martes, 29 de diciembre de 2009

Un puñal en la espalda

Hay veces que sin saber por qué hay asuntos que se desmadran. Unas veces por error de uno y otras por una mala interpretación de otros y en los dos casos las cosas acaban mal. Una amiga me recordaba el otro día en una conversación muy amena una frase que rezaba así; “solo hay dos cosas infinitas en el mundo... el universo y la estupidez humana.... y de la primera no estoy seguro" y es verdad. Las personas somos a veces tremendamente estúpidas. Ser capaz de romper una amistad, aún incipiente, por algo que no entendemos, que se escapa de nuestra comprensión es malo, pero encima tomarlo a mofa es mucho peor.
Quien lee mis escritos, en este vuestro Blog, sabe muy bien como escribo y creo que nunca he escrito groserías, incluso en algún relato de tipo erótico me he saltado las descripciones escabrosas, entre otras cosas porque no escribo pornografía.
Lo he dicho muchas veces, me encanta la literatura epistolar, es más personal pero también admite florituras de tipo literario y es ahí donde parece que me equivoqué con alguien, alguien que desde un principio aceptó mis escritos diciéndome que le gustaba leerlos pero que era incapaz de contestarlos a lo que le respondí que no los escribía para recibir contestación, solo porque me gustaba lo que escribía y a quién se lo escribía.
No sé donde estuvo ni porqué su cambio de dirección, tal vez se agobió… tal vez no supo interpretar lo que le escribía y no me lo hizo saber de la mejor manera posible.Tampoco se fue a la caja de Pandora donde a lo mejor hubiera podido encontrar alguna respuesta sutil. Pues no, no lo hizo así, su caja fue “La caja de los truenos” y truenos salieron.
Su respuesta fue reenviarle el correo a un “enemigo” mío declarado que me tenía ganas por su afán de protagonismo y obviamente deseaba desprestigiarme y creyendo encontrar en ese escrito el arma infalible para su propósito –pues él tampoco entiende nada- hizo varias copias y en una tarde en su casa –claro está sin mi presencia, pues no se hubiera atrevido si hubiera estado yo- le repartió una copia a todas las personas allí reunidas.
Me parece una reacción barriobajera, nunca hay razón lo bastante justificable para hacer una cosa así. Un correo personal es privado y dual, de una persona a otra y si algo hay que aclarar solo esas dos personas tienen el derecho y la obligación llegado el caso. Mal por la señora y mucho peor por el hombre que no actuó como tal. Esto amigos míos es denunciable ya que se atenta contra la dignidad de las personas pero de momento me conformaré con exponerlo aquí.
Ha habido amigos que me han dicho que lo olvidara, que dejara pasar el tiempo, que esas personas si pensaban así no valían el tiempo empleado por mí, pero no estoy de acuerdo. Esto es como una pirámide de venta como hace ese producto –que me abstengo de calificar- llamado Herbalife. Uno se lo dice a otro, este otro a dos más y estos a su vez a tres… y así sucesivamente y creerme, así me llegó a mí, de la manera más insospechada y de la persona más improbable y es por eso que he decido atajarlo antes de que el mal sea mayor y no lo digo porque me avergüence de mi escrito, nada más lejos, nada que ocultar, pero exponerlo aquí sería ponerme a su altura y esa altura no la aprecio en absoluto.
Tengo otra Anonima amiga que comenta mi blog continuamente y que me escribió algo en un artículo que escribí; “existe lo que alguien te hace para hacerte sufrir a sangre fría y lo que alguien te hace por casualidad y que te hace sufrir, pero que en el fondo lo segundo no merece un castigo, sino comprensión de las circunstancias. Y lo primero evidentemente que no merece un perdón…
Quien la hace que la pague y asuma las consecuencias de lo que ha hecho.
Toda acción tiene una reacción... en positivo o en negativo. Sin duda.
Sabias palabras.
Me temo… que esto no se acabará aquí y por ello es posible que tengamos más capítulos…

jueves, 17 de diciembre de 2009

Un privilegio de la amistad - El reencuentro


Dicen que el cuerpo humano es un reloj, que en los primeros 20 minutos mientras se hace un ejercicio continuado no se pierde ni una sola caloría, y que es a partir del minuto 21 cuando empiezas a perderlas. Pues bien, todos los días –y digo todos- salgo a caminar y a correr, a las 8:30 de la mañana, y como sigo al pie de la letra lo de los primeros 20 minutos, pues suelo hacerlos relajados, de precalentamiento, andando ligerito, pero andando. Hoy las cosas se desbarataron… ¡y de qué manera!

Caminaba, pues no llevaba ni diez minutos, y me pasó por el lado izquierdo corriendo una hermosa mujer, en pantalón rojo corto y camiseta gris de tirantas e impregnada de sudor que le daba un aspecto sensual como el que todos deseamos ver a primera hora del día para que este empiece bien. Su sonrisa de oreja a oreja y su movimiento corporal me estaba indicando que arrancara a correr y no la perdiera de vista. Y así hice y ¡ hacer puñetas mis 20 minutos de relax y precalentamiento!, porque el “pre” ya me lo había fundido con solo verla.

Suelo tardar unos 40 minutos en coger fondo, pero en esta ocasión no tardé ni cuatro. Disfrutaba mirándola. Era una chica esbelta, de senos pequeños y porte erguido acentuado por su modo de echar el cuerpo hacia atrás en los hombros, como un cadete joven. Sus ojos verdes, entrecerrados por el sol, me devolvieron la mirada con una curiosidad recíproca y cortes desde su rostro pálido, encantador e insatisfecho. Pensé que en el pasado la había visto a ella o una fotografía suya en alguna parte. Sí; la recordaba, cómo se acuerda el niño abandonado del rescoldo de amor que una vez tuvo; lo mismo que aquel perro vagabundo imagina a su amo en cada esquina, y recordé las cosas que su mano arrancaba, ausencia de un querer apenas esbozado…
Tal vez fuera por eso que el día amaneció de otra manera.

Indudablemente la joven, además de sus menos años, unos 15 menos que yo, estaba bien preparada para el ejercicio físico pues no mostraba un hilo de cansancio y en cambio en mi, después de tan extrema persecución, estaba haciendo mella por lo que estaba pensando en tirar la toalla. Inesperadamente se paró, dobló varias veces su cuerpo por la cintura con las piernas rectas y tocando las palmas de sus manos en el suelo, mientras yo acortaba la distancia que me separaba de ella, unos 100m, con la lengua casi en paralelo con sus manos. Colocando una de sus piernas en un pequeño muro existente en el borde del camino y frotándose el muslo, giró la cabeza hacía donde yo llegaba exhausto y esbozando una leve pero hermosa sonrisa, me indicó con un gesto que me parara a su lado a lo que respondí de inmediato

._Creo que deberías descansar y relajarte un rato -me dijo- ponte a mi lado y haz estiramientos –continuó diciéndome- y si te aburre… hablamos un poco, ¿te parece bien?
¿Qué si me parecía bien? Fue como si me hubieran comunicado que me había salido un pleno en la Primitiva.

Como a algunas otras mujeres, yo la recordaba tan bonita como ahora. Quince años atrás, la conocí en una noche de fiesta… y de pasión. Recuerdo que aquella noche la miré fijamente, para beberme de una sola pasada su sonrisa, su perfume, sus dimensiones, su mejor ángulo. Y también me exploré con detenimiento, para fijar un registro de lo que pensaba esa noche de enero o febrero, porque tenía claro que de esa primera impresión dependerían mis reacciones futuras, cada vez que alguien pronunciara su nombre… Laura.

Era de noche y hacía un frío de cementerio. Tal vez por eso, cuando uno de mis compañeros sacó de una bolsa de plástico una botella de ron, todos nos frotamos las manos. Había gente por todos lados esperando la hora de la celebración en grande. Nosotros veníamos de la capital, a dos horas del lugar donde nos encontrábamos y predestinados para la juerga. En cierto momento, nos separamos en grupos en aquel hermoso pueblo de la sierra del Maestrazgo: algunos querían comprar bufandas de lana y guantes de piel, otros buscaban comida, y otros más querían tomar fotos. Yo me quedé con ella y con los que tenían el ron.Tengo mis propias respuestas. Esa noche, hace quince años, la miré con otros ojos. Esa noche, los dos llegamos a la cita con nuestras mejores intenciones. Algunos recuerdos que creí olvidados no han desaparecido de mi cerebro… otros… nunca salieron de mi ser.

Pero si no recuerdo mal me quedé haciendo footing, o más bien, en el principio de una comunicación no prevista pero si deseada y aceptada por ambas partes.

_ ¿Sabes quién soy?, me preguntó.
_ Claro, ¿cómo iba a olvidarte?, le contesté yo.
_Pues tenía mis dudas de si ibas a reconocerme, han pasado casi 15 años, sino recuerdo mal…
_No lo recuerdas mal, es así… unos 15 años, pero jamás te he olvidado, nunca hubiera olvidado unos días como ese, aunque pensé que nunca te volvería a ver, pero debo decirte que si te hubiera visto en alguna ocasión, te hubiera abordado, no te hubiera dejado ir.
_ Si me viste hace como 4 años. Coincidimos en un restaurante en Sevilla con motivo de los premios Lara, tú estabas acompañado de una mujer muy guapa y yo estaba con mi marido, marido que hoy no tengo, me divorcié. Tus ojos se cruzaron con los míos, sonreíste…
_¡Dios! Yo organicé esos premios, estaba trabajando de una manera más o menos discreta, estaba en todo… menos en ti, por lo que puedo comprobar, aunque tú con tu marido y yo con mi mujer… ¿qué hubiéramos podido hacer?, o tal vez si… no sé, ya nunca lo sabremos aunque lo importante es este momento, este reencuentro… eso es importante, el pasado ya no existe. Yo también me divorcié.

Caminamos y caminamos sin parar, hablábamos de los quince años pasados sin saber uno del otro y preguntándonos por qué no iniciamos una relación en aquel entonces. Ella me dijo que por aquel entonces tenía programado irse a vivir a Bruselas en unos pocos días, pues era traductora simultánea, y aún lamentando el alejarse de mí, optó por el silencio para que nos olvidáramos uno del otro. Que mi corazón se olvidara de ella, si recuerdo que no fue fácil, aunque más que olvidarla la aparqué en ese cajoncito que tiene él donde se guardan, como se guarda en un fondo de armario lo que no usas, pero porque le tienes cariño lo escondes por si alguna vez lo necesitas…

Fuimos muy buenos amigos. Cuando la conocí por aquel entonces yo ya estaba separado de mi primera mujer y ella… nunca me dijo en qué situación estaba pero aquella inestabilidad sentimental forjó una fuerte amistad, no buscábamos nada más.

Después de aquello cada uno siguió su camino. A pesar de que no nos volvimos a ver continuamos en contacto por correo postal durante unos tres años. Seguíamos hablando, todo funcionaba igual de bien que antes con la diferencia de no estar ahora ninguno de los dos comprometido. Yo no sabía qué hacer, si continuar con esta verdadera amistad, aventurarme a un romance ocasional o establecer una relación seria.

Estuvimos juntos largo tiempo. Nos sentamos en un parque vacío de gente con las primeras hojas del otoño cubriendo los jardines. De vez en cuando alguna golpeaba delicadamente el suelo al caer, empujada por el viento... Hablábamos poco, hablábamos despacio, hablábamos mientras nos mirábamos a los ojos. Dicen que los hombres siempre pensamos en lo mismo. Como niños traviesos que llegan tarde a casa, sigilosos y sin hacer ruido entraban los minutos del romanticismo. Los disfracé de timidez y suavemente me incliné para besar sus labios. Ella los apartó sorprendida o asustada y los abrió para lanzarme un sermón en el que venía a decirme que le había defraudado, que yo había cambiado, que ya no la veía como amiga sino como una mujer, que había roto algo muy especial... Creo que tenía razón.

Me pregunto por qué un amigo no puede acceder a lo que pueden acceder los demás, por qué el amor o la aventura no pueden ser una continuación o un privilegio de la amistad. Creo que precisamente por ser amigos y conocernos bien podríamos adentrarnos en otros caminos, no limitarnos a aquel en el que nos movemos. Para ella no, yo era su amigo y tenía límites, era mi rol, no podía cambiarlo, lo que hubo, lo pasado, pasado quedaba.

Se levantó y me dejó sentado en aquel parque, con un amargo adiós, solo y con cara de tonto. A ver cómo lo arreglo ahora... Sopló el aire y se arremolinaron las hojas secas haciéndolas sonar al rozar con el suelo. Tenía la impresión de que se reían de mí, que se habían entretenido jugando con mis sentimientos y había caído en su engaño. El mismo viento me acercó las páginas del periódico que se reparte en los bares. Sin ningún interés me puse a ojear la jornada de liga. Estaba dándole vueltas a lo complicado de esta relación cuando me ayudó el entretenerme con los resultados de fútbol, bastante inofensivos, me sirvieron para relajar a mis desconcertadas neuronas.

Si nos hubieran visto, estábamos ahí sentados frente a frente y hablábamos de todo un poco y todo nos causaba risa como dos tontos Y yo que no veía la hora de tenerla en mis brazos y poderle decir que la deseaba.

Desde el primer momento en que la volví a encontrar -y hacía tiempo que la buscaba- ya la imaginaba así- Y de pronto nos rodeo el silencio y nos miramos fijamente uno al otro Sus manos entre las mías Tal vez nos volvamos a ver… tal vez, aunque creo que moriré si no la vuelvo a ver. Creo que la quise siempre y creo que la sigo queriendo, aunque no es tan fácil de decir y defino lo que siento con estas palabras… Te quiero, pero…

martes, 8 de diciembre de 2009

La amistad. Y más y más ...

He escrito varias cosas sobre la amistad, en este Blog y en otros foros pero no me cansaré de escribir porque conforme pasa el tiempo aprendo más sobre ella y sobre todo sobre la falsa amistad y para esta, la falsa, he llegado a la conclusión que no hay nada mejor que la indiferencia por mi parte ya que este tipo de personas no merecen que pierda ni un segundo más de mi tiempo.

Una mala amistad es aquella que no reconoce tu individualidad, trata de imponerte cosas, y no respeta tus diferencias. Si estas en este supuesto, ni siquiera es amistad...

La amistad debería de ser como una urna de cristal, pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor.
Un cristal fino donde te reflejas. Material en el que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca.

Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas. Es eso que recoges por el camino y guardas en tu urna de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes.

Eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver. Porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele. Simplemente lo sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal.

A veces lo miras a los ojos. A veces sientes su presencia. Sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes.

Es aquello por lo que darías todo.

Menos tu urna de cristal…

jueves, 26 de noviembre de 2009

Dia de la violencia de género


Con un día de retraso y 364 de adelanto...
La lucha no es de un día, sino de todos los días... no lo olvidemos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Carta a una mujer...


Si hubiera sabido que mi alma se enfermaría tanto de amor, si hubiera sabido que tanto amor dejaría en pedazos mi corazón. Si hubiera sabido que ni una lluvia de mar arrastraría lo que sufro desde que te fuiste y que desde entonces me dediqué a morir sin siquiera poder decirte adiós.
Si hubiera sabido que ni el tiempo borraría el ayer y que la pena que dejaste en mi corazón es un camino sin salida que no se recorrer. Si hubiera sabido que me dejarías así en la mitad de mi destino, sin dejarme siquiera la tranquilidad de saber porqué. Si hubiera sabido que no soy nadie sin tu voz llamándome, sin tus manos acariciándome y sin tus besos besándome.
Si hubiera sabido que viviría por siempre en compañía de tu sombra moviéndose entre mis sabanas al despertar, si hubiera sabido que no consigo pensar en el día en que te conocí sin echarme a llorar. Si hubiera sabido que dejarías tu sombra caminando a mi lado para hacerme temblar y para recordarme a cada paso que no puedo más.
Si tan solo tuviera la oportunidad de explicarte a que sabe este dolor, lo que es tener un nudo en la garganta que no me deja siquiera saborear la amargura de mi soledad. Si tan solo supieras que sueño contigo preguntándome todo el tiempo a mi mismo si te he olvidado y respondiéndote una y mil veces que no. Si tan solo supieras que vivo ahogándome en un mar de dolor y que no cabe en mi pecho tanto dolor quemándome la carne y partiéndome en dos la razón.
Y sin embargo pido al universo volverme a enfermar de un amor que cure mi alma, que reconstruya los pedazos rotos de mi corazón y que una lluvia de mar lleve hasta la orilla de mi alma nuevos besos. Sin embargo sigo esperando un nuevo amor que borre el ayer y se convierta en hoy, que cambie mis lagrimas de tristeza por lagrimas de alegría al recordar el día en que le conocí, Que deje a mi corazón sin palabras para decirle todo lo que por ella siento desde el momento en que dejó su presencia en mi pecho.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Carta a una conocida



Mi querida ............, si vieras la tristeza que me da verte de lejos y no poder sonreírte siquiera. Fingirnos dos desconocidos cualquiera cuando tu y yo fuimos mucho, mucho más que amigos.
Todavía la pasión que en mi despertabas me causa angustia y me lastima porque después de ti, besar y amar, no han sido posible.
Si vieras cuantas veces he deseado que fuera posible al pie de tu ventana cantarte lo que yo siento sin que los demás lo oyeran. Abrir solo a ti mi alma y decirte que me he quedado sin saber por qué este mundo apartó la dicha de nuestras manos.
Nuestras manos, yo sé que no las has olvidado, unidas, cuantas cosas nos comunicaron. Yo sé que no nací para que me olvidaras, ni yo para olvidarte a ti; porque los besos que nos dábamos irán contigo, irán en mi, ellos buscarán campo y camino, porque me los diste y te los di cuando los necesitábamos, era vaciarnos así o quemarnos. Y esos recuerdos arderán a través de todos los tiempos.
Tanto nos quisimos que se nos olvido la palabra egoísmo. La palabra “nosotros” era nuestro mundo. ¿Cómo fue que quedamos fuera de nuestro paraíso? ¿Por qué?
Te veo pasar y finjo que eres alguien más y no tu; pero ante tu cercanía me duele hasta la última fibra del ser con que existo, porque yo guardo por ti un deseo tan vivo como el de aquel día de julio, porque para mí, pertenecernos fue un delirio un sublime instinto que enfermó mi ser sin pensarlo. Quién me iba a decir que un placer y no un dolor habrían de herirme así toda la vida.
A veces me vienen los recuerdos todos de golpe y no sé qué hacer con ellos, quisiera poder invitarte a amarnos sin hacerle daño a nadie.
A veces la tristeza de tus ojos me envía un mensaje infinito.
Si yo pudiera abrazarte cuando sufres y sonreír contigo cuando el mundo te da un regalo… no sé ni cómo logro fingir ante los demás que no te amo. No entiendo tampoco por que este mundo quiso que quedáramos tan a la mano, sin poder tocarnos.
Algún día, cuando el destino apague las luces que enfocan nuestras manos, yo podré buscar la tuya y habremos de ir juntos aunque sea a la tumba.
No muerde mi integridad el adularte. Ni menoscaba mi hombría reconocerme pendiente de tus acciones, aunque no sean producto de mi existencia.
Mi persistencia en relación a los sentimientos que experimento en cercanías de tu presencia, no logran que me replantee la ubicación que debería ocupar en este universo de sentimientos impuestos a fuerza de una cultura históricamente equivocada y retrógrada.
Los ojos anegados no anulan la esencia humana que me compone, la ensalzan.
La admiración de bellezas incorpóreas que se materializan en la luz de tus ojos no es traba para mis pretensiones de transformarme en el dueño de tus caprichos.
Me decías que disfrutara mi libertad lejos de ti, y no lograste comprender que lo hago, planeando en los cielos de tus sueños.

Alfonso

domingo, 15 de noviembre de 2009

AMICUS HUMANI GENERIS


No es un cibercafé, es una cafetería con zona Wifi o como ellos mismos se denominan “ Coffepop & Beer”. Es un café decorado sencillo pero con gusto aunque sin grandes pretensiones. Varias mesas rodean su barra y en el fondo, donde yo suelo ubicarme, unos cuantos tresillos absorben todo el espacio. Una zona de dardos como los que se instalan en los “Irish pub” rematan el otro extremo del salón. Un gran expendedor bronceado con 5 grifos de cerveza marcan el centro de la barra. Cafetera, molinillos, etc.… y botellerío, mucho botellerío. Buena música actual y variada alegran esa soledad que cuando uno viene solo, te acompaña.
El barman, gerente, camarero está leyendo la prensa sentado en la barra en la zona destinada a los clientes y en el otro extremo una joven se deleita con un café con leche. Otro señor, más entrado en años, bebe una copa de vino como se debe beber, sorbo a sorbo e inhalando su aroma. Nadie más en el local, es pronto, son las 7 y cuarto de la tarde. ¡Un momento! La mujer de un buen amigo y una amiga suya acaban de alegrar algo más el local.
Esto días pasados las cosas se complicaron algo, he tenido que reajustar varios aspectos de mi vida, pero estoy tan acostumbrado a ello que ya lo tengo fácil. Y más fácil se pone cuando esas mismas circunstancias te hacen abrir los ojos y darte cuenta que ninguna de las amistades que tenías las has perdido, que solo perdiste aquellas que eran simplemente un producto virtual.
Cuanta amistad falsa hay suelta por el mundo... de verdad... pero ¿qué vas a hacer? ¿Cabrearte? ¿Hacerle ver a esa persona lo equivocada que está actuando como lo hace contigo? ¿Demostrarle que te juzga sin tener puta idea de la realidad? ¿Hacerle ver que no eres tonto y que te enteras de lo que va diciendo o haciendo por ahí...? bla bla bla bla bla bla ... total, si lo que le dices le entra por una oreja y le sale por la otra... o simplemente no sabe aceptar las críticas... ¿vas a perder el tiempo? mmmm... pues va a ser que no... Al final lo mejor es hacer caso omiso, ignorar lo que pueda decir de ti, vivir feliz y pasar de puteos inútiles...
Mejor una buena separación que una falsa amistad.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Explicacion


Hola a todos y a quién corresponda o interese.
Por circunstancias, vuelvo a cambiarme de domicilio, pero debo decir que eso no es un problema para mi, pues después de dos divorcios y tres cambios de ciudad, Valencia y L´Eliana pasando entre medio por Sevilla, ya estoy acostumbrado… con este ya van 12 cambios, aunque prometo que el próximo, porque habrá próximo, será definitivo y no me refiero al cementerio porque pretendo que me incineren el día que me vaya a “los luceros”. Si cuento esto es porque donde voy, hasta que acomode varios asuntos no voy a disponer de Red y mis escritos serán, posiblemente, más distanciados, aunque ya me las arreglaré para disponer de red, aunque sea a horas menos apropiadas, para estar en contacto.
Todos los cambios han sido por motivos normales, no soy culo de mal asiento, de soltero a casado, de alquiler a propiedad, de divorcio a vivir solo, vuelta a casarme y divorciarme… y de vuelta a Valencia, cambios por mejora, excepto este último, donde solo ha habido falta de palabra y sobre todo de ética, eso que ya cada vez se conoce menos para que sirve. Y envidia, mucha envidia, esa que corroe los órganos a quien la padece. El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado, para poder comprender su situación, o de sentir empatía hacia él. Y la empatía es la base de la comprensión y de la solidaridad.
La envidia, mal universal que ya reflejaban cuentos como “La Cenicienta” y “el Patito feo”
Seguiré escribiendo… darme tiempo.

jueves, 22 de octubre de 2009

A tu ventana


La noche era calma, templada. Mucha gente en la calle, pocos niños, la mayoría adultos. Mujeres grandes haciendo de adolescentes, señores entrados en años no reconocidos mirando piernas, oliendo el perfume de cualquiera menos el de su mujer. Lo de siempre, gente que quiere el plato que se está comiendo otro. Y otros que disfrutan complacidos lo que la vida les brinda, de esos también había.
Él estaba apoyado sobre una triste jardinera de esas que se construyen para adornar los patios y que luego, con el tiempo, dan muestra del abandono de sus vecinos. Arriba de su cabeza un curioso cartel con tres flechas verticales y hacia abajo con un nombre –Oportunidades “El chollo””-

El patio de la finca estaba retranqueado hacia su interior y era un buen observatorio para ver sin ser visto y para pensar o escribir, sin llamar la atención. Siempre llevaba una libreta pequeña de gusanillo de alambre, de esas que acaban enredándose en el interior del bolsillo de la chaqueta y te destrozan el forro. Él escribía en ella todo lo que se le ocurría en cualquier momento, para luego plasmarlo en su Blog, o bien… escribirle a su amada… su amada que no le hablaba desde hacía meses…

Desde el improvisado observatorio él veía las ventanas de su casa, el se centraba en lo que suponía había en su interior, como si con su pensamiento pudiera contactar con ella. Ya había habido entre los dos más de un precedente de esa conexión que rayaba en lo parasicológico.

Poder contactar con ella mentalmente… era una utopía, pero él no dejaba por eso de intentarlo.

No estaba allí para sufrir, pues no lo hacía, le sentaba bien saber o imaginar que estaba cerca y que casi estaba respirando el mismo aire que ella.

“Dime si tu quisieras andar conmigo…” empezó a sonar el estribillo que llevaba puesto en su móvil y miró a ver quién le interrumpía en sus pensamientos…

“Número privado”, se leía en el visor… y el corazón le dio un vuelco. Era su nuevo número, pocos lo tenían y nadie le hubiera llamado ocultando quién era, nadie excepto ella, ya que era su costumbre.

_ ¿Dígame?

_ ¿Vas a estar mucho tiempo enfrente de mi ventana,?

_ Hasta que me salgan pelos en la planta del pié

_ ¡Jolín!, eso no te va a hacer ningún bien. Deberías recapacitar, ¿no crees?

_ Recapacito y siempre llego al mismo punto…quiero saber…quiero verte.

_ Mira que eres borinot y cabut

_Eso quisiera yo, ser un “borinot” para poder volar hacia tu ventana y así poder verte.

_ ¿Por qué no te asomas a la ventana y dejas que te vea mientras hablamos?

_ Pero hombre…

_ no estoy arreglada y mucho menos peinada…y además.. no procede…

_ No procede… y ahora me dirás que somos incompatibles…

_ Como el aceite y el agua… que no pueden mezclarse, ¡exacto!

_ El aceite y el agua no se mezclan en un arroz con acelgas pero se digieren juntos…

_ Cabut, cabut i cabut…

La imagen a contraluz de ella apareció en la ventana, daba la sensación que llevaba una toalla que le envolvía su cabello, brillaba con luz propia y a pesar de la distancia el adivinó una hermosa sonrisa dibujada en su rostro.

_ Gracias, gracias por este hermoso regalo.

_ Esto no puede seguir así… debemos hablar…

_ Por favor, que no sea por teléfono.

_ No estoy arreglada… y es tarde…

_ ¿Tarde para qué?

_¿Te puedes esperar media hora?

_ Me puedo esperar un millón de medias horas… un millón…

_ Está bien, tu ganas de momento, cuando esté arreglada te llamo y nos vemos

_ De acuerdo…espero tu llamada… como siempre…

Ese “como siempre” le lleno la boca porque lo que el quería decir era “como siempre hubiera querido”

El tiempo pasó y duró lo que tenía que durar, ni se hizo corto ni largo, más bien como el paseo por el interior de un túnel por el que no dejas en ningún momento de ver la luz.

Pasaron 40 minutos, era lo normal en ella, sus diez minutos robados… y llamó.

_Escucha…

_ ¿Donde te espero?

_No tengo ganas de salir…

_ ¿Y entonces?

_ Llama a mi puerta, te abro, subes al ascensor y yo lo llamo.

_ ---------- (mutismo)

_¿Te has quedado mudo?

_ Perdona, no sabía que decir…me quedé helado…

_ Jajajajaja Yeeeeeeeeeeeeeee… nada de pensarse cosas raras, solo tenemos que hablar…………

_ Claro….. ya voy

La distancia a recorrer no sería mayor de 75 m pero creo que nadie nunca, ni el mismísimo Jesse Owen, hubiera tardado tan poco tiempo en recorrerla.

Llamó al timbre, puerta 2, lo sabía bien, ya había estado allí y oyó su nombre por el interfono y el crac de la puerta al abrirse. Recorrió el mínimo espacio de pasillo y entró en el ascensor… las piernas le temblaban, el corazón le latía a más de 140 y alguna lágrima le caía por las mejillas y que él intentaba restregarse para disimular su emoción…

El ascensor paró y la puerta se abrió. Salió al descansillo del rellano y allí estaba ella, con la puerta abierta y una sonrisa que unida al brillo de sus ojos, daban la sensación que te estaban abriendo la puerta del cielo…

Un saludo corto, ningún contacto y una señal que le indicaba que entrará en casa. Ella le cogió de la mano y lo llevó al salón, haciéndole sentar en aquel sofá donde una noche le enseñó unos álbumes de fotografías.

Se miraron, no se decían nada, solo se miraban y se sonreían… no había más que decir, cuando dos personas se quieren… hasta el silencio es hermoso…

Juntaron sus cuerpos, se abrazaron… se acariciaron… se besaron… no se decían nada…nada que decir… él introducía sus dedos entre la manga de su blusa y de su brazo… sentía su calor….

-¡¡¡LA BASE DE DATOS DEL ANTIVIRUS HA SIDO ACTUALIZADA!!!-

_¡Joder! ¡Joder! ¡Palabrota! ¡Más palabrota! ¡Mierda de ordenador que acaba de interrumpir mi hermoso sueño!

Una vez tranquilizado se quedó mirando al techo… se esbozó una pequeña sonrisa en sus labios y sus ojos radiaban tranquilidad y algo de felicidad…

Dicen que la felicidad no existe, solo hay momentos felices…….y realidad o sueño…….

….. él había tenido el suyo.

domingo, 18 de octubre de 2009

En la boca del estómago


Me jode cientos tragarme las cosas que quiero decir, las que me apetece soltar a bocajarro en determinados momentos. Odio volverme enano, sentirme ridículo y no tener valor para dar rienda suelta a las palabras que me bullen dentro. Muchas veces abro la boca para dejarlas salir, pero justo cuando se encuentran al borde de mis labios me muerdo la lengua y las hago volver dentro; otras, las ahogo bajo la música, bajo mis propias palabras, mis bolsillos, mis brazos cruzados, mis vaqueros o mueren pisoteadas bajo la suela de mis zapatos.
O como ahora, las escribo en la línea de siempre y justo antes de darle al intro, las borro una a una.
Y sé que hago mal, me prometí que esta vez no me iba a quedar con nada guardado, ya que a la hora de emprender un nuevo viaje es mejor ir con el equipaje justo que cargar con un lastre de una decena de maletas llenas de lo que no me atreví a hacer, contar, expresar...
En verdad no creo que sea miedo... quizá hoy tampoco encuentro las ganas suficientes como para decirme esas cosas a mí mismo.
Y cuando llega y pasa y rebobinas en la mente y te das cuenta de lo breve que ha sido y de lo poco que ha tenido que ver con lo que esperabas. Una vez más no se cumplieron las expectativas. Se queda un hueco por dentro porque se cae el alma a los pies. Y recoges lo derramado hasta la próxima ocasión en la que quizá sí ocurra todo tal y como uno desea.
Porque hay días en los que lo único que me apetece es mandarlo todo la carajo, dejar de lastrarme con problemas ajenos y empezar a mirarme el ombligo como hace el resto del mundo.
Porque hay días en los que me gustaría ser un egoísta, apagar el móvil, el ordenador y cualquier tipo de medio que me una a los demás, y dedicarme a perder el tiempo, mi tiempo, pensando únicamente en mí y en lo que debería hacer para ser cada día más feliz.
Porque hay días en los que cogería la maleta con cuatro cosas y me iría bien lejos de esta rutina de asco que me gana, me aturde y me quita las ganas de todo.
Porque hay días en que me siento tan gilipollas que me miro al espejo y ni me reconozco, yo, que sabía poner cada cosa en su sitio, ahora no sé más que reliarme en la madeja de hilo con la que entré en este puñetero laberinto del que me gustaría salir cuanto antes.
Porque hay días en que las lágrimas me brotan de puta rabia que me inunda, me anega y me puede.
Porque hoy sólo me apetece borrarme con una goma y dejar vacio el hueco que ocupo en este pequeño mundo que se ha creado, he creado o sepa Dios qué y en el que no hago más que vagar como un imbécil.
El otro día encontré por ahí un par de frases de un tema sin disco que transmitía incluso rencor, no sé dónde leches estará, pero hoy lo izaría como mi bandera.
Siempre he sabido que no soy Job y que mi paciencia,al igual que la del resto de los mortales, encontrará un límite en algún momento.

jueves, 8 de octubre de 2009

E-mail en cadena


Estoy desolado, triste, lloroso y tan acojonado que ya todas las mañanas me despierto como si hubiera dormido en el cajón de la persiana.
Mis remordimientos me comen el alma como cualquier albañil se almuerza un bocata de chorizo frito con ajos tiernos y patatas, cerveza, olivas, cacahuetes, altramuces, carajillo de Terry y copa de lo mismo y después se sube al andamio.
No sé si seguiré viviendo después de este desastre o me cascarán las obras completas de Bustamante en una habitación, para mí solo… que es peor
Mi gran delito ha sido romper una cadena de mensajes e-mail- como hago siempre- y por ello los servidores de Internet no me dejan enviarlo, por lo que lo público en este mi Blog y suplico de todo corazón a mis amigos y amigas continúen con lo que yo fui incapaz de hacer.
Os adjunto el “e-milio” para que podáis copiar, pegar, enviar, olvidar, llorar… o reír.

Enviad sencillamente este mensaje a, al menos 5 millones de conocidos vuestros.

Esta cadena la comenzó en 1625 un monje moldavo apasionado por la informática en una parroquia de Portugal con el fin de salvar a Teresa, una niña gravemente enferma. Hoy esta niña tiene 384 años y tiene un cáncer de testículos y una horrible fiebre de tiroides que le contagió un ciervo al violarla en el bosque cerca de un estanque contaminado por desechos radioactivos.
Además, durante un safari en África del Sur organizado por Halcón Viajes, al visitar en zoo de Johannesburgo, un panda importado del Himalaya se le comió una rodilla y una oreja.
Por eso, por favor, no rompáis esta cadena, hacedlo por ella. Sois su única esperanza de cura, y además os traerá suerte.
Como le ocurrió a un joven irlandés que, en 1912, envió este mensaje por SMS. Esa misma semana vio cómo le ofrecían un billete gratis para un crucero inaugural en un fantástico transatlántico británico, llamado Titanic. Durante ese viaje descubrió los escalofríos del amor y las ventajas de la natación.
No conservéis este mensaje en vuestro ordenador más de 16 minutos, sino la maldición se cebará con vosotros hasta que lluevan billetes de las antiguas pesetas.
Da que pensar, ¿no? Así que no dudéis más. Enviad este mensaje a todos vuestros amigos. Les traerá suerte, de por vida. Cada vez que vayan al lavabo, aún habrá papel. Cada vez que vayan al banco no tendrán que hacer cola. Cada vez que necesiten aparcar hallarán una plaza libre.
Cada vez que cante Bisbal en la radio les llamaran al teléfono. Y además no tendrán que responder a ninguno de esos mensajes cadena que a todos nos joden.
Este mensaje ya ha hecho 759 874 236 587 veces la vuelta al mundo.
Por Teresa, por vosotros, por mí, por todos vuestros amigos, no rompáis esta cade
na.

martes, 29 de septiembre de 2009

Siempre te recuerdo


Siempre te recuerdo, porque existen muchos detalles que te traen a mi memoria, desde la caída sutil de una hoja seca, hasta el vaivén que tiene el inmenso mar, porque dentro de ti hay grandeza y hay pequeñas cosas, porque la vida se enlaza con la naturaleza y ella se posa ante mi mirada que hurga inquieta en el horizonte.

Siempre te recuerdo y una sonrisa se dibuja en mi rostro, la felicidad de haberte encontrado en mi camino sin importar que el tiempo no tiene medida, bastó para que te quedaras ahí, dentro de mis pensamientos y desear con intensidad que la felicidad siempre rozara tu ser.
Siempre te recuerdo y no con nostalgia, apenas con un dejo de melancolía, porque los segundos se van acumulando sin perdón en mi calendario y un día he de desaparecer, llevándome tu sonrisa en un desteñido y vago recuerdo.
Siempre te recuerdo y al extender mi mano para sentir la brisa del atardecer entre mis dedos, sé que ella pasó enredándose en tu pelo, como un beso universal que no merece distancia, ni extravíos.
Siempre te recuerdo y me digo que somos esos amigos de siempre, ¡que más da ya que las ideas no fueran las mismas!, ¿tenías un sendero distinto del mío?, sin embargo, en el inmenso universo fue el destino que nos hizo cruzar nuestros caminos.
Entonces te irás conmigo por siempre, cuando el otoño languidezca sobre mis suspiros, cuando la poesía sea tejida como una melodía que sonará cuando caiga la lluvia, que brillará cuando surja el nuevo día y en un suspiro de mi pecho diré que siempre te recordaré aunque con tristeza mueran los días y tú en ausencia y yo con melancolía.

Siempre te recuerdo... y siempre te recordaré.

domingo, 20 de septiembre de 2009

10.000 visitas

Gracias, gracias, gracias. Diez mil visitas son de agradecer y desde luego son suficiente motivación para seguir escribiendo y también resulta gratificante... que para algu@s de vosotr@s... sea interesante lo que escribe un servidor.

Hoy aprovecho este espacio para agradecer a aquellos que hicieron clic aquí para leer parte de mi historia. Gracias a las personas que hicieron contacto de manera privada para leerme. Gracias a aquellas que me animaron a seguir caminando. Gracias a aquellas que opinaron y dieron a conocer sus puntos de vista y enriquecieron este blog.


martes, 8 de septiembre de 2009

En sus zapatos


Mientras encuentro inspiración para escribir algo que me apetezca o que refleje mi estado de ánimo, que en estos momentos es muy bueno, pero superable, voy a hablaros un poco de una película que ví el otro día en televisión, zapeando y por casualidad. La película era “En sus zapatos”, película que comienza con los ingredientes de una película convencional y se convierte en una bastante especial. La película de su tipo que más he disfrutado según mi memoria reciente. Cuando se juntan las dos hermanas, la película despega en diversas y agradables direcciones -algunas cómicas, otras conmovedoras-. Lo agradable de este film generoso es que nunca 'liquida” el deseo de sus personajes o el nuestro propio. Gordas o delgadas, contentas o tristes, rubias o morenas, todos queremos un final feliz.
Interpretada en sus principales papeles por Cameron Diaz, Toni Collette, Shirley MacLaine. Destaco de esta película una lectura que hace Cameron Díaz con dislexia incorporada;
El arte de perder no es difícil de aprender.
Tantas cosas parecen extraviarse
que perderlas no acarrean ningún desastre.
Pierde algo todos los días.
Acepta la confusión de perder las llaves,
Perdí dos ciudades, dos ríos, un continente,
Los echode menos.
Pero no fue ningún desastre aún al perderte.
La voz burlona, un gesto que adoro.
No debí mentir.
Es evidente que el arte de perder no es difícil de aprender
Aunque pueda parecerse (escríbelo) a un desastre

jueves, 27 de agosto de 2009

Lo dicho de la Luna y Marte...


¡ A ver quién tiene narices de verla esta noche del mismo tamaño!

Pues como esto... la red está llena de bulos.

domingo, 23 de agosto de 2009

Vuelvo a sonreír (Cuento)


Aquí, en confianza, he de confesar que me encuentro preocupado. Una sensación extraña se está apoderando de mi diestra mano. Intento escribir y no hay señales de melancolía, desesperación, desamor. Los temas principales de mis relatos más populares y aclamados me han abandonado. Parezco, incluso, una persona mejor, más recomendable, menos misteriosa. Siento miedo de esta evolución y de las consecuencias que pueda tener en mi prolífica vida de trovador de mis desdichas, mis lamentos y mis preocupaciones.
El descubrimiento de esta nueva etapa se produjo a la medianoche, aunque quiero recordar que no brillaba la luna llena. Retornaba a mi domicilio conduciendo ese coche reflejo de mi estado de ánimo, repleto de polvo, telarañas y secretos. Me detuve en el semáforo que a cualquier hora del día se encuentra en violento rojo. Al otro lado del cristal, el conductor del vehículo contiguo me miraba desafiantemente, ardiendo en deseos de realizar una carrera clandestina y que su muerte pareciera un terrible e involuntario accidente. Otra noche hubiera sido capaz de entrar en su juego, pues existen momentos en los que no aprecias la vida y sólo deseas experimentar sensaciones que te la arrebaten. Pero esa noche era especial. Algo estaba creciendo dentro de mí...
El retrovisor me advirtió de la llegada de otro automóvil y de la presencia de una honesta, auténtica sonrisa. La canción de fondo, como casi siempre, trataba sobre qué iba a hacer el cantante sin su amada, lo mucho que iba a llorar y demás propaganda anti-romántica. Por una vez, sentí lástima por él y por lo mucho que estaba sufriendo. Esa sonrisa debía tener otro motivo...

Y lo tuvo…
No sé porque intuí que quería algo de mi o tal vez ella, la propietaria de esa hermosa sonrisa, adivinó la carrera de pique que estaba a punto de iniciarse y que debía hacer algo para impedirla. Puse mi intermitente a la derecha y me adelantó a la velocidad mínima a la que me podía rebasar, y me dije; -la he perdido.

A unos quinientos metros entró en una gasolinera y me pensé que si algo debía de pasar esa era mi oportunidad y que posiblemente no habría otra. Paré en paralelo y bajé del vehículo al mismo tiempo que mi vista escudriñaba el lugar buscando un cruce de miradas. En un momento dado siempre hay un cruce de miradas o de palabras o un “¿tomamos un café?”
Y reconforta ese cruce de miradas en el que reconoces que ese ser humano tiene algo que compartes, aunque no sabes todavía qué.
Desconcierta el descubrirlo, el que te empiecen a contar y que esa persona se convierta por unos momentos en un espejo tuyo.
Y uno se siente bien, con mucho removiéndose en su interior; ha estado con una desconocida con la que ha compartido lo indecible, y cuando vuelve a casa, piensa “no estamos tan solos”. Aunque rara vez he tenido la suerte de aquel día, pero de vez en cuando sucede, y sigue sorprendiéndome.
Retrocediendo por los acontecimientos de los últimos días es fácil adivinar y asegurar quién es la culpable de esa y tantas otras sonrisas, felicidades y confidencias.
Gracias por haber aparecido en mi vida en este preciso instante de desequilibrio y soledad. Tengo una cuenta pendiente contigo: hacerte tan feliz como tú me haces a mí cuando te observo con ese hermoso cabello rojo, cuando escucho tus batallitas de universidad, cuando me acaricias la mano sin pedir nada a cambio. Recuerdo ahora todos esos momentos y sonrío. No me equivocaba, eras tú la culpable.

viernes, 21 de agosto de 2009

A mi lectora anónima (y II)


¡¡¡ JOOOOEEERRRRR!!!

Está bien bien, te lo has ganado, tendrás tu relato de sentimiento o tal vez, si se tercia, tu relato sensual o erótico, te lo prometo.

Tus deseos son ordenes para mi que con sumo placer trataré de complacer.

Tú te lo mereces por lo que estoy seguro que eres, una mujer llena de sensibilidad por la que ardo en deseos de conocer.

lunes, 3 de agosto de 2009

No me resigno a nada

Llega un momento de la vida que todos caminamos por una cuerda floja con la posibilidad de caer de un lado o del otro.
A un lado se encuentra la
resignación y al otro la madurez. La diferencia entre ambas es tan sutil que no pocas veces, ante los demás -¡Horror!- nuestra resignación puede parecer una virtud.

Es lógico: El resignado ya no se queja tanto. Apenas si se siente. El maduro tampoco, pero por razones diferentes:

El resignado deja de intentar porque igual para qué, si va a fallar de nuevo. La persona madura deja de intentar porque se da cuenta que no hay nada que intentar: Este instante ya es perfecto. O mejor aún, no intenta, hace.

El resignado deja de hacer planes por miedo a que fallen. La persona madura deja de hacer planes, porque acepta el misterio, el abismo. O mejor aún, hace planes pero se ríe cuando estos fracasan, y sigue con su camino.

El resignado se deja llevar por las circunstancias porque se siente como "un juguete del destino", la persona madura se deja llevar por las circunstancias porque comprende que sólo es una gota en un océano.

Hoy paseaba tranquilamente, cuando ví en el suelo una pieza de puzzle. Era medio azul medio blanca, estaba rota y pisoteada. Supongo que nadie se había percatado de su existencia. Al fín y al cabo ahora era sólo eso, una simple pieza de puzzle, rota , sucia e inútil.

Me puse a pensar que parte del puzle representaría. ¿Sería parte de un mar grandioso? ¿O sería parte de una nube en un cielo hermoso? Quizás ese cielo o ese mar formáse parte de una obra de arte o de un edificio famoso. Hay muchos puzles sobre esos temas. ¿Y cuántas piezas tendría el puzzle, ¿1000? ¿2000? ¿3000? ¿Más?

Nunca me han gustado los puzles.

Quizás alguien, en alguna parte de esta ciudad había dedicado horas, días… incluso meses hasta completar el puzzle (el cuadro, el edificio, el mar o las nubes).

Y esta pieza, la que ahora era una simple pieza de puzle, rota, sucia e inútil, en su momento encajó perfectamente en su lugar. Y todas juntas, cada una de ellas en el lugar correcto, había logrado el milagro.

Muchas piezas inútiles que al encajar perfectamente habían formado un conjunto para satisfacción del coleccionista.

- Y ahora..¡Mírate!, le dije a la pieza.

-Que eres?… nada.

-Sin ellas, sin todas las piezas que forman el puzle, no eres nada.

-Una simple pieza, rota, pisoteada e inútil.

Y la tiré en la primera papelera que encontré. Unos metros más allá, una sonrisa cruzó mi cara de oreja a oreja. Me volví. La recogí de la papelera, y dije en voz baja.

- Una simple pieza que ha jodido un puzle entero.

La felicidad es no necesitarla, ser necesarios a otros y aprender que no es sino la necesidad de salir de uno mismo.

En los últimos días he escuchado a personas queridas tristes frases, como “ya no valgo para nada” o “nadie me necesita”. La edad, la enfermedad, la soledad,… conducen a tan errónea conclusión. Hemos de ayudar a superar esa desolada percepción a quienes la padecen.

Todo ser humano es preciso y precioso. A quienes creen que ya no valen, pidámosles que sean valerosos en el declinar, valientes con la mente, acreditando el espíritu de antaño, sin resignarse jamás a perder su infinito valor como personas. Un ejemplo estrenuo y épico sólo se puede ofrecer desde la más frágil debilidad. El coraje se demuestra superando el miedo a lo cercano e inevitable.

Siempre y todos somos útiles, en cualquier de las etapas o dificultades para las que habrá de transitar nuestra vida. Incluso desde la máxima dependencia, o desde la impotencia de una agonía, servimos y serviremos. Al menos, para demostrar a los demás que ellos también se ensombrecerán, se deprimirán, menguarán en sus capacidades, envejecerán, enfermarán, sufrirán,…

En el peor de los casos, todos valemos para “necesitar a otros”, para hacerles sentirse imprescindibles al acudir en nuestro auxilio. Así ellos llegarán a aprender ¡cómo se ama a las personas que realmente nos necesitan y para quienes somos indispensables!