sábado, 30 de octubre de 2010

Ahora ya lo sé



Ahora  ya lo sé
que quien pierde los acentos
y los puntos y seguidos
y las mayúsculas
y los puntos y aparte
desnuda las palabras exageradamente ... voluntariamente

lo vivo en propia carne, sin angustias
sin preocuparme demasiado
hacia donde me lleva el futuro de mí mismo

sólo,
que si no es mucho pedir
ciertamente me queda el recuerdo
de todo este camino escrito hasta hoy
con añoranza,
perseverancia
y si se quiere, un poco de mala suerte por culpa de los malentendidos
que quedan más cerca del camino reciente

pero la esperanza
sigue en pie
porque nunca se ha ido del contenido ...

ahora,
pues es ahora que lo sé

y bienvenidos
todos aquellos
que deseen adentrarse
bien adentro de este mundo tan primitivo

y puro y salvaje
y bello y amable
y sincero y eterno
y libre

Ahora ya lo sé

Una mañana...

Hoy me he levantado con ganas de darle una patada al portátil y enviarlo todo a la mierda pero tuve la brillante idea de dejarlo para después del café con leche.
Bajé a la cocina, preparé mi mini-cafetera, la puse al fuego y calenté un poco de leche en el microondas. Rebusqué en mi alacena y encontré una bolsa de minis croissants que decían “cómeme” no por lo tiernos y recientes sino por todo lo contrario, por el tiempo que llevaban en ese armario.
Me puse el café con leche y salí al jardín con un cigarrillo ya en los labios pues los croissants, después de un rato dándole vueltas en la boca, dieron con el cubo de basura. No es bueno que el hombre esté solo.
Sentado en la terraza, mi pedazo de café con leche y mi LM humeante es un placer que solo los no fumadores no conocen. ¡Viva el vicio!... y las mujeres, pues ese es otro de los placeres que llenan mi espíritu , simplemente con solo recordarlas.
Escucho a Diana Krall interpretando La chica de Ipanema en su original y bellísima versión… y me relajo. Observo las capuchinas, las rosas de pitiminí, los crisantemos en plena y abundante floración en un verdadero arcoíris de colores… y sigo relajándome. Veo sobrevolar los mirlos en vuelo rasante sobre la piscina como si de aviones de combate se tratara… y me divierten. Veo las tórtolas posarse en el piñonero… y me cabrean… ¡no soporto las tórtolas! No hacen nada más que gritar todo el día y ensuciar todo lo que pillan debajo. La verdad, estoy con un blanco o un negro, estoy con un si o un no… no llevo buen día y debo calmarme.
Y ahora estoy aquí escribiendo, no sé muy bien qué, y escuchando a Diana Navarro en su versión de “Sola” que me está bajando la moral todavía más.
Esta noche de sábado tengo organizada una actividad, como todos los sábados, y debo estar tranquilo y lo que es peor, simpático aunque no tenga ganas. Si no fuera porque me reencuentro con mis amigas y amigos, que son los únicos que me sacan de estos malos momentos, creo que me quedaba en casa o me iba de copas yo solo.
No me tocó el Euromillón, como era de esperar, pero por dos euros de nada uno mantiene la esperanza.
No le quitéis la esperanza a nadie, pues a veces es lo único que le queda.

sábado, 23 de octubre de 2010

Acabar con el tormento


Llegará el invierno y posiblemente no se descongele el organismo de esas inquietudes intensas que me sorprenden en mitad de la noche, saliendo al paso con un suspiro, intentando encontrar el motivo de mi desesperada impaciencia, compruebo que todo resulta más cómodo cuando poco a poco resuelvo las incógnitas que me trae la vida.


Me ahogo con el tremendo caos que me está llevando hacia el destino, aunque tampoco entiendo a dónde quiere llegar con la revoltura que me ofrece el día a día. Intento razonar porque mis sentimientos siempre están a flor de piel, siento que un simple contacto con otro ser, me causa ese rubor que emulsiona todo mi interior, analizando que sólo estoy al borde de desintegrarme en pequeñas moléculas.


En realidad deseo anteponer mi felicidad, limitar los sentimientos, entristeciendo los impulsos, al final, pasa la vida y sigo añorando el pasado, cuando mis vibraciones eran intensas y espontáneamente salían al exterior con total pureza sin ningún tipo de tapujo importando poco la consecuencia.


He intentado encontrar la serenidad que mi mente necesita porque es cuando llega en forma de dulzura, cuando mis ánimos empiezan a tomar en pequeñas cantidades ese gusanillo de vivir intensamente cada minuto de mi existencia. Es placentero el poder respirar oxígeno puro, darle ese gozo de plenitud al bien agobiado cerebro, dejándole liberar sus alocadas neuronas que saltando de un lado a otro, no saben donde acabar su ajetreado movimiento. Sólo debo acabar con el tormento, dejando entrar la luz, disfrutando del presente, pues la vida se nos va y ya no vuelve.


Versión de Paul Simon
Prefiero ser un cóndor que un gorrión
y volar sin soñar y sin canción.
Prefiero ser un árbol que una flor
y crecer sin temer y sin dolor.
Buscar sin encontrar jamás
sin descansar sin fe ni paz.
Partir y nunca regresar y así vivir
y así pasar. Y así pasar.
Prefiero ser el beso que el amor
y olvidar sin llorar y sin rencor.
Prefiero ser la lluvia sobre el mar
y morir sin sufrir y sin cesar.
Buscar sin regresar jamás
sin encontrar sin fe ni paz.
Partir y nunca descansar y así vivir
y así pasar. Y así pasar ...

lunes, 18 de octubre de 2010

Una tarde de sexo.



-¿Pero qué ves en mi?, ¿Por qué te gusto tanto que siento que con tu mirada escarbas en mi interior y en el exterior me desnudas poco a poco? Siento como con suavidad y encanto vas desprendiéndome de cada pieza que cubre mi  cuerpo y no hago nada para impedirlo.
Esto me lo decía ella mientras, sentados, degustábamos un café en la terraza de un bar y dialogábamos amigablemente y sin prejuicios, algo que a estas edades nuestras uno debería de haberse desprendido ya por completo.
La pregunta me sorprendió, no por lo inusual, pues a lo largo de mi trayectoria amorosa no era la primera vez que me la hacían, ni tampoco por lo incierta, pues era verdad que me la comía con la mirada, más bien porque no lo esperaba de ella, por su manera de ser… por su discreción… por su sana timidez.
¿Por qué me gustaba aquella mujer? ¿Qué tenía de especial que otras no tuvieran? No lo sé, la verdad es que nunca lo tenemos claro, te gusta y punto. Dicen de la química, puede ser, pero la química se dice cuando los dos se atraen, y este no era mi caso, yo no la atraía a ella o por lo menos, no lo suficiente, yo solo era su amigo, que ya es mucho para empezar, por eso decidí emplear el viejo sistema de la seducción y el primer paso ya estaba dado, había conseguido llamar su atención.
La cafetería era muy amplia y nosotras estábamos sentados en un extremo de ella, prácticamente solos. La mesa no era demasiado grande pero tenía un mantel de esos que llegan casi hasta el suelo que de momento para mí no significaba nada.
Las palabras que mi querida amiga me dijo, la pregunta, él como lo dijo, y lo mejor… el porqué lo diría, hizo que mi hombría, por debajo de la mesa, empezara a dilatarse hasta el extremo de casi dolerme… no podía más, había que hacer algo o saltaría por encima de la mesa y montaría un escándalo en aquella apacible cafetería que Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas en El Paciente inglés se quedarían a la altura de mis zapatos en aquel encuentro que sostienen encerrados en un comedor mientras se celebraba una fiesta. Vaya pedazo de escena que interpretan y que yo estaba a punto de realizar…
Un golpe en el talón de mi zapato fue suficiente para que mi pie derecho quedara al desnudo y listo para provocar una situación embarazosa, o tal vez valiente y deseada por los dos en ese momento. Había que intentarlo pues la sangre me hervía de tal manera que la sudaba por todo mi cuerpo. Estiré la pierna, extendí el empeine y mentalmente, este se convirtió en la prolongación de mi mano o tal vez de… También estaba en mi mente, no os quepa duda.
Mis cinco dedos del pie adquirieron tal sensibilidad  que hubieran sido capaces de leer el Quijote en  Braille en pocos minutos. Hay que tener en cuenta que cuando los ciegos leen en Braille, no se detienen para contar los puntos, sino que deslizan rápidamente los dedos renglón por renglón.
Yo leía… interpretaba renglón a renglón sin detenerme en puntos pero con una lentitud que hasta el más diminuto bello no lo pasaba por alto mientras exploraba el interior de sus nalgas. Ella empezó a deslizarse unos centímetros hacia fuera de su silla, su mirada clavada en la mía… sin pronunciar palabra, mientras su piernas habrían el ángulo de apertura.. No hacía calor, pero sudábamos los dos como botijos colgados al sol.
Mi pie se deslizaba con más suavidad en dirección al objetivo final por el sudor… o eso pensaba yo hasta que me di cuenta que no era tal lo que daba suavidad a mi deslizamiento y fue entonces cuando, sin mediar palabra, pero diciéndonos todo con la mirada, nos levantamos de los asientos y fuimos directo a los servicios. Recuerdo vagamente la expresión de unas mujeres sentadas unos metros más allá de nosotros, cuando pasé por su lado. ¡No quiero ni pensar el tipo de espectáculo que protagonice en ese momento!… no quiero.
Entró en el servicio de mujeres (¡error!), dio un vistazo, sacó la cabeza por la puerta y me dijo que entrara, con gesto de que no perdiera el tiempo… ¡Para perder el tiempo estaba yo!
Nos metimos en uno de esos pequeños habitáculos existentes donde los dos juntos parecíamos participes del Camarote de los Hermanos Marx. Es complicado hacer el amor en un lugar tan estrecho, me recordaba mis días en un Seat 600, pero tiene un morbo descomunal. El deseo explícito, el momento no previsto y el furtivismo, que de alguna manera estábamos practicando… todo eso puesto en una coctelera y bien batido, se convierte en un coctel… pero Molotov.
No quiero describir algo que todos y todas debéis suponer como evolucionó y como acabó, es casi indescriptible, pero os puedo asegurar que fue divertido, sensual, erótico, satisfactorio y sobre todo en plena armonía y de pleno acuerdo. ¿Puede haber algo mejor?
Solo quiero contaros una pequeña anécdota que ocurrió mientras hacíamos el amor y que ahora reímos cuando lo recordamos. En pleno éxtasis sexual, en plena conexión orgásmica, en pleno dúo musical de suspiros y lamentos… oímos una voz de mujer en el exterior que decía:
- Por favor… ¿aquí donde se coge número?

viernes, 15 de octubre de 2010

Y al final, siempre luce el sol.


He sido marino, amateur y no demasiado bueno, de un barquito velero de 6,5m de eslora, pero aprendí una cosa en el mar, en este mar nuestro, el Mediterráneo, que solo parece manso. Aprendí que cuanto más fuerte es el temporal más vela debes de izar pues el viento mueve tanto las olas como las velas y a su vez el barco por lo que todo se mueve al mismo ritmo y como en el baile, solo en un mismo ritmo puedes salir de una mala situación. Si descendieras velas, si te dejaras al pairo, solo puede devenir la catástrofe. Esto lo aprendí en el mar.

En tierra se debes hacer lo mismo ante un temporal de cualquier clase, combatirlo con los medios que dispongas y nunca quedarse al pairo pues te abofetearán y pisarán hasta tu propia catástrofe.

Un día, navegando, una ola grande y gorda me empujó una vez mansamente sin poner en apuros mi piloto de viento. Otra rompió y encapillaba con rabia inundando la cubierta, otra estalló inútilmente en la amura. En aquel momento, ellas y yo pensamos que existían pero solo eran parte del mar. En ese momento piensas que tú también formas parte de aquello y te sientes inmensamente feliz. Ese sometimiento liberador es un consuelo y así todo es en la vida, en tierra y en el mar, debes darte cuenta que formas parte de todo, de lo bueno y de lo malo. Celebra lo bueno y capea lo malo.

En nuestra sociedad moderna pensamos que todo lo podemos resolver con nuestro dinero e influencias, pero evidentemente eso solo es una ficción y como todos lo sabemos cada vez estamos más angustiados. En el mar, tú solo a bordo de una pequeña nave como es un velero, no puedes poner citas y los destinos no son más que intenciones. Te sometes a la climatología y cuanto antes entiendas que debe de ser tu aliada y no tu enemigo, antes dejarás de sufrir. 

Yo suelo hacer lo mismo en tierra. 

jueves, 14 de octubre de 2010

¡Ya me vale!


Trato de congelar mis sentimientos, pero en ese cambio mi corazón está sufriendo y siento que mi alma tiene una gran pena, trato de cambiar todo lo que fui ayer.
Pero hoy miro a mi alrededor, veo a quien deseo y así no me siento feliz, ¿cómo poder matar mi dulce poesía y convertirme en un invierno frio si siento que mi cuerpo quema como un día de verano?
He intentado varias veces dejar de escribir cosas como estas, pero no lo puedo negar, escribir estas cosas me llena el alma, me desahoga y sana las heridas de mi corazón, ¿cómo poder cambiar todo de mí?
¿Cómo poder congelar mi blando corazón?
¡Si todo yo estoy lleno de amor! Me caen lagrimas al pensar que debo cambiar mi estúpida forma de amar, ¿pero como poder cambiar si no conozco la frialdad?
¿Cómo voy a cambiar si yo solo quiero amar?
Quiero pasar de mí este cabreo que me consume con sombras que me acechan y se agolpan como envase cerrado a presión. Fantasmas que encadenan mi libertad.
Siento como se acumula una tristeza extrema que atraviesa mi corazón herido y no me deja disfrutar mi entorno y me prohíbe amar con alegría y paz.
Siento cuchilladas de dolor como intrusos invasores que corren por mis venas llegando a todos los rincones de mi debatido cuerpo cansado de luchar, cansado de esperar…
Peligrosa combinación de dolor, tristeza y enfado que me llena de confusión y desconcierto. Fuerza invisible que me aprieta, que me ahoga.
¿No lo sientes acaso? No ves en mis ojos, en mis llantos, en mis gestos esa niebla espesa que me arropa el cerebro y no me deja actuar. Siento una mano sobre mi boca que no me deja pronunciar ese grito de dolor "¡Basta!
Sé que yo tengo la culpa, después de todo yo te alimenté dentro de mí y eso que motivos no me diste, pero yo te di vida en mí ilusión, yo te deje entrar con ira reprimida y ahora que siento me has consumido y me has exprimido puedo verte al desnudo y no eres otra cosa que una efímera tristeza extrema, por eso te pido que en silencio, como ladrón en la noche, me dejes llorar para así poder limpiar mi alma y dejar se esfume todo ese vapor aprisionado.
¿No me escuchas? no ves como te suplico, como levanto mis ojos llorosos rogándote, suplicándote alivio, entendimiento, y esperanza. Necesito sobreponerme, necesito dominar este dolor que me ahoga, que me hunde en un lago lleno de tristeza y sufrimiento.
Concédeme un respiro, déjame, suéltame, no quiero seguir alimentando este dolor profundo. Déjame arrancar de mis entrañas ese grito ahogado por tanto tiempo
¡Quiero disfrutar el amor que tengo para dar, déjame vivir MI VIDA, una vida que se me escapa muy rápido.
¡Deja que me salude la felicidad

Amistades

Queridas amigas, todas y cada una de las amistades del pasado no han superado la prueba del tiempo: unas, con demostraciones explícitas, han dejado claro que no eran  verdaderas amistades; otras, en el transcurso de los años, han ido difuminándose, desdibujándose, perdiendo corporeidad (si es que en algún momento habían tenido), mezclándose con el paisaje o con el fondo más o menos anodino de este escenario que es la vida, y, finalmente, aconteciendo transparentes, intangibles, como si de espectros se hubiera tratado: unas entidades iluminadas y definidas por  cualquier eventualidad (un rayo de luna, un fuego de una chimenea, o incluso la efímera cabellera de una cerilla encendida en medio de un callejón oscuro para poner en combustión la punta de un venenoso pitillo); unos seres que sólo fueron allá un instante, fugaz, extinguible, circunstancial. Y que después se perdieron, para no ser encontrados nunca jamás. Pero vosotras, queridas amigas, continuáis aun así haciéndome costado a pesar de todo, ahora como antes, después como ahora.

martes, 12 de octubre de 2010

Las teclas del amor

En pequeña penitencia,
seré tu murmullo indiscreto
que vigile como respiras.


Las teclas de tu corazón tocaré,
hasta saberme la canción.
Aunque si deseas más…
ésta
te la puedo enseñar yo.


Puede ser que algún toque desafine,
y mi teclado no sea el mejor...
Enséñame a quererte,
y todo cambiará de color,
si escuchas el latido de tu corazón.


El saber nos enseña,
a poner las notas.
El deseo nos dice como tocarlas...

La mezcla es el sentimiento,
que se describe en el momento,
de tu murmullo indiscreto
que algún día tendré.yo.



lunes, 4 de octubre de 2010

Mienteme


Hazme un favor…
Dile al futuro que pase de largo
Los segundos no tienen tiempos,
por quedarse aquí parados.

Con los labios podemos jugar,
a escondernos las verdades;
pero los ojos no nos dejarán.
Son demasiados
inteligentes
para dejarse
engañar

Miénteme si lo prefieres
y dime,
que me querrás algún día

Seguro que así, será más fácil 
controlar, 
el impulso de este deseo,
que cada vez se hace más colosal.

No te preocupes,
no te estoy preparando ninguna encerrona
Las mentiras sólo engañan,
a los que se dejan engañar


Si te place,
¿me puedes hacer otro favor?
Enrédame en tu futuro,
por qué por vivir esta mentira,
lo único que me
hace sentir seguro
es saber que compartiremos amor.

viernes, 1 de octubre de 2010

Dejate seducir




Por mucho que pasen los días,
y tú te pongas a comparar,
no todos los ángeles traen alas,
ni colas los demonios de los infiernos,
y puestos a discutir
el que más siente,
no es quien tiene más fe.
El sentimiento no es igual para todos.
Siempre hay quien se da más.
Pero este ya sabe lo que arriesga,
y cuántas oportunidades tiene.
Y si es cuestión de fe,
te pido que no te hagas de rogar.
Déjate seducir,
aunque sea pecado,
el tenerte para mí,
aunque que sea un instante.
Pagaré la penitencia,
de cubrirte de besos.
Y rezaré a quienes deba rezar,
porque sé,
que los milagros pasan,
si lo deseas de verdad.

La asertividad


Tengo una buena amiga que emplea mucho la palabra asertividad que curiosamente no encuentro en el RAE y si en la Wikipedia. La primera vez que me la mencionó no era desconocida para mi, pero debo decir que no recordaba haberla usado nunca y a mi me gusta usar todas las palabras de esta hermosa lengua nuestra que es el español

Os voy a transcribir lo que dice la Wikipedia de ella para que, quien no la conozca, aprenda a usarla ya que reconozco que en estos tiempos que transcurren y por ese orgullo mal entendido, existe bastante poca asertividad.

Según Wikipedia: Como estrategia y estilo de comunicación la asertividad se diferencia y se sitúa en un punto intermedio entre otras dos conductas polares: la agresividad y la pasividad (o no asertividad). Suele definirse como un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos.
Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia.

Querida amiga Lola, que razón tenías cuando me decías que en las tertulias, como en cualquier tipo dialogo o discusión había que ser asertivo.

En la conducta pasiva, la persona deja de lado sus propios derechos y antepone los de los demás. De esta forma, intenta por todos los medios que no se produzca un conflicto y/o evita pasar un mal momento. Este tipo de comportamiento impide expresar honestamente sentimientos, pensamientos u opiniones o bien se hace pero de una manera autoderrotista, con disculpas, sin convicción. 

Por el contrario la conducta asertiva implica la expresión directa, sin agresividad,  de nuestros sentimientos, pensamientos y necesidades, respetando los derechos de los demás.

Como curiosidad os dejo un enlace para que hagaís un test y sepaís el grado de asertividad que tenéis.


Que lo paséis bonito.