lunes, 28 de enero de 2013

Un hortera en la cocina.




Haciendo zapping vi hace mucho tiempo un programa que se llamaba Kitchen Nightmares. Lo conducía un tipo llamado Gordon Ramsay y en él intentaba la reconversión de restaurantes problemáticos en algo más saludable para los clientes. Me sorprendió su vertiente más pedagógica, a pesar de ser consciente de que, como todo reality show, tenía unos claros ingredientes morbosos, cocinados con el sensacionalismo más televisivo (disculpen la metáfora tan patética, tratándose de un programa de cocina) . 
Este formato ha llegado a la Sexta y se llama Pesadilla en la cocina (no se han calentado las neuronas en la búsqueda del título). Lo conduce un tipo malhablado y con cuestionables virtudes fotogénicas, Alberto Chicote, que en una especie de misión “gastroevangélica” hispana, pretende dar una mano a los locales menos fashion de la geografía española (aun así, ya han cerrado dos locales después de su coaching). Hasta aquí, nada que decir. Si no tienes problemas en conocer lo que se cuece detrás de los restaurantes (lo siento: otra metáfora), quizás te guste. Verás cocinas llenas de mierda, salsas que llevan auténticas civilizaciones bacterianas encima y cocineros que desarrollan su trabajo sin las más mínimas normas sanitarias. Espero que no sea esto la llamada "Marca España". Pero lo más grave como formato televisivo, es que deja de ser un reality show para convertirse en un fiction show con vocación de “telerrealidad” pero que se queda en un fiasco inverosímil. Muestra de una manera muy descarada el guión que hay detrás, a veces se ven las cámaras y, sobre todo, los cocineros y camareros son unos actores tan penosos que se les escapa la risa cuando hacen ver que se pelean. 
La estructura del relato televisivo es siempre la misma: 
Chicote come en un restaurante.
La comida le provoca náuseas.
Quiero hablar con el dueño.
¿Què mierda es esta?
Quiero ver la cocina.
Eres un puto desastre. En tus uñas hay una fábrica de salmonella.
Mira qué ropa tan hortera me pongo.
Hemos hecho reformas en tu restaurante y, si antes daba asco, ahora es el colmo de lo choni.
Mira mi segundo uniforme de cocinero hortera.
Te doy cuatro lecciones de recursos humanos y psicología barata.
A por ello muchachos. Vamos a triunfar.
Soy un crack. Ya tienes restaurante.

En definitiva, intentemos no pensar en los cocineros que salen en este programa cuando decidamos comer fuera de casa.

jueves, 24 de enero de 2013

El secreto está en el presente



Yo quisiera ser poeta para poder tener consuelo y poder ahogar las penas y asustar estos pensamientos. 
Yo quisiera liberar palabras que hablen de amor, palabras que hablen de pena…
Yo quisiera al viento tirar palabras que hablen de alegría, palabras que hablen de ti, y para mí puedan hablar. 
Yo quisiera poder encontrar esta palabra cristalina y pura, para que te puedas llevar y nunca me puedas olvidar. 
Yo quisiera ser poeta para poder enterrar este duelo y poder ahogar las penas y abrevar este desconsuelo... y el secreto es el presente, Olvídate ya del pasado... ¡No ves que este no existe! de nada sirve hurgar las heridas y llorar aquellas penas... de nada sirve preguntarse el porqué. 
El secreto es al presente, el futuro es un invento... de nada sirve avanzar en preocuparse antes de tiempo pensando en el mañana... 
El secreto es el presente, aprende a observarlo y deja de juzgarlo e intenta sentirlo, trata de olerlo... como hacen los niños, lucha por compartirlo haz algo para enriquecerlo... deja que la piel se te pueda impregnar, que te atraviese los sentidos que te haga reír... o llorar, deja que te recorra la espina dorsal. 
El secreto es el presente, deja el reloj… que pare. Intenta sentir la quietud nota el ritmo de tu corazón. 
El secreto es el presente, escucha tu silencio y deja de lado el miedo, este es el secreto... si quieres vivir de verdad.

Música- Macaco con Fito Cabrales-- Puerto Presente

lunes, 21 de enero de 2013

Lluvia de memoria



Llueve. Ha llovido todo el día. Esta es una tarde de sofá y colcha. Y no hacer nada más. Ya basta con la lluvia para aumentar la añoranza que siento por ti. Tengo pereza de rehacer mi vida. La misma pereza que me viene por olvidarme de todo lo que me has ofrecido… de todo tu cariño. Y de toda la ilusión suscitada. De este sueño que debe ser la vida hasta convertirse en una realidad. Ahora no me va bien, sinceramente. Ni ganas. Sopla el viento. Y llueve. Y debe hacer un frío en la calle, que te quitan las pocas ideas de salir de casa. Tan bien que se está en la salita, sin nada más que el silencio. Si tuviera el mando de la cadena de música a mano... Pero me he de levantar para ponerla en marcha. También es bueno el silencio de vez en cuando. 

Llueve. Y parece que no tenga que detenerse nunca, este aguacero. Me medio dormiré con este sonido constante de gotas cayendo sobre los cristales, el chisporroteo lejano de algún relámpago esporádico. Como si el calor del radiador se colara dentro de mi conciencia y me convirtiera en autómata desprovisto de su mecanismo. Acostado en el sofá, con los ojos cerrados, no muevo ni un solo músculo del cuerpo. Sólo el leve movimiento del vientre al respirar pausadamente. Como si alimentara esa pereza que me agobia. Por tu asunto y por la vida en general. Quiero descansar solamente. Sin sueño, por mero placer, si hace falta. Para contrarrestar que no puedo pasar esta tarde contigo. 

Y te pienso. Te añoro. Te beso en mí imaginación, y me aferro a tus pechos. Con deseo de dormir y sentir tu calor. Holgazanear, disfrutándote calladamente. Mientras tanto, llueve. Lo ha hecho todo el día. Y ya no sé si las lágrimas que lloro son también lluvia de la memoria.

Música- La lluvia- Lucía Gil


martes, 15 de enero de 2013

Azar, casualidad, causalidad... caos.



La Teoría del Caos es altamente compleja, tanto visto desde el lado filosófico o matemático. Un ejemplo clave es “El efecto mariposa” que plantea que el aleteo de una mariposa en un rincón del mundo puede desencadenar un tornado en el otro. Un hecho producido al azar, da lugar a otro y este a su vez a otro hasta que encontramos un patrón, lo que me lleva a afirmar que el azar no existe, que nada ocurre por casualidad porque todo tiene una o múltiples causas y es perfecto; que el caos es aparente, porque revela una nueva forma de orden, el orden que proviene del desorden.

Esta afirmación es difícil de creer cuando miramos a nuestro alrededor, nos vemos rodeados de pobreza, enfermedades y muertes violentas y nos preguntamos, ¿hasta cuándo?.

Cuando estas cosas suceden nos invade el miedo y la preocupación; y tendemos a pensar que la realidad es arbitraria y que también a nosotros nos puede pasar cualquier cosa.

Algunos suelen atribuir las tragedias y los eventos desagradables al azar, mientras los creyentes tienden a considerarlos castigos de Dios.

Sin embargo, muchas veces revelan que no son ni una cosa ni la otra; porque los fenómenos humanos difícilmente ocurren por azar sino por una causa o por una cadena de causas inimaginables.

Las personas que se nos acercan y que interactúan con nosotros luego descubrimos que era por una razón que no veíamos, para que aprendiéramos algo que no sabíamos o para ayudarnos a avanzar en algún aspecto de la vida.
Lo cierto es que si sabemos mirar, parecería que todo lo que sucede, es por algo y ocurre porque es sencillamente inevitable.

Por eso no nos sirve pensar que todo podría haber sido diferente si hubiéramos hecho otra elección, porque somos quienes somos y elegimos libremente según nuestra personalidad y nuestra filosofía; y en el escenario de la vida tendemos a elegir siempre de la misma forma y nunca podríamos haber elegido otra cosa.

Los sucesos nos enseñan, porque forman parte de la escuela de la vida y aunque a nuestro ego le resulte difícil de creer, todo lo que ocurre sin haberlo planeado parece ser siempre mucho mejor que cualquiera de los planes más elaborados.

Un proyecto parece surgir en la mente espontáneamente sin esfuerzo alguno cuando menos lo esperamos. Son visiones involuntarias e inspiraciones lúcidas que emergen de una fuente inagotable de creatividad que está siempre a nuestra disposición, cuando estamos dispuestos a permanecer fieles a nosotros mismos.

Las cosas suceden en el momento justo, nunca antes o después, de manera que lo más razonable sería no apurarse, ni esmerarse en exceso, ni adelantarse a los acontecimientos, ni preocuparse por lo que vendrá, porque nada parece ocurrir antes de tiempo; y si ocurre, por alguna razón que no conocemos, es porque era necesario.

Que todas las cosas terminan es verdad, pero si pensamos que después de todos los fines hay un nuevo comienzo y que tal vez sea la oportunidad para evolucionar y crecer, podremos tener la fortaleza de aceptar esa realidad y seguir adelante para avanzar, utilizando lo vivido como experiencia.

Los grandes males de la humanidad son por haberse identificado sólo con el cuerpo y la mente: y por pensar que los cinco sentidos lo son todo; porque la mente que piensa de esa forma, vive temerosa y preocupada, intentando manipular a los demás para beneficiarse individualmente.

Si aprendemos a ver las cosas de otro modo, la mente es mucho más que eso, es la capacidad que tenemos para hacer de nosotros quienes realmente somos.

La verdadera realidad está más allá de la mente y se puede ver a simple vista cuando nos liberamos de nuestros pensamientos y podemos controlar nuestros sentidos.

Es en ese momento, cuando los objetos terrenales ya no importan demasiado, cuando podemos disfrutar realmente de la vida, porque cualquier cosa, cualquier experiencia, se transforma en algo pleno de sentido.
Recién somos dueños de nosotros mismos cuando nos damos cuenta de que los placeres mundanos no nos dejan nunca satisfechos; y que tener todo en este mundo no nos hace felices, porque nos convertimos en esclavos de esas pertenencias.

Fuente: “Recuperando tu divinidad” de Johnima y Kalassu Lightstorm






martes, 8 de enero de 2013

Humano



Voy por la vida sintiéndome espectador de mi propia existencia. De hecho siento como si dentro de mí hubiera distintas personas intentando liderar mi rumbo mientras yo observo impertérrito. Por un lado, está el hombre íntegro y respetuoso con los demás; que cree en los valores que le enseñaron sus padres, temeroso de la justicia de Dios y sacrificado en el cumplimiento de sus deberes. Por otro, escalando las paredes húmedas y resbaladizas del profundo pozo de los deseos de mi ser miserable, sacando la cabeza, un segundo hombre siente la brisa de la dulce sensación de la liberación de los patrones de conducta de esta Sociedad corrupta y enfermiza, quiere hacer, sin que nadie le diga cómo, atreverse sin que nadie le diga hasta dónde. Una tercera persona además, sale desde mi alma para buscar el equilibrio y la serenidad, calibrando el amor y la lujuria, la valentía y la temeridad, las ganas de hacer y el egoísmo de hacerse, aflojando por un lado y endureciendo por otro...
A veces quiero hablar pero no sé con quién, quiero encajar mi destino dentro del mundo pero las dudas  me angustian el corazón. Mi yo, quiere ser algo más que un simple espectador y como la fina rama de una espiga doblada al aire, la voluntad se desplaza de un lado a otro sin poderlo evitar. Me sería fácil comulgar con el hombre del medio, aferrarme a él; seguir sus consejos, pisar sus huellas sin tocar nada. Seguro que me mostraría los caminos rectos de la vida… rectos sí, pero planos. No hay subidas, no hay bajadas, todo conformismo, todo establecido. Orden... sí, pero orden al fin. Una vida sin estímulos no es vida... al menos para mí. Quiero sentirme vivo; experimentar el riesgo, el miedo, la lujuria y la angustia... sentimientos humanos al fin y al cabo. Y si Dios no lo quiera, me estrellara contra el muro del maligno, quiero ser capaz de luchar, sentir el cuerpo lleno de heridas y aprender de mis cicatrices. De hecho soy un humano... sólo. 

Sola- Diana Navarro


lunes, 7 de enero de 2013

Presencias ausentes



Palabras que no se dicen, miradas que se evitan, caricias que ya no están. 

Y hoy es extraño estar a tu lado en la barra del bar y que nos encontremos tan lejos, que no te conozca a pesar de haber recorrido con los labios cada uno de los rincones de tu cuerpo .Ya no somos un nosotros, somos un tú y un yo separados, diferentes. Y de repente, por alguna razón insignificante, me torno a encontrar con tus ojos, y, por un instante, parece que nuestros cuerpos vuelvan a estar desnudos como siempre han sido desde que nos conocimos. Por un instante, veo más allá del marrón de tus muñecas, te reconozco, veo migajas de lo que fuimos en tu mirada. Pero sólo es eso, un instante. Y pasa el tiempo estipulado, y nos despedimos, y me dices adiós y en esa fría despedida de cortesía se respira una mezcla de ternura, añoranza y desengaño.

Solo por un beso- Aventura