, que describa todo el ansia y la necesidad intrínseca que tiene el hombre para demostrar que tocar las piernas de una mujer es realmente un delirio tántrico, podría terminar siendo el sueño de caminar por la luna. Y eso es precisamente lo que pasa en el viaje que proporciona el tacto. Se pueden producir delirios como un encuentro en una carretera, llegar hasta la playa, volver a retomar las montañas con el roce de las palmas de las manos y sus dos extremidades, que podrían llegar a convertirse en la alucinación de estar en El Dorado. 
La conjunción, dirían los gramáticos, pertenece a esa hermosa forma de encontrar en dos cuerpos morfológicos el regodeo de la fantasía, cuando se entienden.Pretender describir qué pueden sentir cuando les tocas las piernas se podría verificar por medio de una encuesta que tenga como referencia unas tres primeras preguntas: 
1) ¿qué siente? 
2) ¿se pone nerviosa? 
3) ¿le gusta? 
Probablemente, la que sea insensible hasta con su familia, puede que llegue a experimentar y a encontrarse consigo misma en la reflexión, sabiendo que cada pregunta, como cada mano que la ha tocado, guarda una relación estrecha, en la sensación y la descripción, la técnica variará dependiendo del caso.Por eso y por muchas razones que ahora se obvian para no llegar hacer de esto una tesis, tener dos piernas significa mucho. Con sólo imaginarse que se puede describir un mundo paralelo al de uno es colosal, apetecible, es el momento en el que se fija la mirada como una lanza detectora de dulzura, de esparcimiento, de tocar sin tocar, sólo observando el estable sentido de estar de pie, o, seguidamente, acostada como una flor hermosa que tiene corazón. Sin miel o con miel, las piernas huelen bien, en lo tangible de la conquista.


Tocando tus piernas se torna al encuentro de dos miembros que renuevan al hecho curioso de estar, poseer, tener, compartir, deliberar sin juez que la actitud que se toma frente a frente es la más adecuada, siempre y cuando en el entorno haya silencio, secreto y discreción que no escatime esfuerzo para realmente creer que lo que está pasando es real. Cuando todo esto ocurre, el tacto se fortalece, crece, se expande, intenta recobrar lo que quizá por algún momento se había perdido, pero esta vez más conscientes, más serenos, más seguros de las piernas que estén allí.¿Has experimentado tocar unas piernas que te gusten? La respuesta puede ser general con un sí, o con un no, pero ni siquiera se trata de eso, sino de las ganas que ellas proporcionan. Entonces cabría otra pregunta ¿tendrás ganas de seguir tocando esas piernas?; Allí con un poco de reflexión y sinceridad entonces nos encontramos con nuestros “yoes” y las quimeras del deseo: sí quiero seguir tocando, responderán algunos.
La luz causa un efecto importante en dicha situación, pues las piernas puede que estén en su más impecable limpieza, o puede que esté en su más deplorable estado, pero, ¿tocaría usted unas así? O ¿las bañaría para luego sentirse a gusto? La luz es una influencia directa de la moral visual, al demostrar en realidad que esas son las piernas que se quieren, que tocándolas nos llevan hasta la última frase para seguir construyendo la pasión.

Encontrar una respuesta absoluta quizá sea un poco apresurado. Se recomendaría, dado el caso, desde un sentido conservacionista, que se deje tocar esporádicamente, como una terapia de un par de juiciosos que siguen soñando, el uno con su muñeca de porcelana y la otra con su príncipe azul.
El sexo se hace con todo el cuerpo e implica a todos los sentidos, pero sobre todo, ciertamente, al del tacto. Y hay que recalcar que el sexo se hace con todo el cuerpo porque entre los hombres tienden a concentrarlo en un único apéndice corporal... sí, ése justamente. Una vez vi un dibujo humorístico en una revista alemana: se titulaba "las 12 zonas erógenas del cuerpo humano" y se veía un cuerpo femenino desnudo y otro masculino. El cuerpo femenino ostentaba numeritos del 1 al 12 repartidos por toda su geografía, de la frente a los pies. El cuerpo masculino también tenía 12 numeritos, pero todos apelotonados en el pene. No me digáis que no entran ganas de ser mujer.
Me dijeron una vez que escribiera relatos eróticos y me he aventurado a ello… más o menos. Literatura erótica, ¡que difícil! No, no es complicado relatar un encuentro apasionado entre dos personas, lo casi imposible es que el que lo lee, se lo crea.
Ese es el principal motivo por lo que trato de no hacerlo, aunque en algunos de mis escritos existen encuentros, procuro tapizarlos de dificultades propias de la vida, al fin de cuentas, ningún personaje ha hecho cosas que yo no he al menos intentado con mayor o menor éxito.
Caemos nuevamente en lo mismo ¿por qué en la literatura erótica se prioriza el orgasmo femenino? ¿Por qué ellas se retuercen, se agarran de los pelos o humedecen el colchón y los hombres solo gimen un poco y hacen un tanto de lo mismo?
Quiero ver relatada una buena acabada masculina. ¿O no tenemos derecho a ser exprimidos?
Y termino con una recomendación para unirme a las campañas Europeas…
Nadie tiene un cuerpo tan bueno pero tan bueno por el cual valga la pena morirse. 

sábado, 16 de mayo de 2009

La playa

Hoy estuve en la playa.

De buena mañana me despertaron unas amigas de improviso instigándome para que las acompañara a pasar el día en la playa. Yo me suelo levantar como un zombi y sobre todo si no espero que nadie ose despertarme de un dulce sueño. Tenían prisa y ganas y mientras me afeitaba y me preparaba para salir, el olor al café y a tostadas recién hechas me abrieron bien los ojos. Ya me tenían preparado el desayuno, estaba claro que querían hacérmelo fácil.

Desayuné en compañía, algo que siempre me gustó, me fumé un cigarrillo y preparé mi mochila. Unos bocadillos envueltos en papel de aluminio ya estaban preparados, los introduje en la mochila, la cerré, me la colgué, me puse mi gorra y mis gafas de sol y nos dispusimos a salir.

Para quien no lo sepa, la playa de El Saler es la que está pegada a la Albufera de Valencia y al lado del Parque Natural de La Devesa. Es una larga playa con el mar al Este y de espaldas unas hermosas pinadas o unas no menos hermosas dunas, algunas de ellas estropeadas por la especulación de un alcalde de los años setenta que prefiero no mencionar. 

Menos mal que ya hace una treintena de años se prohibió cualquier tipo de construcción y se empezaron a recuperar las dunas. De todas maneras, para que mi vista no se dañe, siempre me pongo de espaldas a los apartamentos que quedan. Me gusta mencionar que en aquellos tiempos yo diseñé algún que otro espacio verde en aquel lugar pero me vanaglorio decir que solo utilicé plantas autóctonas.

Me gusta el mar, me relaja, es cambiante, nunca está igual. He vivido muchos años con el mar delante de mi ventana, soy un apasionado de la vela… lo conozco bien… y engaña su hermosura. Tiene su lado oscuro… como todos y a él le da por engullirse a la gente de vez en cuando.

Yo estaba pensativo, ellas bromeaban, incluso me llenaron la mochila con un ladrillo que pesaría 10 kg y ni cuenta me di… llegó hasta de vuelta a casa.

Me gusta sentarme y mirar la playa e imaginar… Nada importa que hayan sido escritos hoy o que fueran imaginados mucho tiempo atrás: los poemas del mar siempre nos llevan hasta la orilla de su vasto espacio azul y, en seguida, más allá... La brisa y las incansables olas, el horizonte y los barcos que lentamente lo surcan, el salto repentino de unos peces... Todo surge de las palabras del poema.

¡El mar, la mar! Los poetas siempre se han sentido atraídos por la mar. Su imaginación se aviva contemplando la calma superficie de las olas o los embates furiosos de la tempestad, y, en la inmensidad de los abismos marinos, nunca dejan de buscar la belleza y los símbolos de la vida y sus misterios.

La Odisea de Homero, el Viaje de los Argonautas,  Apolonio de Rodas son antiguos poemas que narran arriesgados viajes a través del mar. Unas veces sus protagonistas se enfrentan a tempestades huracanadas o a enormes serpientes marinas; otras, los héroes deben dirigir su barco entre altísimos escollos que se mueven y entrechocan, o han de escapar ingeniosamente de las sirenas, que con sus cantos atraen las naves hacia peligrosos acantilados.

Después de superar grandes dificultades, los valientes marinos logran cumplir su misión y vuelven victoriosos a su patria, ricos en experiencia gracias a su férrea voluntad. De este modo, el astuto Ulises recupera su reino, la isla de Ítaca, y Jasón y sus compañeros regresan con el legendario Vellocino de oro.

Me gustaría escribir un mensaje y meterlo en una botella para lanzarla al mar, pero no sabría que escribir y mucho menos a quién. He leído en algún sitio que una niña británica de 8 años escribió un mensaje y dirección en una botella que tardó 42 días en llegar a una playa de Nueva Zelanda. A mi me gustaría que tardará 40 años o incluso 400. “Me llamo Alfonso –escribiría- y quiero que sepan que esto lo escribí tal día como hoy. Saludos. “ No sé, no tienen mucho sentido, me parece una chorrada. También podría meter un cigarrillo y un encendedor y decirles; “con esta mierda acortábamos nuestra vida  en mi época”

He pasado un buen día, desde luego aunque en estos momentos parezco una anchoa en aceite… ¡eso si! de Aloe Vera.

viernes, 15 de mayo de 2009

No hay amor que se transforme en odio...


Este escrito que reproduzco aquí, esta publicado como comentario público en el artículo anterior y me permito dedicarle este pot por el interés, que ha despertado en mí y que me ha hecho pensar en algún error cometido.

Juzguen ustedes.

“ No hay amor que se transforme en odio, en todo caso, estaríamos hablando de otro tipo de sentimiento...del querer, por ejemplo, del deseo quizá.
Amar, es otra cosa, es una emoción sin condición, por lo tanto no expuesta a la frustración de los condicionantes egocéntricos.
Los seres humanos, somos tremendamente egoístas, deseamos y el deseo te conduce a querer la posesión de lo deseado. 
No importa, el ser que encierra a ese otro corazón humano, no importa su circunstancia, su ritmo, su felicidad.
Importa obtener, según nuestros deseos, lo que de ese objeto con corazón de manzana, necesitamos.
Y eso resulta ser a nuestros ojos, y nada más, porque nosotros no le ofrecemos la oportunidad de ser otra cosa.
Amar, es de almas grandes, en todas aquellas formas que adquieren las relaciones humanas.
Amar, no es una necesidad fisiológica, una ilusión de tres al cuarto, amar es entregar el alma, amar es darse y en este punto adquiere su propio sentido de desprendimiento, de generosidad, de ofrecer hacia fuera y no demandar hacia dentro.
Y lo que no recibiendo, recibes, queda anclado para satisfacción propia en lo más profundo de tus entrañas, porque el acto de amar, proporciona inmensa satisfacción en si mismo.
Desear, querer, frustrarse, odiar...
Amar, ciertamente, se conduce por procesos muy distintos.
Firmado: Corazón de manzana.”

Y yo añado…

El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.
El amor no posee ni es poseído. Porque el amor es suficiente para el amor.

 

Hablemos de amor...
Ligeramente, apasionadamente, como quieras
Hablemos, solo hablemos.
Ignoremos por un rato las miserias humanas.
Ignoremos por un rato la pobreza, los suicidios
Sobre todo los del alma.
Hablemos de amor...
De ese amor que nos permita
andar descalzos por la tierra y cobijados de piedad.
Hablemos de amor...
Mientras escuchamos la ligera melodía
que produce el temblor del planeta en su veloz viaje.
Hablemos de amor...
Recostándonos sobre la lava seca y fría
disimulada por hierbas y bosques.
Hablemos de amor...
Quizás aparezcan duendes mágicos
que pinten de colores sonrisas universales.
Hablemos de amor... Quizás cuando nuestras miradas
Se bañen con gotas marinas
nos olvidemos del ligero temblor de la tierra
y vos y yo nos amemos apasionadamente
vos y yo nos amemos de tal manera
que pudiéramos derretir la lava seca y fría
que se esconde debajo de la hierba.
Por ahora solo hablemos... hablemos de amor.


Ana María Manceda

 

 

jueves, 14 de mayo de 2009

¿Odias luego amaste?


La gran mayoría de la gente desea ser especial para alguien, así como tener a alguien especial en su vida. El enamoramiento hace esto posible. Aunque el amor puede surgir a primera vista, lo más común es que dicho proceso lleve un tiempo. A primera vista puede haber atracción, interés, e incluso la intuición de que la otra persona es ese ser especial que se busca. Sin embargo, de la atracción se llega al enamoramiento y del enamoramiento puede alcanzarse el amor. Y hay quien dice que del amor al odio hay un paso.
En la fase del enamoramiento se tienden a exagerar las cualidades de la otra persona, a enamorarse de la proyección ideal que se hace de ella. Stendhal da a ese fenómeno el nombre de cristalización, que llega hasta el extremo de distorsionar la percepción de la persona amada. Aunque este fenómeno es bastante común, implica riesgos importantes. Entre ellos destaca el hecho de que se puede situar a la otra persona en un plano superior del que luego dejamos que caiga desplomada. Si esto ocurre, el supuesto amor que existía −enamoramiento− puede convertirse en aversión e incluso odio.
El amor incondicional requiere una madurez casi utópica, pero un amor sincero, aunque se extinga, no tiene por qué transformarse en odio. Para que aparezca el odio, la persona, consciente o inconscientemente, se recrea de forma sistemática en los aspectos negativos del otro −un proceso inverso al del enamoramiento− en el que la ex pareja es vista como un cúmulo de defectos y situada en un plano ínfimo.
La persona amada se convierte en la persona odiada por cuestiones de 'frustración-agresión' −o de una baja tolerancia a la frustración−. Se pone a alguien en un pedestal −quizás inmerecidamente− y luego se desea crucificarlo. Pasado el periodo de cristalización se descubre que el enamorado no cuenta con todas las cualidades proyectadas. Esto puede causar mucha frustración. También, puede ocurrir que las expectativas no cumplidas lleven a una animadversión debido a la frustración que generan. De manera que lo que antes se aceptaba sin mayor esfuerzo ahora es denegado inflexiblemente... Lo que antes se deseaba ahora se detesta ¿Es ésta una razón suficiente para odiar a quien antes se amaba?
¿Crees que es posible odiar a alguien que has amado? ¿Sueles mantener relaciones amigables y respetuosas con tus ex? ¿O les sitúas en la lista de personas non gratas?


No te conduelas más, por todo lo que has hecho.
La rosa tiene espinas. Fango las claras fuentes.
Nubes y eclipses ciegan a la Luna y al Sol
y en el botón más tierno mora un puerco gusano.

Todos los hombres yerran y yo también lo hago,

excusando tu ofensa con cien comparaciones,
dañándome a mí mismo, para salvar tu error,
disculpando tus faltas, mas de lo que mereces.

A tu sensual error, le doy mi beneplácito,

-y tu mismo rival se torna en tu abogado-
y actuó contra mí, por defender mi causa.
Tal batalla civil hay entre amor y odio,

que necesariamente, me implica, siendo cómplice,
de aquel dulce ladrón, que agriamente me roba.
William Shakespeare

lunes, 11 de mayo de 2009

La manzana



Una fruta sabrosa, hermosa, una fruta peligrosa, esa es la manzana, con la que pecaron, dicen, los primeros de la creación.

La manzana, fruta de tentación, la manzana, cuerpo de corazón.

Esa eres tú el día de hoy, eres una manzana, bonita y jugosa, pero al igual que la manzana, eres una fruta cualquiera, solamente famosa, por su lugar en la historia, en los inicios de la creación.

Solo sirves para tentar corazones, crear confusiones, y eso; eso, amarga tu sabor. Sabor a fruta cualquiera, que a todos encantas, con tu cuerpo de corazón.

La suerte que tengo, es que a mi la manzana, no me gusta en ninguna presentación. Las comí, maduritas, verdes o rojitas, y ahora, ya no tengo ninguna tentación, de probar la manzana, ni siquiera para el fin de semana, pues de fruta, ya cambie yo.

Me gustan las uvas, me gusta su figura, y su sabor a licor. Hoy me embriago no solo con una, me las como en racimos, y sabes, que no miento yo.

Pues, como tu bien lo sabes, mi gusto es perfecto, si la fruta es fresca, me las como de a montón, y si la fruta se presta, para comerla y beberla, es mas dulce su sabor.

Manzana, una fruta cualquiera, eres famosa, pero a mi, ya no me gustas, pues, mi amor ya se esfumo, se fue por la noche, una noche cualquiera, igual que nuestro amor.

jueves, 7 de mayo de 2009

Algo más que un relato erótico...


Llevábamos casi dos meses saliendo juntos, algún roce minúsculo había habido, porque no decirlo, pero tan pequeño que si lo menciono es porque para mí fue grande. Una cogida de manos, un pequeño apretón con su cuerpo, una limpieza de herida en mis dedos con esa sensual lengua que guardaba en la no menos sensual boca. Y en una ocasión, su alegría, su emoción la hizo dejarse llevar hasta que sus labios dieron con los míos… eso fue todo… pero no me hacía falta más. Era tanta la felicidad que sentía al estar a su lado que su sola presencia era suficiente para llenar mi espíritu y saciar mis instintos más primitivos… no quería nada más… solo la quería a ella y ella estaba allí.
Todo ocurrió un día cualquiera de un mes cualquiera, carreteando unos montes de un municipio cualquiera… todo ocurrió porque tenía que ocurrir, porque cuando dos personas se atraen, se quieren, todo lleva a esa simbiosis perfecta que es la unión entre un hombre y una mujer.
No sé como ocurrió, cuando pasan estas cosas y sientes tanto cariño, tanto deseo… tanto amor por alguien,  que no sabes quien se acercó al otro… el deseo te ciega y el latido de tu corazón no te deja oír pero el tacto se agudiza y el cuerpo vibra, sudas aunque haga frío, te sientes con las músculos en tensión y la química de tu cuerpo cambia…
Nos besamos… nuestras lenguas repasaban toda la boca como si buscaran algo, 1, 2, 3… todos los dientes, el paladar de norte a sur, de este a oeste… nos repasábamos los labios y los mordíamos con suavidad pero con fijeza, como parte del instinto. Mis manos se deslizaron por su torso hasta donde acaban –o empiezan- los pechos. Una mano en cada lado de ellos, oprimiendo pero con la delicadeza que se coge a un niño y notando como la prenda que los sujetaba parecía hacerse pequeña pues ya se veían aparecer saliéndose por encima. Ella me facilitó la labor desabrochando no sé el qué de cada parte e introdujo mis manos con tal lentitud que cada centímetro de mi mano acariciaba cada centímetro de su pecho dejándome mis pulgares libres para ereccionar esa maravilla que culmina en el centro de cada uno y que indica cuando estas haciendo bien las cosas.  Ni que decir tiene que no eran solo sus pezones los que mantenían una erección.
Una de mis manos fue deslizándose poco a poco por encima de su falda recorriendo la piel tersa de sus muslos con al habilidad del ceramista en pleno desarrollo de su obra. La temperatura dentro del habitáculo del automóvil iba subiendo por momentos pero no era algo que pudiera preocuparnos pues la nuestra estaba al límite.
Cuando llegué a las pantorrillas mi mano dio un giro atrás subiendo hacía arriba, por el mismo camino que había bajado, pero esta vez por el interior de aquella graciosa falda de volantes. El momento fue intenso y tremendamente erótico al notar que mientras mi mano se deslizaba hacia el interior de sus muslos, ella iba abriendo, con lentitud y sutileza, las piernas para darme facilidad de entrar en el punto más íntimo de su cuerpo.
Todavía sudo al recordarlo y todavía no puedo explicar con exactitud lo que sentía en aquel momento, fue como uno de mis encuentros de juventud en aquellas últimas filas de cine de reestreno pero con cuarenta años más y un respeto y ternura nunca sentidas por mí. Fue el éxtasis, fue, era y será  la realidad más hermosa que jamás soñé tener.
Perdido en su cuerpo embelesado en el infinito de su enigmática mirada abrí el pórtico de sus ojos y por el caminé adentrándome en las profundidades de su ser.
Vi cascadas de su esencia en las que me impregne, océanos de sentimientos en los que naufragué, ríos de pasión en los que me sumergí, un pequeño estanque donde pececitos de dudas se alimentaban de su miedo a ser feliz.
Pero esa hermosa tarde nos abandonamos los dos al más puro de los sentimientos donde nuestros rostros y  humedades solo eran el resultado de una sincera pasión…

¡¡ SE BUSCA !!

¡Este horrendo individuo ha sido por fin capturado!.

Su delito; escribir.

Su motivación; haber amado.

Y como resultado… unos días a mesa y mantel e ingresar en la lista –salvando las diferencias- de los escritores proscritos como Saviano, Rushdie o nuestro Fernando Sabater, entre otros

Pero este tío es infatigable, o como alguien dijo… “sin remedio” solo está en un Stan Bye o como he dicho en mi artículo anterior… sabe esperar.

Actualmente, según los datos del colectivo Writer in Prision, existen 189 escritores presos. En el último año, veinte autores han sido asesinados y siete han desaparecido. De momento a mi me han soltado y lo único que me han dañado es mi orgullo.

Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos.

En fin, todo es una broma, ni me han pillado ni me pillarán, entre otras cosas porque lo mismo que no ofende quien quiere sino quien puede nadie tiene razón por querer sino por poder.

 Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. 

En el mundo entero, hay personas que son acosadas y encarceladas por ejercer su derecho a la libertad de expresión, pero todo el mundo tiene derecho a buscar, recibir y difundir información e ideas sin temor o injerencias.  

Este derecho es importante para el desarrollo personal y la dignidad de cada persona, y es fundamental para el disfrute de otros derechos humanos. La libertad de expresión guarda una estrecha relación con el derecho a defender la propia opinión y con el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión. 

miércoles, 6 de mayo de 2009

ILUSIÓN

Ilusión, ¡ja!... Ilusión es todo aquello que nos hace pensar muchas cosas del futuro, nos hace pensar en muchas cosas que no son ciertas o nos hace agrandar cosas que son poco pero anhelamos que sean más.
Ilusión es el arma perfecta de quien quiere hacer daño, debilita al oponente haciéndolo abrir el corazón mostrando sus virtudes y defectos, fortalezas y debilidades. Lo hace crédulo ante las mentiras, vulnerable al miedo, lento a la cólera y ciego, si, ciego...
La ilusión nos hace impermeables a la verdad, tanto así que podemos estar ante lo más ruin en nuestra contra que le buscamos la explicación más irracional para justificar y salvar el sueño, nos aguantamos el trago más amargo con tal de disfrutar de las mieles que despierta la ilusión.
Pero la ilusión también le quita el gris a la vida dándole el color de nuevos sueños, rompe la monotonía de una vida con metas ya logradas o derrotas ya aceptadas. La ilusión da hambre de vivir para ver esas nuevas obras levantadas, nos hace silbar o tararear una canción cuando estamos a solas pensando, nos pone una sonrisa estúpida en el rostro cuando nos dicen lo que nos gusta y nos despierta vulnerabilidad, qué es más tierno que alguien vulnerable.
Creo que muchos de los logros de nuestra vida actual no fueron construidos sobre una ilusión, fueron producto más bien de una oportunidad aprovechada que fue mostrando sus dones poco a poco y sin darse cuenta, muchos logros fueron construidos en épocas grises cuando el secreto era no esperar nada a cambio. Cuesta aceptarlo pero parece ser más efectiva la vida del que calcula que la del que se ilusiona.
Parece existir algo en común entre la ilusión y el uso de ciertas drogas que consumen el cuerpo: nos dan la dosis necesaria en el momento preciso para soportar el peso de lo que no podemos afrontar sin ayuda, nos ayudan a transfigurar la realidad para hacerla más tolerable pero al final siempre terminamos peor de como comenzamos.
No se si me estaré volviendo amargado o vacío pero ya cada vez con más frecuencia digo: jódete ilusión.

martes, 5 de mayo de 2009

Todo a su debido tiempo...


Que difícil es entender que las cosas llegan a su debido tiempo y ese para mi ha sido hoy.
Cuántas veces se piensa en algo que se quiere llevar a cabo, se desarrolla un plan completo con un inicio que incluye el conocimiento teórico, una parte intermedia que incluye el desarrollo y una parte final que incluye el resultado que se desea. En fin, una serie de pasos que debe contener nuestro plan para que de resultado y, por supuesto, ese resultado nos satisfaga.
Todo en el papel puede parecer correcto e inclusive tener un ingenioso plan para llegar al objetivo pero muy a menudo ocurre algo que cambia totalmente el panorama y se empiezan a notar una serie de fallas que dan al traste con nuestro plan o conducen a un desenlace poco satisfactorio o no esperado, convirtiendo en poco tiempo una buena idea en una desilusión y en el mejor de los casos, en un gran problema.
Este tipo de planes se desarrollan en muchos ámbitos que no sólo incluyen los negocios, pueden ser también a nivel personal pero la causa del fallo parece ser la misma: muy a menudo
no sabemos esperar.
No todos los fracasos aparecen con los resultados o son notorios desde el inicio, muy a menudo empiezan a gestarse precisamente cuando las cosas están saliendo bien, al igual que con los negocios la codicia desatada por buenos resultados puede echar por tierra muy buenas relaciones personales.
El valor de la estrategia está no sólo en lograr la victoria sino en conservar lo obtenido y saber esperar a que se presente la oportunidad para dar el siguiente paso o simplemente dar tiempo para disfrutar del momento teniendo la calma suficiente para no variar esa estrategia por la emoción de un buen resultado. Ahí está el verdadero sentido de un triunfo, no es sólo ganar una batalla sino la guerra.
Los buenos resultados, sobre todo si se dan muy temprano, pueden ser los causantes de un mal desenlace si no se tiene la madurez o la experiencia para saberlos manejar de forma que sirvan para conducir al resultado esperado o inclusive a un resultado aún mejor que el esperado.
El saber esperar a que las cosas se den a su debido tiempo agrega a una buena estrategia la solidez para que conduzca a una gran victoria, se debe entender que esperar no es sinónimo de quedarse dormido y nunca actuar, saber esperar significa aguardar al momento indicado para dar el siguiente paso, significa saber leer el libreto y comprender cuándo es tiempo de introducir otro factor en la escena.
Algo curioso sobre la estrategia en las relaciones personales y que tiende a diferenciarlas de los negocios es que en éstas relaciones el secreto puede estar en no esperar nada, si, simplemente no tener expectativas muy grandes que puedan cegar con idealismos que no permitan ver con claridad el horizonte, expectativas que a menudo crean una falsa idea sobre una persona y que no permiten ver la verdad tal cual es: 
no siempre lo que soñamos es lo que nos hará felices y eso se descubre intentando, fracasando y aprendiendo a esperar el momento justo para que las cosas ocurran.

domingo, 3 de mayo de 2009

A mi madre... y a todas las madres.


Lo he pensado... y antes de que acabe este día no voy a dejarlo pasar sin decirte:
 ¡Feliz día mamá!... allí donde estés.

Tu, la que fuiste mi luz primera
tras la nada de la noche oscura.
Tu que al temor me hiciste fuerte,
Tu, a quien no supe como llamarte...

... Hoy que ya entendí como llamarte,
Hoy que al fin entendí como hablarte,
Iré a tu tumba para decirte,
¡Madre, jamás dejaré de amarte¡ .