jueves, 30 de septiembre de 2010

Metro Bus

Tengo que coger el autobús pues tengo mi vehículo en el taller. Miro el horario y veo que faltan todavía 25 minutos hasta que llegue el transporte que me llevará al pueblo de al lado que es más completo que el yo vivo. Me miro en el bolsillo y afortunadamente llevo suficientes monedas para pagar. No suelo coger este tipo de transporte urbano, pero sé que si les sacas un billete gordo o te ponen mala cara o te hacen bajar.
Eso creo o eso me han dicho.

Pago mi billete y el conductor me avisa que me lo dejo en la máquina. Falta de costumbre, lo siento. - le digo con cara de despistado – Si, ya sé. – me contesta esgrimiendo una sonrisa - Después de 300 badenes en una ruta que no supera los 4 Km de recorrido, llegó al destino con el lumbago destrozado. Una vez me dijeron que la mujer de un alcalde de estos pueblos de Camp de Turia le había pedido el divorcio porque le había puesto badenes hasta en el pasillo de casa.
No sé… eso me contaron.


Hago lo que tengo que hacer en el pueblo y de vuelta al autobús. ¡Qué bien!– pienso en mis adentros – he llegado solo 7 minutos antes. Se retrasa 5 minutos pero lo pillo. Pago mi billete y me siento. Después de dos paradas algo me hace pensar que no llevo buen camino y pregunto a lo que me contestan que este va a Valencia. ¡Joer! Pido parada y me bajo. Cruzo la carretera y voy al otro lado buscando la parada que creo me llevará de vuelta a casa. Llego y veo en el horario que acaba de pasar y falta una hora para el siguiente. Decido hacerme los 4 km andando, nada grave, si no fuera porque los haces por la carretera, con zapatos y a pleno sol.
Esto no me lo ha contado nadie


Algo positivo debo sacar de mi viaje en autobús porque a través del vidrio de la ventana el mundo también parece roto, las casas ocultan la claridad, pero entre un trecho y otro los pensamientos te hablan: no puedo negar tus ojos sobre mí.
La pared que el viento rayó de diamante, la nube, la luz en mi contra, el rayo que me agota, cómo negar el viento que mueve una nube, cómo negar que detrás de un muro me llamas.
Y esto pudiera ser así.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Como ir a la guerra


Puede ser que un pequeño paso no significa nada.
Y la lucha diaria una debilidad...
Pero yo no sé hacerlo de otra manera,
que contemplando la realidad.
Cada día es una perspectiva nueva.
Un sentimiento próspero que crece.
El que me ayuda a salir de la cama
y pensar que mi yo,
de algo sirve.
Por mucho que la gente lo intente,
y me pise a cada instante,
tengo un "tú" algo grande,
que flota en medio de todo este mar.
Y aunque quizás pienses,
que me falta un pelo de modestia,
el mostrarme tal y como soy,
me ha traído a esta guerra.
No sufras.
Voy bien armado.
Inocencia de niño.
Experiencia de adulto.
Paciencia de gente grande.
Sólo me falta esperar,
de nuevo,
las ganas de volver a luchar.

martes, 21 de septiembre de 2010

Sábado... sabadete.

El sábado empezó bien, cena en casa de una amiga y en compañía de dos amigas más, el novio de una de ellas y un buen amigo. Pollo

asado, guisantes con jamón, salpicón y tortilla de patatas. De postre, tarta de chocolate y bombones y café. Orujo para acabar. Todo un lujo.

Me fui a las 12 y algo, tenía cita en La Beneficencia con un amigo que estaba de cena con los Singles. Pensábamos corrernos una pequeña juerga….

Esperé delante de la salida apoyado sobre una papelera o un buzón de Correos, no me acuerdo bien, ni soy sobre ni basura. Ensimismado y observante de todo lo que allí acontecía, mujeres saliendo y conversando nada entendible por mi y hombres hablando siempre de lo mismo con altivez y machismo. Es increíble… ¿Cuándo maduran algunos hombres? NUNCA.

Al final apareció mi amigo rodeado de mujeres con las cuales iniciamos un paseo por el hermoso y reconstruido barrio del Carmen. Otro lujo.

Intentábamos meternos en algún sitio pero todos iban a cerrar porque la policía les mete mano. Esta alcaldesa parece que quiere enviar la zona de ocio al puerto donde sus protegidos si pueden cerrar cuando les de la gana. Al final fuimos a parar a la Plaza del Negrito donde un “pafeto” seguía en marcha. Nada que contar, estuvimos media hora y nos despedimos. Rumbo Zona Juan Llorens. Destino Acuarela. No hicimos nada, se nos olvidó llevar los biberones.

Próximo destino Zona Cánovas. Después de echar un vistazo acabamos en el Rompeolas, ya bastante tarde. Tampoco hicimos nada, mi amigo es
ginecólogo, no geriatra. De vuelta a casa.

Cinco de la mañana, rotura de culata y tirado en la puta autovía de Ademuz esperando la grúa. Parece que el único que sufrió un recalentón fue mi coche.

Solución, 1,000 € y resuelto. Creo que otro tipo de recalentón me hubiera salido más barato.

martes, 14 de septiembre de 2010

20.000 VISITAS


¡¡ GRACIAS !!



La playa... ¡ y la madre que la parió !

Estoy en la playa, He venido solo, Me he quemado los pies entrando en la arena. Además también me he quemado el talón porque un hijo de su madre (se lo he dicho en la cara como hacen en Gran Hermano) que iba delante de mí ha tirado un cigarrillo en la arena y yo lo he chafado.

He encontrado un lugar perfecto alejado de los adolescentes que deberían estar en clase y que no lo están por razones presumiblemente incontestables.

Al lado tego un matrimonio de jubilados, él con un bigotillo estilo fusión a lo Clark Gable/Paco Franco y ella con un bañador elegante, sofisticado y florido. Y llamativo.

Al otro lado hay una joven solitaria como yo (como yo de solitaría) de la cual quiero que me requiera para repartirle el bronceador por el cuerpo, tal y como ocurría en las películas de Esteso.

Hace buen tiempo. Ya lo dijo la mujer del tiempo. Sopla viento de Garbi, y el mar está con marejada o fuerte marejada con viento de componente Norte. Clavado.

Extiendo la toalla en la arena y me doy cuenta que he cogido la corta, la que me regalaron con el tambor de 5 kilos de Ariel Ultra. Se me salen los pies de la toalla y enseguida se me llena la herida de arena y sal. Qué gusto. No quiero gritar por no despertar la chica de al lado que ya duerme como si no lo hubiera hecho en 2 días. Y además ronca a destiempo.


El hombre del bigote fusión franquiforme ha encendido la radio. Es radio Olé. No puedo huir y he de escuchar el Carro de Manolo Escobar y “Yo soy esa” La publicidad es un paréntesis agradable. La mujer del bañador florido empieza a toser y escupir. Continuo sin poder huir.

Tengo suerte de haberme traído el bocadillo. Es de atún, mayonesa y huevo duro. Con el calor se ha recalentado y el huevo duro empieza a expandir su encantador aroma. La mayonesa se ha descuempuesto en sus primeras materias y el atún revive lozano.

Los temidos adolescentes aumentan exponencialmente y se acercan a mi área de seguridad. Ya están dentro. No puedo huir.

Ahora suena la Macarena. Versión original.

Los adolescentes se han dado cuenta del estado de mi pié y rien, beben fuman…

“Soy minero”

Empiezo a tragar el bocadillo. La arena combinada con el atún da un toque exótico a la situación. La cerveza que traía se me ha calentado, pero no tengo otra cosa que beber y no quiero pedir a los adolescentes ninguna bebida de desconocida procedencia.

“Cántame un pasodoble español, ladidalo ladaliblu”

Ya no puedo más. Debo huir y huyo. De pronto lo tengo claro, me levanto súbitamente y cojo la toalla con tan mala suerte que la arena le va a la chica la cual me llama hijo de mala madre (también a la cara). Ya no puedo parar a disculparme porque el pié me hierve y corro, corro hasta el coche mientras suena “Como una hola”

Cuando llego me doy cuenta que me han multado por chafar un poco la zona de estacionamiento de motos. Policía hijo de p.. ( ahora no se lo digo a la cara, y lo perdono como hacen en la iglesia.) Me pongo la camiseta y la piel me berrea. Estoy quemado por dentro y por fuera. Al llegar a casa encuentro en el buzón una carta con una promoción para viajar al Caribe: 13 días y 5 noches de playa. Truco corriente.



martes, 7 de septiembre de 2010

Cambiantes

Ni siquiera hay un telón para levantar, ni luces, ni patio de butacas, ni escenario. El cuadro que se extiende a tu cercado es cotidiano, nada teatral, demasiado costumbrista, y tú no eres el protagonista en medio de un ambiente gris, una mañana en la penumbra de una habitación agonizando, con la música de fondo de una radio vecina que penetra tímidamente por las rendijas de la persiana como una furtiva e improvisada banda sonora. Tanto como te gusta actuar y sentirte el centro del mundo avasallando la atención con tu cola de pavo desplegada, multicolor, llena de recursos... y ahora te encuentras sin máscara, desnudado, interpretando una involuntaria obra muy real que no diriges, que no gobiernas…

jueves, 2 de septiembre de 2010

Tiempo efímero

Ayer fue Ayer, está lejano


Hoy es Hoy, un presente


¿Mañana?


Será Mañana cuando alcance el Ayer donde pude sentir que vivía, y cuando este Hoy sea mí Ayer donde nació la felicidad , lo presente olvidado, mí futuro pasado.

"Siempre recordaremos aquellos hermosos tiempos pasados que nunca volverán, y si lo hacen, será en lo más profundo de nuestros corazones".


Visualizar el resultado


Me paso todos los días librando batallas; insignificantes, puede, pero batallas. A veces hablo con los árboles, a ratos con los animales, pero siempre, siempre que la enfermedad del miedo o la prudencia del precavido me dejan, hablo con mis semejantes. Callarme, vivir para mis adentros, es mi pequeña muerte; dejo mi existencia; paso a ser un paria ignorado, da igual que amanezca o anochezca, que mee en la plaza o duerma sin manta sobre un banco.
Por eso, llega un momento en el que necesito despertar. Da igual que crean que estoy loco. Lo importante, es que sus ojos me vuelvan a mirar. ¿Bien? ¿Mal? a quién importa lo que vale, es comprobar que me sigue latiendo el corazón y que por mucho que haya perdido, por todo y ante todos los que quedaron atrás, aun, no me llegó el silencio absoluto.
Por una causa u otra, desde lo recóndito del pensamiento, desde lo profundo del discernir humano, llegamos al mismo túnel, al mismo abismo y desde ahí al pequeño atisbo, la jornada de meditación, la luz de esperanza y por fin un resultado.

Para los que dicen que pasamos la noche de día y el día de noche, no saben ni llegan a entender, las maravillas que se encuentran en el recogimiento y en el pensar dentro del silencio.

Ya que la verdad llega oportunamente en el segundo adecuado.
Verdaderamente, no esperará a que estemos cómodamente instalados. Llegará cuando sea su momento.

Debemos tener en cuenta una fórmula: Visualizar el resultado.