sábado, 27 de abril de 2013

Mountain View, California



Mountain View es una ciudad en el en el condado de Santa Clara, California. La ciudad tiene su nombre debido a la vista desde las Montañas Santa Cruz En el Censo del 2000, Mountain View alcanzó la cifra de 70.708 habitantes.
Alberga oficinas de algunas de las compañías tecnológicas más importantes a nivel mundial. La más significativa es la oficina principal del gigante Google. (Fuente Wikipedia)

Y ahora al grano.

Desde hace años, tengo una persona, quiero pensar que es persona y no el robot de Google, que sigue mis pasos leyéndo aleatoriamente todos mis artículos. Mi deseo es que esta persona pudiera ponerse en contacto conmigo a través de mi correo electrónico algoritmo123@gmail.com, por el simple hecho de darle mis gracias a nivel un poco más personal. De no ser así…
... igualmente gracias por tu seguimiento, seguimiento que me enorgullece y me honra. 
Gracias
Alfonso

jueves, 25 de abril de 2013

Homo erectus





Un estudio reciente afirma que el tamaño del pene humano es consecuencia de la selección natural. Según los científicos debemos agradecer las dimensiones de nuestro aparato -mucho mayor que la de otros primates- a las miles de generaciones de féminas que, lejos de creer que en el bote pequeño se encuentra la buena confitura, habrían elegido los machos mejor dotados para procrear, estableciendo una correlación lineal entre tamaño y atracción sexual. 
Mientras le doy vueltas a la noticia sospeso contundentemente mis genitales con una mano, rubricando orgulloso la tesis que acabo de leer en el periódico. A pesar de las capas de ropa que la esconden, noto como mi gorrión –empuja con una fuerza desconocida, como si, envalentonado por la noticia, quisiera reivindicar su papel protagonista en esta historia y se va despertando con una tirantez característica .
Sin, de momento, hacer demasiado caso del prodigio sigo con mis reflexiones darwinianas. "Resulta que ahora, de repente, nuestro miembro viril es comparable -evolutivamente hablando, claro- en el cuello de las jirafas o el camuflaje de los camaleones", pienso mientras mi polla gana volumen bajo los calzoncillos. Por otra parte, concluyo con una sonrisa socarrona, la hipótesis rebate la teoría -que durante siglos ha tranquilizado a miles de hombres poco equipados -según la cual el tamaño no tiene ninguna importancia. Cabe decir que el estudio -reflejado en formato breve en las páginas centrales del dominical- no aporta muchos datos específicos, y la falta de información técnica y precisa da pie -mientras mi sexo reclama desde su habitáculo, cada vez más empequeñecido, mi atención -a hacer volar mi imaginación. 
La imagen, tan cómica como poco rigurosa, la forman unas hembras de Homo erectus, peludas y de mandíbula prominente, midiendo a palmos las vergüenzas de los miembros del clan, mientras éstos, templados como una mala cosa, huelen enloquecidos las feromonas esparcidas en el ambiente. El casting sexual entre homínidos me pone sorprendentemente a cien y, por fin, liberado mi falo -enorme, tensado y de un rosa brillante- de su cautiverio con la intención de aliviar mi deseo inminentemente. Entonces, todas esas imágenes históricas -motivadas por la teoría evolucionista- más o menos precisas, alimentan mi excitación. 
Faraones, emperadores romanos, monjes franciscanos, soldados napoleónicos, personajes de todas las épocas desfilan empalmados por mi cabeza enturbiado por la ansiedad. Sus pivotes, descomunales y erectos intuyen claramente bajo sus indumentarias y una hilera interminable de mujeres -que tienen unos pechos inmensos y, qué casualidad, la cara de la vecina -esperan a ser penetradas. Finalmente, mi manga, después de bombear insistentemente durante pocos segundos, explota convulsivamente rociando de líquido lechoso del artículo inspirador. 
El instante coincide con la llegada de mi mujer que, azorada por la escena me reprende: "¿Se puede saber que cojones haces?". Con la tita en pleno desinfle -debido al orgasmo y al susto descomunal- y los pantalones hasta los tobillos, intento articular una explicación. Haciendo unos cortos pasitos  -como un pingüino miedoso -me arrastro avergonzado hacia ella, tratando de justificar la situación. "Te lo puedo explicar, Rosa", improviso consciente de la esterilidad de la frase. "Haz el favor de subirte los pantalones, no seas ridículo!", El cabreo creciente le hace brotar unas burbujitas de espuma de las comisuras de los labios. Hago caso y con una sola mano -una telaraña blanquecina de líquido seminal embadurna la otra- escondo mi cigarra marchita y goteando. Con la dignidad restaurada -al menos en lo que respecta al atuendo-, cabizbajo y sofocado espero sumiso el abucheo final. Pero ella, como inspirada por una magia ancestral, me mira con una mezcla de ternura y deseo inesperados. Se aproxima sensual y dispuesta. Su mirada -de una profundidad inusual- rezuma todo el deseo de siglos y siglos de evolución humana. De repente, se abalanza sobre mí y, mordiéndome sutilmente la oreja y con una mano apretando posesivamente mi paquete me susurra: "Está un poco suelta pero ... me gusta tanto tu bizcocho!"

martes, 23 de abril de 2013

Belleza



Ahora quisiera morir, incapaz como me siento de soportar tanta belleza. Belleza que ha existido siempre. Una belleza austera en esencia y sin florituras. Incluso, la muerte de los que amamos y los desconocidos es un acto lleno de belleza. Un cuerpo que se abandona y una conciencia que deja de latir. Entonces, un vacío inmenso lleno de belleza extraña, que nadie comprende. Dormir, alienarse con uno mismo. No pensar cosas tristes. Abrir la ventana del mundo y observar cómo ocurre este misterio de la vida en movimiento. Toda la belleza que la contiene. Abrir los ojos y saber mirar cada rostro, cada historia irrepetible. Sentir un poco de lo que sienten los demás. Ser ellos. Somos ellos. En el fondo, todos somos todos. Es como si nos hubieran hecho pedazos de un ente mayor y no nos diéramos cuenta. Todos somos verdugos y víctimas, miramos y dejamos hacer. Y en el dolor también busco la belleza, porque es lo que me puede salvar de una existencia que no acabo de entender, porque me siento fuera de lugar. Como si alguien me hubiera lanzado al mundo que no tocaba. Y a menudo yo permanezco enterrado, más allá de mi cuerpo que respira. No sé quién soy. Y busco una referencia, un horizonte donde llegar. Algo para no zozobrar. Navego por océanos que son desiertos. No hay ningún sonido. Sólo el agua primigenia, la de la madre. Las madres están llenas de belleza y ellas no lo saben y nadie lo dice. Pero eso no importa, la belleza es en ellas, intrínseca. Miro el paisaje, la gente pasea y ríe. Yo soy ellos mientras todavía los veo. Y cuando llega la noche…
… hago sombra de mil imágenes que se pierden en la lejanía del tiempo. Ilumino la nada, lleno de historias que suceden, una tras otra, historias para la eternidad.
Bajo mis ojos descansa el amor de los amantes que se han querido con una pasión desmesurada y efímera.
Soy como la luna que ha vivido los siglos desde que son siglos. He envejecido, pero nunca he perdido la esencia que recibí en ofrenda. Soy el dios del sentimiento más puro. Aquel, que da sentido a las vidas más insignificantes y a la vez más verdaderas. Ese sentimiento que siempre te ofrecí.
Soy faro en un desierto lleno de estrellas que me acompañan en las horas plácidas de los atardeceres más humanos. Y en mi soledad blanca, siento las voces de los enamorados que se quieren como el primer día. Sonrío ante la inquebrantable fuerza de este sentimiento que se llama amor, y que es imposible de comprender en su total dimensión. Ese que siempre estará a tu disposición… cuando reclames por él.

Deja que llegue la noche callada
sintiendo el sotobosque a tientas,
en tu soledad, toma el aire
de este tiempo que pasa,
haz crujir los sueños a salvo,
abandónate a la tierra y al universo,
que todo fluya como el agua de un río,
como el vuelo insobornable de un pájaro
Alf.
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miércoles, 17 de abril de 2013

Recordando el silencio





Hace unos minutos he despedido a mi hija que se iba a hacer un “bolo”, que es como se dice en el argot teatral a una representación, a Madrid. Me llamó esta mañana para que le hiciera unas fotos de cara al mar, para su book a lo que accedí encantado. No es la primera vez, hace algunos años le hacía fotos para sus reportajes periodísticos. 
Es muy agradable que hoy en día todavía uno de tus hijos te llame porque te necesita. Es muy agradable sentirse necesitado por ellos. En definitiva… es muy agradable sentirse necesitado por alguien aunque a veces no sea la persona que tu quisieras que fuera.
Si hay algún sonido que nunca he querido escuchar, por parte de alguien, es el del silencio, aunque tengo la certeza que un día lo romperá.
Recuerdo, en la vibración cálida y acogedora de tu cuerpo desnudo, mis necesidades más vulnerables, mi intimidad más inconfesable. Cuando me hablabas en ese castellano traducido y quieto que hicimos nuestro, inconscientemente buscaba mi nombre en tus labios para sentirme amado desde dentro, enteramente, sin fisuras. Como una ofrenda, o quizás como un aliento, estaba a tu lado.
Adivino hoy, con la lucidez inequívoca de la intuición, la ternura de unas manos que me acarician; unas manos llenas de ti y de mí, de estar juntos. De voces infinitas, de vísperas, de mañanas, de amor, de cielo de medianoche. También de ausencias. 
Hace una humedad agradable esta mañana: humedad de barcas silenciosas en la piel.
Hay miradas escondidas en las noches que tú no estás…



martes, 16 de abril de 2013

Ganas de escribir



Tengo ganas de escribir, pero no sé qué escribir ...
Qué mierda, seamos sinceros.
¿Y ahora qué se supone que debo hacer?
Nada, duerme y mañana será otro día.



lunes, 15 de abril de 2013

El Sudoku-móvil



Ric… ric… ric… blup… blup… blup…. fiiup… fiiup… fiiup… gle… gle… gle… zzz… zzz… zzz… soldadito marinero /conociste a una sirena/de esas que dicen te quiero/si ven la cartera llena / escogiste a la más guapa /  y a la menos buena….
¿Pero que coño pasa? ¿Quién o qué me llama? ¿Todos a la vez? A mi los móviles de ahora terminarán por volverme loco. Entre los sonidos del WhatsApp, los del Line, correos Gmail, los otros, el Twiter, Facebook, sms y las canciones personalizadas de los llamantes ¡nunca sabes que ostias pasa! ¡Y no te digo nada de los iconos de los avisos que te llenan la zona superior del endemoniado instrumento. Un circulito transparente para el WhatsApp, uno verde para el Line, un sobrecito para el Gmail, otro diferente para el resto de correos, una palomita para el Twiter, un “noseque” para los updates, un “nosecuantos” para el  Bluetooth  y una F para Futuputamadrebook. En fin, que te pones nervioso, el artilugio empieza a dar saltos en tu mano ¡y al puto suelo! 500 € al carajo, como mínimo.
Lo del WhatsApp y Line, es la repera. Hay alguien que le das tu número de móvil, por asuntos de trabajo o algo parecido, te envía un mensaje, pasa un año, no vuelves a saber de él y lo quieres eliminar. ¡Y una mierda! Se queda ahí perenne como si fuera tu abuela. Si, lo bloqueas, pero ahí sigue. Y no digo nada como estés en un grupo. Yo he terminado por tener los grupos en silencio porque hay veces que en un par de horas no lo he visto y he llegado a contabilizar 144 mensajes. Se ponen de cháchara y no veas, si estuviera en sonido activado parecería los acordes de un cha cha chá.
¿Y las aplicaciones?   Yo tengo, la cámara del móvil, la del Foursquare, la de Instagram, la del Facebook y la última app adquirida, que no se para que sirve, Nex Photo Places de Sony, si no hay alguna más. Mapas por todas partes y un montón de aplicaciones, más del 50% que no sabes para que sirven, que añadidas a las que me bajé y no utilizo por chorras, tengo el teléfono lleno de dibujitos que para encontrar algo me las veo y deseo.
De todas maneras pienso que tanta mensajería está limitando aún más el contacto humano, nos estamos deshumanizando poco a poco, sin darnos cuenta. Aprenderemos a escribir bien, rápido y escueto, pero olvidaremos el habla.
Echo de menos aquellos encuentros con un café por en medio y una sonrisa mientras mirabas sus ojos y conversabas… lo echo mucho de menos.
  

martes, 9 de abril de 2013

Por una mirada...



Y de pronto un día de suerte, mi destino eligió conocerte. Fuiste la casualidad más bonita que llegó a mi vida. La sencillez enamora y tú así de sencilla, me enamoraste.

Entraste como un torbellino, enredándote con la cadena de tu chiguagua, que yo aún no había visto. Mirabas al suelo, te agachaste para desenredarte y alzaste la mirada que se cruzó con la mía un solo instante, pero en ese tiempo, que duró lo que un suspiro, supe que tenía enfrente de mí a la mujer de mis sueños. Momentos que duran segundos pero puedes estar horas y horas hablando de ellos.

En los dos días que duró tu estancia en aquel lugar, no tuve más ojos que para ti, no tuve más oídos que para oír tu voz… Estaba enamorado. ¿Qué como lo sé? Ahora estoy seguro pues encontrar una persona que al perderla sientes que tu vida no tiene sentido, eso es AMOR. Después de este largo tiempo de separación, me he dado cuenta que te necesito más de lo que pensé.

¿El porqué de este escrito? Por qué el que no demuestra lo que siente, corre el riesgo de perder lo que quiere… para siempre. Pero… no te equivoques conmigo, yo también sé irme y no regresar. Te quiero desesperadamente, pero contigo o sin ti, la vida sigue. Te hubiera dado mi corazón, pero ya vi cómo tratas al tuyo.

Lo que pasamos juntos este verano pasado es indetallable, pero puedo decir que para mí fue el más bonito pasado desde hacía un tiempo que no logro recordar. Pero el verano es caluroso, alegre… y pronto llega el invierno donde las horas se pasan más tiempo en casa, la tuya, que fuera de ella y se rompen intimidades, momentos donde uno desea soledad… y llegó el agobio y la ruptura. Tú no querías promesas, tú querías sorpresas y yo no pude dártelas.

Algunas personas son hermosas, no por su aspecto ni por lo que dicen, sino por lo que son. Tú eres de ese tipo de personas, y te voy a echar mucho de menos. 

Al final de una relación, cuando una mujer llora es que amó de verdad. Cuando un hombre llora es que nunca volverá a amar a otra igual.

Yo he llorado por ti.

El Arrebato.- A Mi Na Ma


domingo, 7 de abril de 2013

Playa de Las Negras- Níjar-Almería- Spain




Mi madre era de Níjar (Almería) y recuerdo que cuando era chico íbamos a pasar la época estival a una casita que tenía en uno de los lugares más tranquilos, bonitos y extraños de la geografía española, la playa de Las Negras. Este hermoso rincón de espectacular geología y ambiente pesquero, se encuentra situado dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar a unos 50 km de la capital provincial, Almería.


En Las Negras existe una hermosa cala, llamada Cala de San Pedro accesible, prácticamente, solo en barca. Allí esparcimos mis hermanas y yo, las cenizas de mi madre (D.E.P.) pues era su lugar favorito.


El nombre de Las Negras viene de una antigua historia. Se cuenta que el pueblo de Las Negras se fundó después de una tragedia en la mar. Marineros de la localidad de San Pedro se hicieron a la mar y nunca más se supo de ellos. Después de esto, las mujeres de los marineros, dedicadas a la agricultura, vieron la necesidad de acercarse al resto de pueblos con el fin de poder subsistir. Crearon este nuevo asentamiento, condicionado el nombre por el color del luto de sus fundadoras. En su origen, el pueblo solo constaba de 10 casas blancas.

Como dato curioso os diré, que cerca de allí se encuentra el Cortijo del Fraile, lugar donde se produjeron los acontecimientos trágicos y reales en los que podría basarse la obra de Federico García Lorca “Bodas de Sangre”, ocurridos el 22 de julio de 1928 . Lorca los conoció por la prensa, si bien la escritora y activista almeriense Carmen de Burgos, originaria de Níjar, ya había escrito una novela corta sobre el suceso anterior a Bodas de sangre, llamada Puñal de claveles, que fue también inspiración para el autor granadino.


Bueno, os dejo unas imágenes del lugar, una de mis playas favoritas de todo el Mediterráneo.