lunes, 21 de junio de 2010

No quiero morir mañana


Altas horas de la madrugada y como sola compañía una canción de Sabina, “Calle melancolía” no encontrada al azar sino buscada y un melocotón que mi buena amiga Amparo me regaló esta tarde, que no sé si me lo voy a comer a mordiscos o a besos. Hoy no es mi día y cuando más gente necesito a mí alrededor, más solo me encuentro.

Tengo un problema, estoy enamorado del amor, porque cuando amo, amo con todo mi ser… pero tengo miedo… sobre todo de no ser correspondido. Pero necesito amar, por lo menos hoy, esta noche… ¿pero a quién? Creo que tal vez yo sabría decir a quien… o tal vez no. Puede que no haya nadie o puede que si… pero conozco la sensación, la conozco bien. Tal vez sea a demasiadas a la vez. Dejémoslo ahí y escribamos sensaciones que me invaden…

La felicidad que genera el revoloteo insectario en su abdomen, esa sonrisa que no se desvanece de su rostro sin importar lo que le digan, la imagen de la persona que amas en un altar surrealista, los olores agudizados, las sensaciones a flor de piel... Nada de eso justifica el dolor que deja esa apisonadora llamada amor. No justifico el decir "no importa si muero mañana, porque he amado"... no quiero morir mañana, porque ya perdí la vida amando un imposible hace años, esperando que reaccionara y se diera cuenta que en el momento en que me rendí, fue por ver que se petrificaba ante la idea de dedicarle a ser mi amor.
No quiero morir de mal de amor, pero el corazón late tan débilmente que el letargo mental me consume cada instante, y si esta instancia no es morir, entonces que me maten para notar lo diferente, porque por ahora solo vive la mente.
¿Para qué amar? ¿Para qué reafirmar nuestro carácter humano?, nuestra finitud...
No quiero una sonrisa que se desvanezca en el tiempo del hombre, quiero una sonrisa que perdure y me haga eterno, no quiero amor carnal, no quiero una media naranja cuyas semillas se atoraren en mis venas, y su agridulce sentido de la vida coarte mi experiencia imaginaria... quiero matar mariposas que revoloteen, solo para evitar las náuseas post embriaguez de miel.

aram name="allowFullScreen" value="true">

domingo, 20 de junio de 2010

La pieza del ajedrez


Si me detengo a reflexionar en lo que es propio decir a ésta o aquella persona, pronto dudaré que exista una parte de mi relato que con propiedad pueda contarse.
Thomas De Quincey

En un momento dado la tecnología me arrastró a conocer un mundo cruel y autócrata que devoró la vulnerabilidad, que mi alma exponía de sentimientos frenados. Me había enamorado del amor, le puse rostro, alma y cuerpo dejando que el destino me hiciera una mala jugada con intercambio de frases, cartas, voces y promesas que llenaron un vacío construyendo un camino que me llevó a recorrer caminos de piedra y fango.

Siempre nos han dicho que la apariencia es el aspecto o parecer exterior de alguien o algo, cuando en realidad es cosa que parece y no es. Esa ambigüedad es real que por razones de entorno, desilusiones, fracasos, bebidas tóxicas y hasta depresiones hacen perderle el rumbo a muchos, envolviendo a otros con nieblas que alejan la autenticidad de sus propósitos fríamente calculados.

A veces pienso que los seres humanos podrían compararse con ciertos animales, camaleones y serpientes que cambian su piel de colores como arma de defensa y supervivencia para confundirse con el entorno y poder así atrapar a sus víctimas, atrayéndolos con fachadas falsas. ¡Cuántos hemos vivido con reptiles como estos que cambian de tonos exhibiendo valores y virtudes ilusorias para ocultar la veracidad de sus intenciones y como estrategia se muestran como victimas mendigando ser sanados con amor! Solo la realidad vivida de cerca y en la intimidad se descubre la dolorosa verdad, sin fantasías, ni promesas, ni amores virtuales. Son tácticas de comportamiento sin conciencia, solo domina el interés de recibir sin dar. Es un proceso lento, como la digestión de un reptil que disfruta comiendo su victima de a poco como trofeo de todo ególatra.

Como reloj de tiempo descubres que fuiste manipulado como pieza en una tabla de ajedrez, donde tu adversario/a era un experto/a reteniendo convenientes jugadas con intereses ulteriores, jugadas de gran habilidad para destruirte con engaños que sigilosamente había planeado de antemano para terminar con un jaque mate que desintegra autoestimas.

El juego conmigo terminó con lo que se conoce en la jerga de ajedrez “tabla.” Mis movidas fueron casuales y sinceras, quizás por eso con fortuna logré levantarme y recuperar con creces las piezas que me habían conquistado. Creo que el error de mi adversaria fue que no supo aparentar y la lástima sustituyo el sentimiento que falsamente solicitaba. Mi contrincante poseía piezas talladas con angustia, rabia, resentimiento, impotencia y todas salpicadas de sustancias tóxicas. Mis piezas resaltaban por su lucimiento en sobriedad, resignación, esperanza, confianza, ánimo y belleza. Es por eso que me permito obsequiarle un nuevo juego de ajedrez para jugar en una tabla pintada con perdón por cada uno de sus extravios. He conseguido sobrevivir y creo que hasta gracias a la vida debo darle por premiar mi paciencia y tolerancia con un estuche de valores que desarmó la pesada mochila que llevaba.

¡Cuidado, no recogerla!

viernes, 18 de junio de 2010

Nos dejó Saramago...

Nos ha dejado José Saramago, escritor, periodista y dramaturgo portugués, ganador del Premio Nobel de Literatura 1998. Casado con nuestra compatriota Pilar del Rio y últimamente residiendo en nuestro país.

Por tu condición de ateo… descansa en paz allá donde te encuentres

Yo, como dijo una vez Borges, no podría definirme como ateo, porque declararme ateo corresponde a una certidumbre que no poseo, pero respeto mucho estas palabras de Saramago; No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona.

Y de él he sacado otro comentario, que sin quererme compararme a él, escribí una vez casi calcádamente; No te pido que me lo cuentes todo, tienes derecho a guardar tus secretos, con una única e irrenunciable excepción, aquellos de los que dependa tu vida, tu futuro, tu felicidad, ésos quiero saberlos, tengo derecho, y tú no me lo puedes negar.

miércoles, 16 de junio de 2010

Renovarse


Acabo de renovar mi Blog, nada de especial, pero esta vida merece cambios y yo los aplico donde puedo y me dejan.
Saludos

miércoles, 2 de junio de 2010

Hoy


Me he pasado la vida, dictándole a mi mente cursos de benevolencia propia, donde mi cabeza propone el “hoy” como el mayor justiciero de mis acciones.
Hoy, simplemente hoy, dulcemente hoy, te espero, te suspiro, te preciso y te necesito HOY.
Ayer no existe, ayer es solo el pretérito simple de los cobardes que no creen en el mañana y no pueden actuar HOY. Mañana; falta de cojones en la vida para actuar en el presente…
Mi vida te espera, me alivia y a la vez me condena; y te escribo y me lamento; parto y me arrepiento.
Hoy es el susurro del ayer que me trae un eco de lo que ya no existe.