Una noche calurosa, mi segunda noche de vacaciones y llevo el día extraño, más bien diría que cambiado pero ha sido agradable, por lo que he recordado del día anterior y por alguna de esas conversaciones tan agradables que últimamente me llevo dando. No hay nada para ello, como una buena conversadora que además, y como regalo, es guapa y sobre todo… atractiva.
Hoy llevo el horario cambiado, llevo casi dos meses durmiendo de día y trabajando de noche y cuesta acostumbrarse y mi amiga me dice que escriba, a lo que le he preguntado que si quería que le escribiera algo para ella; - ¡no!, me da miedo, me ha respondido. ¡que simpática! Lo dicho, una delicia de mujer.
Bueno, pues le escribiré un cuento.
MAR
Desde la tierra de los hombres, los ríos vertían veneno en las aguas. En el palacio submarino, sirenas de piel blanca lloraban lágrimas de sal por la muerte del Rey Neptuno.
Desde la tierra de los hombres, los ríos vertían veneno en las aguas. En el palacio submarino, sirenas de piel blanca lloraban lágrimas de sal por la muerte del Rey Neptuno.
DESEO
Miguel vio una estrella fugaz y pidió un deseo. Al día siguiente, la tormenta llevó a su ventana del hospital los olores del bosque. Entonces sonrió y murió, plácidamente.
RENACIMIENTO
Era otoño cuando me dormí bajo el roble. Ahora soy la primavera que despierta sus raíces.
Y ahora escribiré esto, y se quedará en el aire para quien quiera agarrarlo
Sexo marino
Una nueva manera de entender la penumbra,
Recortar tu figura desnuda como el agua
De esta playa solitaria de mi deseo.
Recortar tu figura desnuda como el agua
De esta playa solitaria de mi deseo.
Salobre es el gusto de tu sudor marino,
Bajo el cielo de yeso de esta habitación
No quiero más Universo que a ti bajo la sábana.
Celeste es tu cuerpo, húmedo en medio de las estrellas
Grises de mi deleite indómito; me eclipso
De anhelos bochornosos y de hambrunas infinitas de ti.
Una nueva forma de navegar bajo los astros fulgentes
De tus ojos, ansiosos por mirarme
El interior sorprendido de fantasías líquidas de amor punzante.
Suave es tu piel erizada, mojada de placer,
Toda tú esperando de mí la vuelta del buque al puerto
Hospitalario y cálido de tu sexo marinero.





