viernes, 31 de diciembre de 2010
miércoles, 22 de diciembre de 2010
25 de Diciembre de 2017
El modo en qué contamos los años en occidente toma por origen el nacimiento de Jesús, o así lo pretende. Sin embargo, es bien sabido que el monje encargado de crear nuestro nuevo calendario por allá en el siglo VI se equivocó en sus cálculos. Así, resulta que Jesús no vino al mundo cuando se le suponía. Por consiguiente:
¿Cuándo nació entonces Jesús de Nazaret?
Los escasos datos de los que disponemos referentes al nacimiento de Jesús son referencias bíblicas; a partir de ellas tendremos que recurrir a la Historia para obtener datos concretos.
Los cristianos festejan el 25 de diciembre como la fecha en que la Virgen María dio a luz al Mesías. No obstante, existen pruebas fehacientes de que es casi imposible que haya ocurrido en diciembre. ¿O a caso los pastorcitos podían estar con sus ovejas a la intemperie en pleno invierno?. En los Evangelios hay gruesas contradicciones acerca del año en que nació Jesús y absolutamente ninguna referencia al día y el mes, a pesar de lo cual se respeta en casi todo el mundo la fecha que la Iglesia católica da como fidedigna, aún a sabiendas de que no lo es: el 25 de diciembre, del año 1, hace XXI siglos.
Las circunstancia de su nacimiento, son misteriosas y discutidas. Todavía se ignora, por ejemplo, en que preciso momento de la historia se produjo su anunciado alumbramiento.
Las discrepancias que hay sobre el verdadero día de su advenimiento, son más abundantes que las coincidencias. Y tal vez haya que resignarse a que las cosas sigan así hasta el fin de los tiempos, ya que resulta casi imposible, al menos desde el punto de vista científico, reconciliar la historia con la teología. Durante siglos, los profetas habían anunciado al pueblo judío la llegada del Mesías; pero finalmente, cuando ese acontecimiento se produjo, pasó casi inadvertido, a tal punto que no quedaron registros que indiquen con claridad tal cual ocurría con los príncipes y los personajes importantes de la época.
A partir de ese instante, era el año 525 después del nacimiento, comenzó la Era Cristiana, desplazando para siempre, las viejas normas de datación que se usaban desde la fundación de Roma. Pero Dionisio (un monje) cometió varios errores de cálculo y lo hizo nacer después de su tiempo. En realidad, según cómputos más recientes, Jesús nació a fines del año 7 o a mediados del 6 antes de su propia era. No es la única paradoja: como ya se verá, es posible que estemos viviendo en el año 2017 en vez del 2010. Si el año de nacimiento es dudoso, tampoco se sabe el día preciso en que vino al mundo. Resulta altamente improbable que haya sido el 25 de diciembre, como se celebra actualmente. También se cree que para los apóstoles la fecha exacta del nacimiento de Jesús no era una prioridad.
En realidad, Juan I (Vaticano), que fue quien encargó a Dionisio establecer el año preciso en que había nacido Jesús, era el de fijar mejor y más fácilmente la época de la Pascua. Hasta ese momento, las Iglesias de Oriente y de Occidente, usaban para ese fin tablas diferentes y muy complicadas, basadas unas en ciclos de 95 años y otras en períodos de 532 años, como la preparada en Aquitania, por el papa Hilario. Resultado: las Pascuas se celebraban en cualquier fecha, cuando los obispos querían. Cuando Dionisio empezó su trabajo, aún se usaba el calendario juliano, establecido por Julio César, que contaba los días a partir de la fundación de Roma. Por el Evangelio de Lucas (3:23), el monje supo que Jesús empezó su ministerio a los 30 años de edad. ¿Pero en qué año?
La idea de este monje, que hizo todos sus cálculos en el año 525 de la nueva Era Cristiana, tuvo gran éxito y enseguida fue adoptada en Roma. En Inglaterra se la aceptó un siglo después. En Aragón en el año 1350 y en Castilla en 1383. Portugal la usó sólo a partir del año 1422. Pero después se supo que Dionisio se había equivocado. Mateo (2:1) dice que Jesús "vino al mundo en tiempos del rey Herodes", y como se sabe que Herodes murió en el año 4 a.C., Jesús debe haber nacido por lo menos 4 años antes de lo que dice Dionisio. Herodes, a quien le habían pronosticado que un niño nacido en Belén ocuparía su trono, ordenó matar a todos los pequeños menores de 2 años (Mateo 2:16). Esto lleva a pensar que Jesús, que fue llevado a Egipto por sus padres para huir de la matanza, tenía, en ese momento, entre un año y un año y medio.
Además, un nuevo calendario, el gregoriano, más preciso, vino a reemplazar al juliano usado por el monje Dionisio, con lo cual ya no se sabe muy bien cuando comenzó la Era Cristiana, pero igual muchos países y grupos religiosos, siguen apegados a otras formas de fechar los acontecimientos. Para 22 millones de judíos, por ejemplo, estamos en el año 5767. Para 900 millones de musulmanes estamos en el año 1427. Sin embargo, los persas de Irán, el calendario les marca el año 1386. Millones de personas de la India viven en el año 2064 y los sintoístas japoneses aseguran que estamos en el año 2666. Los chinos partidarios de Confucio están en el 2557. Por lo tanto, la Navidad fue desde siempre muy discutida. La Iglesia hizo coincidir la celebración de la Navidad, con una fiesta pagana que celebraban los romanos en homenaje al sol.
Lo que parece cierto, es que la Iglesia primitiva eligió el 25 de diciembre para hacer coincidir la Navidad con las muy populares festividades romanas en celebración del Sol, que se llevaban a cabo en ese día con gran jolgorio y alegría. Lo hizo para aumentar el fervor al cristianismo y por otro lado, apagar una festividad romana pagana. De todas formas, la celebración se hace antes de año nuevo, una incongruencia. La narración evangélica que hace pasar la Nochebuena a los pastores en el campo, al aire libre, no parece razonable: el frío, en esa época del año, es demasiado intenso en las afueras de Belén y la nieve impide el pasto. Según algunos, significa la unión de tres grandes culturas: la oriental, la judía y la egipcia.
Un mapa astronómico en el que se registra la aparición exacta de la estrella de Belén, concluye que la celebración de la Navidad debería ser en junio y no en diciembre, como ya es costumbre.
Un equipo de científicos australianos explicaron que la aparición de la estrella que guió a los Tres Reyes Magos, se produjo en la conjunción entre Venus y Júpiter, que por su cercanía se pudieron mostrar tan brillantes como un gran faro que apareció de pronto en el firmamento, publica el diario británico: Telegraph. El astrónomo australiano Dave Reneke empleó complejos programas de computadora para ‘mapear’ la posición exacta de todos los cuerpos celestes en
el espacio tal como estos se habrían mostrado en Jerusalén hace más de 2 mil años.
En fin, el 25 de Diciembre fue oficialmente proclamada por los “padres” de la iglesia en el año 440 DC, como un sincretismo entre la religión del entonces Imperio Romano y la tradición del día festivo de la Saturnalia, la que se observaba cerca del solsticio de invierno, que era una de las muchas tradiciones paganas heredadas del sacerdocio babilónico. Aunque lo importante es la presencia del hijo del hombre entre nosotros, Jesús El Cristo, Jesús El Mesías, profetizado siglos atrás, él se hizo hombre y habito entre nosotros en junio o diciembre, eso no importa. El hecho es que estuvo y cohabito entre los más desposeídos y pecadores. Lo importante es la Gloria de Jesús, por lo menos entre los cristianos de buena fe.
Una cosa está clara para mi, que si el mundo se va a terminar en el 2012, como presagian algunos, ya se acabó, ya que en teoría estamos en el 2017. Es un alivio.
jueves, 16 de diciembre de 2010
lunes, 13 de diciembre de 2010
Cabernet Sauvignon
Arzuaga
Cabernet
y con copa,
me seduce el paladar.
Sólo de mirarte pienso,
en el momento de atacar.
La memoria es selectiva,
y no necesita iniciativa,
para empezar contigo a jugar.
Plantearme el sentimiento,
ya no es una estrategia.
Simplemente placer.
Sedúceme la inocencia,
aquella que quizás piensa,
que tiene el amor bajo control.
Cómeme sin miedo.
El deseo es de los dos.
Para volver a repetir,
la excusa ya está escrita.
El momento oportuno.
Las palabras exactas.
El tacto del que busca
el misterio que no se explica.
El color del pensamiento
ya se ha difuminado,
para volver a empezar.
Juegos de cama esta noche,
seducidos por nuestro instinto.
Y te comeré la boca,
sin dejarte respirar.
Tranquila,
yo ya te daré la vida,
si tú conmigo quieres continuar.
Sedúceme.
Y dirás si no es verdad,
que de mis labios probaste,
la dulzura de quien te quiere
y que nunca podrás olvidar.
Cabernet
y con copa,
me seduce el paladar.
Sólo de mirarte pienso,
en el momento de atacar.
La memoria es selectiva,
y no necesita iniciativa,
para empezar contigo a jugar.
Plantearme el sentimiento,
ya no es una estrategia.
Simplemente placer.
Sedúceme la inocencia,
aquella que quizás piensa,
que tiene el amor bajo control.
Cómeme sin miedo.
El deseo es de los dos.
Para volver a repetir,
la excusa ya está escrita.
El momento oportuno.
Las palabras exactas.
El tacto del que busca
el misterio que no se explica.
El color del pensamiento
ya se ha difuminado,
para volver a empezar.
Juegos de cama esta noche,
seducidos por nuestro instinto.
Y te comeré la boca,
sin dejarte respirar.
Tranquila,
yo ya te daré la vida,
si tú conmigo quieres continuar.
Sedúceme.
Y dirás si no es verdad,
que de mis labios probaste,
la dulzura de quien te quiere
y que nunca podrás olvidar.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Soy, sois... la vida
Es un día de recuerdos tristes… hoy hace 29 años que falleció mi padre, pero ese recuerdo pensaba aliviarlo de una manera u otra en compañía de los amigos. Me levanté demasiado temprano aún siendo fiesta y no he hecho otra cosa que deambular por la habitación sin saber que hacer hasta que se hiciera la hora de ir a comer a casa de una amiga. Salí a la calle a comprar tabaco y me encontré con que unos vándalos la habían tomado con los espejos retrovisores de mi coche. Enfilé bastante malhumorado hacia el estanco y cuando llegué a él me di cuenta que la cartera se había quedado en casa. Volví sobre mis pasos y de vuelta al estanco me dicen que el tabaco había subido un 15%. Nada que decir. Llamo a mi amiga para ver a qué hora es el encuentro y me dice que la comida ha sido suspendida y que nos espera a las 5 de la tarde para tomar café. Me quedan más horas todavía sin saber qué hacer. Hoy creo que no es mi día. Dice mi horóscopo que le ofrezca a mi enamorada (¿?) un buen masaje de espaldas y una oreja amistosa. ¿Y a mi quién me lo da? A todo esto debo añadir algún que otro error que cometí ayer, pero no tiene importancia, a mi hoy nada me va a joder el día, usaré mi tiempo en pensar positivamente porque la vida se vive afrontando conflictos cuando estás en el punto en el que piensas que no hay salida ni regreso. La vida se vive cuando te sientes totalmente presionado o cuando crees que es lo último que vas a hacer. Hay que batallar consigo mismo, dar frente a las adversidades, reconocer que no se es perfecto y como tal cometemos errores que debemos corregir.
La vida es saber convivir y compartir con los demás; y a pesar de la diferencias entre los seres humanos, debemos aceptar que al igual que todos, tenemos defectos y virtudes.
Tú y yo no somos el mundo, sino que formamos parte de él. Es por eso que no podemos ignorar que juntos de alguna manera podemos hacer algo para propiciar la paz entre los hombres de buena voluntad.
En realidad la vida se vive en el momento que te preguntas ¿Qué hice y qué estoy haciendo con mi vida? Eso pocas personas se lo preguntan. Es importante saber lo que estamos haciendo con nuestras vidas. Hay que tener suficiente valor para afrontar las consecuencias de lo bueno o malo que hacemos.
Tú y yo somos los únicos que podemos decidir nuestro destino. Debemos explorar y analizar nuestro interior, ver si estamos haciendo las cosas bien o mal, según el concepto que tenga cada cual de lo que es bueno o malo. Aceptar las fortalezas y debilidades que poseemos, nos hace personas más conscientes de lo que podemos o no hacer de nuestras vidas. Reflexionar sobre nosotros mismos no es malo, al contrario, nos permite aprender de lo que hemos hecho bien y también de nuestros errores.
De esa manera podemos superarnos para lograr la armonía y la paz con nosotros mismos, además de reflejarlas y compartirlas con otras personas.
No es tan importante lo que la gente piense y diga de nosotros, lo más importante es lo que nosotros mismo pensemos y creamos de nuestra entidad. No importa como seamos, con defectos y virtudes, con debilidades y fortalezas, debemos aceptarnos y amarnos tal y como es nuestra realidad. Ese es el secreto para poder lidiar, aceptar y amar a los demás, tal y como son. Eso también es amar al prójimo como así mismo.
¿Sabes?... ya me encuentro mejor.
sábado, 4 de diciembre de 2010
La goma de borrar
para que los tormentos y
los malos momentos
pudieras borrar.
Borra, borra, borra
!envíalos a la porra!
Que no te quede ninguno,
y en la cabeza métete un tapón
Y sonríe de felicidad y de emoción.
martes, 23 de noviembre de 2010
Una noche mala de verdad... ¿o no tanto?
La noche es fría. Mi habitación está a oscuras con la sola tenue luz de la pantalla del ordenador. A través de la ventana entra la claridad de una Luna llena que esta noche la siento de una manera algo especial y que no llego a entender. Me duelen los huesos, las articulaciones, la boca… y noto fuego en mi pecho. Parece que esta vez la maldita gripe me ha cogido bien entres sus tentáculos como si de un pulpo gigante se tratara, La piovra, le llaman los italianos, aunque más bien es un término más aplicado a la Mafia. Es lo mismo, los dos aprietan por igual.
Sudo, sudo mucho, debe ser la fiebre, debería ponerme el termómetro pero estoy tan dolorido que no puedo levantarme de la silla donde estoy. Quizás debería hacer un esfuerzo, aunque lo más que me va a indicar el termómetro es que estoy jodido, y eso desgraciadamente ya lo sé. Tengo un mal sabor de boca que nunca había tenido, sino fuera porque no es posible, diría que el sabor es azufre. Es un sabor que ya probé una vez cuando escalé el Cotopaxi ecuatoriano, uno de los volcanes más altos del mundo, nunca lo olvidaré, como tampoco el desagradable olor a sulfhídrico.
Hago un esfuerzo y bajo a la cocina para hacerme un vaso de leche para quitarme el mal sabor de boca. Abro la nevera, pillo un filete de buey y sin saber porqué me lo engullo sin pasarlo por la sartén. Esto no es normal.
Curiosamente me encuentro mejor. Parece que se me están agudizando los sentidos, me he quitado las gafas, no veía con ellas y ahora, sin ellas, veo perfectamente. Salgo a la ventana y observo la Luna llena, siempre mostrando la misma cara. El hemisferio visible está marcado con oscuros mares lunares de origen volcánico entre las brillantes montañas antiguas y los destacados cráteres de impacto. Es curioso, lo veo casi a la perfección y me hace sentir bien.
Estoy otra vez sentado al portátil y oigo un tintineo difícil de localizar. Es como si una mujer, no profesional, tocara el piano y se le oyeran las uñas dar contra el teclado… ¡Vaya!... son mis uñas, ¿pero qué les pasa? Han crecido.
Me retuerzo de dolor, parece que mis huesos se estiran, pero eso solo pasa en la adolescencia y esa ya hace mucho que la pase. Mi vello va creciendo por momentos y oscureciéndose, incluso en la cabeza. Más de media vida calvo y ahora… no sé qué está pasando.
Oigo un desgarro, son mis vaqueros que se están abriendo. Otro desgarro y mi Lacoste a hacer puñetas… esto no tiene sentido pero se me va disipando el dolor aunque me duele la boca como si no tuviera en ella nada más que muelas del juicio. Yo tenía incisivos, caninos, premolares y molares, por este orden y desde el centro hacia las mandíbulas y ahora solo tengo colmillos, como un depredador terrestre, y un ansía tremenda de salir a la calle a cazar, o eso me dice mi instinto.
La noche sigue siendo fría pero está calma. Yo salgo a la calle. La ciudad está silenciosa, es tarde, día laborable y mañana también, pero intuyo que la calma y el silencio, por hoy… se van a terminar…
domingo, 21 de noviembre de 2010
Noche de Ronda
Esta madrugada, cuando llegué a casa, pasadas las 5, colgué una polea encima de mi cama y en el techo, como cuando alguien cuelga una lámpara. El principio físico era simple, debería utilizarla esta mañana para poder levantarme, como así fue. Creo que esta noche, Dios (John Malkovich) se enfadó conmigo por no darle mi café y me soltó su puto piano encima de mi cabeza.
Fui escaleras abajo buscando ese café y disfruté tomándomelo aunque debo decir que cada peldaño que pisaba era un golpe de tambor en mi cabeza. Si Lola y Maite llegan a saber cómo iba mi cabeza, a la vuelta, de camino a casa, creo que hubieran alquilado esas bicicletas que ha puesto el Ayuntamiento de Valencia, para volver. Creo que no se enteraron, o si, porque ahora que recuerdo, mientras volvíamos creo que los murmullos que sentía mi dolorida cabeza eran cantos gregorianos alabando al Señor.
Esta noche en la cena hubo gente nueva, Maite, Regina y Elo, estas dos últimas amigas de Lola, que como no podía ser menos, tan agradables como ella. Maite es una vieja (por el tiempo que la conozco) y querida amiga mía.
En Arcodes, el karaoke, aparecieron unas cuantas/os amigas/os del Grupo Tertulias, aparte del moderador Paco 22, qué si estuvo en la cena. Marisa (2), Ricardo, Marifé, Irene, Amparo y más..
¿Novedades de la noche? Manuel cantó con Celia a dúo. Yo creo que esto fue lo que me dio el dolor de cabeza, y no por Celia. (es broma) Me encantó verlos y oírlos cantar.
Los movimientos de caderas que nos regalaron Lola y Regina, pasarán a entrar en el disco duro de mi cerebro. Esos si me dieron dolor de cabeza. Todavía me hacen chiribitas mis ojos_ (esto no es broma)
Lola, con su encantadora y bien educada voz tuvo la deferencia de regalarnos a nuestros mortales oídos con tres canciones a cual más bonita. Un “Bésame mucho” que me dedicó (no por el título sino por un recuerdo de juventud) y una “Noche de ronda” que cantó con una desconocida que lo hacía bien, pero que fue opacada por la bonita voz de nuestra amiga
Cuando terminó su “belle canto” se sentó en la mesa y rompió a llorar porque su dúo le había hablado de usted. Lola no llores, guapa, que tú te lo mereces todo… hasta eso. Sé que estaba de broma, o creo saber.
Maite, Celia, Regina, Elo, Lola, Amparo, Irene, Marisa, Marifé, Josep, Paco, Manuel, Ricardo y más, gracias por otra hermosa y divertida noche.
Fui escaleras abajo buscando ese café y disfruté tomándomelo aunque debo decir que cada peldaño que pisaba era un golpe de tambor en mi cabeza. Si Lola y Maite llegan a saber cómo iba mi cabeza, a la vuelta, de camino a casa, creo que hubieran alquilado esas bicicletas que ha puesto el Ayuntamiento de Valencia, para volver. Creo que no se enteraron, o si, porque ahora que recuerdo, mientras volvíamos creo que los murmullos que sentía mi dolorida cabeza eran cantos gregorianos alabando al Señor.
Esta noche en la cena hubo gente nueva, Maite, Regina y Elo, estas dos últimas amigas de Lola, que como no podía ser menos, tan agradables como ella. Maite es una vieja (por el tiempo que la conozco) y querida amiga mía.
En Arcodes, el karaoke, aparecieron unas cuantas/os amigas/os del Grupo Tertulias, aparte del moderador Paco 22, qué si estuvo en la cena. Marisa (2), Ricardo, Marifé, Irene, Amparo y más..
¿Novedades de la noche? Manuel cantó con Celia a dúo. Yo creo que esto fue lo que me dio el dolor de cabeza, y no por Celia. (es broma) Me encantó verlos y oírlos cantar.
Los movimientos de caderas que nos regalaron Lola y Regina, pasarán a entrar en el disco duro de mi cerebro. Esos si me dieron dolor de cabeza. Todavía me hacen chiribitas mis ojos_ (esto no es broma)
Lola, con su encantadora y bien educada voz tuvo la deferencia de regalarnos a nuestros mortales oídos con tres canciones a cual más bonita. Un “Bésame mucho” que me dedicó (no por el título sino por un recuerdo de juventud) y una “Noche de ronda” que cantó con una desconocida que lo hacía bien, pero que fue opacada por la bonita voz de nuestra amiga
Cuando terminó su “belle canto” se sentó en la mesa y rompió a llorar porque su dúo le había hablado de usted. Lola no llores, guapa, que tú te lo mereces todo… hasta eso. Sé que estaba de broma, o creo saber.
Maite, Celia, Regina, Elo, Lola, Amparo, Irene, Marisa, Marifé, Josep, Paco, Manuel, Ricardo y más, gracias por otra hermosa y divertida noche.
lunes, 15 de noviembre de 2010
Cena entre amigos
Bien, otra noche más, pero sin leche caliente… y aquí estoy dispuesto a contaros algo. Empecemos…
Buena velada la del sábado pasado, ya hacía tiempo que no la teníamos igual y desde luego hay veces que me alegro organizar cosas como estás aunque no quiero ser el organizador pues parece que tengo afán de protagonismo y aunque así parezca, la realidad es otra, yo solo quiero ser uno más de la reunión. No me importan las críticas, si lo organizo es mi responsabilidad y debo aceptarlas, pero yo solo quiero pasarlo bien y así no consigo todo lo que debiera ser. Unos quieren comer antes, otros después, unos quieren postre, otros
no, unos quieren bailar… y otros tampoco. Unos quieren solo pasarlo bien y otros se empeñan que no deba ser así… pero afortunadamente, no lo consiguen..
no, unos quieren bailar… y otros tampoco. Unos quieren solo pasarlo bien y otros se empeñan que no deba ser así… pero afortunadamente, no lo consiguen..
Bueno, diciéndolo así parece un drama en lugar de una fiesta y la verdad es que fue una verdadera fiesta donde creo que el grupo disfrutó todo lo que su buen hacer le dio.
El lugar estaba próximo al cuartel de la 311 Comandancia de la Guardia Civil y eso me vino bien, pues aparqué muy cerca para que si salía algo cargadito, pasaría por la puerta para darle al soplo y evitarles que me
pillaran en carretera. La cena buena, abundante y sobre todo divertida.
pillaran en carretera. La cena buena, abundante y sobre todo divertida.
Franqueado a mi derecha por mi gran amiga Celia, de frente a mi otra gran amiga Amparo y a mí izquierda por mí especial amigo Dámaso no lo pude pasar mejor. Un poco más a mi izquierda, Mercedes y Lola y un poco más a mi derecha, Rosa. De verdad, no podía tener mejor compañía, y con esa compañía y el buen humor que
todos ellos demuestran tener cada vez que nos reunimos, la risa estaba asegurada.
Terminada la cena nos fuimos a un Karaoke las diecinueve personas que allí cenamos que con lo pronto que llegamos y lo vacío que estaba el local, desde luego que a la dueña, por la expresión de su cara, le alegramos
la noche. Diecinueve personas tomando cubatas, al final de la noche es un pico.
la noche. Diecinueve personas tomando cubatas, al final de la noche es un pico.
Mi madre me decía de pequeño que yo para la música más que oído tenía oreja, pero lo que no sabía (o si) es que todo lo que no tengo de cantante lo tengo de cara dura porque siempre me atrevo a salir al escenario. O
tienes valor o no tienes ni vergüenza ni sentido del ridículo y eso es de lo que yo carezco.
tienes valor o no tienes ni vergüenza ni sentido del ridículo y eso es de lo que yo carezco.
Recuerdo a Dámaso y a mi cantando “Que difícil es hacer el amor en un Simca 1000 ” de los Inhumanos, que entre los dos y el coro que llevábamos, si nos hubieran fotografiado, la foto, la hubieran podido poner en el Museo del Prado sustituyendo al cuadro de Goya “Los fusilamientos de la Moncloa” Menos mal que el pabellón nos lo elevó a las nubes, nubes inalcanzables por el resto de los mortales que allí estábamos, nuestra guapa amiga Lola. Debo decir además que si las almendras fueran de ámbar, las más bellas estarían en la
oquedad de sus ojos.
oquedad de sus ojos.
Desde luego hay que decir que es difícil lucirse aunque se sepa cantar, el ritmo y la letra están muy descompasados pero aún así su agradable voz cubría todo error producido por la máquina. Fue una delicia, voz fuerte y dulce, es difícil tener las dos cualidades al mismo tiempo, y un gusto para cantar que acompasado con su buena manera de hacer tablas daban una alegría al local que la gente dejaba de hablar para oírla. Todo un lujo. He tardado dos días en desencajarme la mandíbula de tan abierta que se me quedó al escucharla.
Después vino el caos… El toro que se enamoró de la luna y alguna salvajada más, pero da igual… una divertida noche donde los complejos, si alguien los tiene, cosa que dudo, desaparecieron…
Una vez parafrasee al poeta libanés Kh. Gibran, y a García Márquez y a otros con algo parecido a esto que
viene bien para esta ocasión…
viene bien para esta ocasión…
Quiero saber de todos vosotros si sois capaces de estar con la alegría y la pena, la vuestra o la mía, si sacáis vuestra
alma a la lluvia y al sol para que se lave y se seque y si podéis
bailar libremente como si nadie os estuviera viendo. Quiero saber
si aún podéis pararos a mirar al cielo y gritar a la luna
¡SIIIIIII!
alma a la lluvia y al sol para que se lave y se seque y si podéis
bailar libremente como si nadie os estuviera viendo. Quiero saber
si aún podéis pararos a mirar al cielo y gritar a la luna
¡SIIIIIII!
viernes, 12 de noviembre de 2010
La partida de Canasta
No sé muy bien que hago aquí escribiendo a las 4 de la madrugada, pero la verdad es que no tengo sueño y esta es la mejor forma que conozco para que me entre… escribir. No tengo traumas ni melancolías, simplemente estoy desvelado. Me calenté un vaso de leche en el microondas y me hice una tostada de aceite. La tostada ya me la comí, pero la leche está en reposo, creo que la pasé de tiempo en el micro y parece que me la haya calentado Pedro Botero, hasta tal punto, que con mi manía de la leche en vaso y el café en taza, al no llevar asa, me he dejado las yemas de los dedos pegadas al vaso mientras subía las escaleras que conducen a mí habitación. Bueno, pues no dejaré huellas…
Esta tarde se presentaba aburrida, no tenía nada previsto y la salida con el grupo es para el sábado, luego tumbado en el sofá con una pierna encima de una silla y la otra no me acuerdo, miraba la TV, zapeando, sin saber en qué canal fijar la imagen. Decidí llamar a mi amiga Mafalda y charlar un rato y eso hice. Mafalda estaba doblando ropa (¿la ropa se dobla?) y tardó poco en decirme que si estaba aburrido que me pasara por su casa a tomar café a lo que tardé nada en decirle que ya salía.
Se ve que ya había “doblado” la ropa, pues cuando llegué me esperaba en la cocina con una sonrisa, de las que se le llena la boca de dientes, y me preguntó; ¿cerveza o café? Yo asentí por lo segundo, siendo la hora que era. Hablamos un rato y llamando a Felipe, su amigo personal e intransferible y por supuesto amigo mío, y luego a nuestra querida Libertad, organizamos una partida de Canasta, cena incluida.
La primera mano, las chicas, pues jugábamos Mafalda y Libertad contra Felipe y yo, nos dieron un rapapolvo para haber salido en uno de esos programas donde se lo pasan muy bien vapuleándose. La ventaja era de 3.600 puntos y eso que íbamos a 5.000.
La moral la teníamos por tierra pero el coraje y lo machos que somos los dos, hizo que sacáramos fuerza de donde no quedaban y remontamos la partida hasta ganarla. La proeza constará en los anales “Canasteriles” y los rankings mundiales del mundo mundial.
La cena… cocinando una gallega, de rechupete y dómine. Marmitako y boquerones en vinagre con pinchitos de tortilla de patatas. Hay que decir que el manjar fue para tres, ya que Libertad andaba de regímenes y mientras nosotros babeábamos con las ilustres viandas nuestra chiquita comía tomatito con orégano y tortillita francesa de “one egg”
Entre los restos de un buen Rioja, el café y el Limoncello, comenzamos la revancha que tuvimos a bien ofrecerles (qué íbamos hacer… ¡pobrecitas como lloraban!)
Lo que ocurrió en esa partida de revancha es irrelevante, por eso pasaré de contarlo.
La verdad es que sin proponérselo uno hay veces que por circunstancias te arreglan el día.
Y la verdad es que cada día me doy más cuenta cuánto valen las pequeñas y simples cosas que nos pasan cada día, esas que verdaderamente merecen todo nuestro amor y dedicación, pues son justo las que nos proporcionan la verdadera felicidad.
Os deseo paséis un bonito día como el que he pasado yo.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Vivir el presente
Es vivir el presente...
Sentir como la piel
reacciona con escalofríos
cuando un travieso remolino,
en medio de un hermoso prado, te quiere hacer bailar.
Es vivir el presente...
Sostener la mirada
a tus queridos,
usando palabras,
las justas ... o ninguna.
Es vivir el presente...
Bajar los párpados
en medio de un jardín
dejando que aromas,
sutiles, te acaricien.
Sintiendo como la brisa
mece las hojas
y esparce la vida
por cálices de flor.
Es vivir el presente...
Aceptar el pasado,
olvidar el futuro.
Aceptar que algún día
no habrá un mañana,
es vivir el presente...
Sentir como la piel
reacciona con escalofríos
cuando un travieso remolino,
en medio de un hermoso prado, te quiere hacer bailar.
Es vivir el presente...
Sostener la mirada
a tus queridos,
usando palabras,
las justas ... o ninguna.
Es vivir el presente...
Bajar los párpados
en medio de un jardín
dejando que aromas,
sutiles, te acaricien.
Sintiendo como la brisa
mece las hojas
y esparce la vida
por cálices de flor.
Es vivir el presente...
Aceptar el pasado,
olvidar el futuro.
Aceptar que algún día
no habrá un mañana,
es vivir el presente...
domingo, 7 de noviembre de 2010
Me da vida...
Escribir es sentir.
El poder de la imaginación hecho palabra.
Hacer camino,
siguiendo cada raya,
explicando sentimientos de trocitos
recortados de mi alma.
Intentar ligar palabras
y que tengan concordancia.
El poder de la imaginación hecho palabra.
Hacer camino,
siguiendo cada raya,
explicando sentimientos de trocitos
recortados de mi alma.
Intentar ligar palabras
y que tengan concordancia.
Es como bailar con el diablo
que nunca sabes cuándo te engaña.
Como la palabra.
Depende quien la dice,
depende quien lo escribe,
es de amor o de odio,
simpatía o añoranza.
Escribir es como tocar un instrumento
del que le sacamos toda la magia.
Es cocinar a fuego lento,
lo que quedará de por vida.
Las palabras se las lleva el viento.
La escritura es de vida infinita.
Escribir es una emoción
que me pasa por el cuerpo,
cuando os quiero contar,
las flaquezas de mi corazón.
cuando os quiero contar,
las flaquezas de mi corazón.
Permitidme que sea justo,
y no deje nunca de aprender.
Cada palabra que os escribo,
es lo que a mí me da vida.
y lo que la vida... a mi me da.
Desmitificar un mito. William Tell
La leyenda ha sido muy benévola con Guillermo Tell. Porque se sabe que la flecha disparada con la ballesta se desvió unos milímetros fatales, y atravesó el cráneo del niño, partiéndolo en dos mitades admirablemente simétricas. La manzana, colocada sobre la mata de pelo, cayó al suelo, intacta. Estos son los hechos incuestionables.
Un padre que astilla la cabeza de su hijo por un error de cálculo (¡pero un mal día lo tiene cualquiera!) No es una historia muy edificante. Por eso los cuentacuentos apresuraron a aligerarla, a enderezarla, a suavizarla: a tergiversarla. Los primeros narradores mencionaban la imprudencia del niño: se había movido en el momento trascendental (así la puntería del ballestero insigne quedaba fuera de duda). Pero poco satisfechos con esta versión que llevaba a un desenlace trágico hicieron circular una variante más compasiva: la manzana sí había recibido el impacto de la flecha y el niño había salido malherido. A lo largo de generaciones la herida del niño Tell se convirtió sucesivamente una brecha, un rasguño y un rasguño superficial. Finalmente (¡oh, milagros de la oralidad!) El hijo del héroe suizo salió ileso del atolladero.
Pero la evolución de la historia no acaba aquí. En una época dominada por la corrección política, no es de extrañar que últimamente expliquen que, superado el trance, a Guillermo Tell le retiraron la tutela de la criatura: ¿quién va a confiar en un hombre tan alocado capaz de arriesgar la cabeza de un hijo?
martes, 2 de noviembre de 2010
Soy invisible
Hoy madrugué para acompañar a un amigo al hospital para que le practicasen una intervención quirúrgica de baja importancia, aunque para mí que te abran con un bisturí y te arreglen algo dentro de tu cuerpo, no me parece de baja importancia. El caso es que lo dejé tumbado en la cama del hospital a las 8 de la mañana y debía esperar hasta más o menos las 10 menos un cuarto pues me dijeron que me avisarían sobre las 10. Lo digo porque habiendo aparcado cerca de la puerta y no queriendo mover el coche de allí, decidí comprar la prensa y con algún café hacer tiempo hasta las 10, y si no hubiera acompañado a mi amigo, nunca hubiera descubierto que podía ser invisible.
Efectivamente soy invisible. No me ven. Ya hace rato que estoy aquí en la barra esperando que me sirvan sin que me hagan caso. La camarera pasa de largo y después atiende a los de detrás de mí. Deben ser más altos y más guapos. Este que se ha puesto a mi lado, le han servido nada más llegar.
─ Eh, eh! Xssst!
Nada, ni caso. Invisible. La chica esta ni me siente ni me mira. ¡Ah!, mira por donde, otro que se «cuela» y le atienden. Claro, un chaval alto y forzudo. ¡Vaya!, le ha llamado por su nombre. La camarera se llama Laura ..
─ ¡Eh, Laura! ¡Un café! ─ llamo.
No me escucha o hace que no me oye. Después de servirle una cerveza con una sonrisa al forzudo, va directo a la cafetera. Ya era hora… me espero.
¡Eh!, el café pasa de largo, se lo lleva a la señora del final de la barra.
─ Oiga, Laura...
Saluda a unos que acaban de entrar levantando la mano. Estoy perdido, aquí no tomo el café. Me voy cabreado. Cuando salgo, me lo tomo con calma. Camino. Al final de la calle veo una terraza. Hay una mesa vacía. Mejor que me siente y me sereno. El café hay que saborearlo.
Las otras mesas las ocupan tres hombres vestidos con ropa de trabajo. Toman café y copas relajados en la silla y, fumando, hablan gritando. En otra mesa, tres mujeres de edad indefinida se susurran animadas: cafés con leche y ensaimadas de esas que te dejan el azúcar glasé en la camisa. En otra mesa una pareja joven. No han iniciado unas «coca-colas" que tienen servidas: están en su faena, están abrazados. No reparan en mí.
Efectivamente soy invisible. No me ven. Ya hace rato que estoy aquí en la barra esperando que me sirvan sin que me hagan caso. La camarera pasa de largo y después atiende a los de detrás de mí. Deben ser más altos y más guapos. Este que se ha puesto a mi lado, le han servido nada más llegar.
─ Eh, eh! Xssst!
Nada, ni caso. Invisible. La chica esta ni me siente ni me mira. ¡Ah!, mira por donde, otro que se «cuela» y le atienden. Claro, un chaval alto y forzudo. ¡Vaya!, le ha llamado por su nombre. La camarera se llama Laura ..
─ ¡Eh, Laura! ¡Un café! ─ llamo.
No me escucha o hace que no me oye. Después de servirle una cerveza con una sonrisa al forzudo, va directo a la cafetera. Ya era hora… me espero.
¡Eh!, el café pasa de largo, se lo lleva a la señora del final de la barra.
─ Oiga, Laura...
Saluda a unos que acaban de entrar levantando la mano. Estoy perdido, aquí no tomo el café. Me voy cabreado. Cuando salgo, me lo tomo con calma. Camino. Al final de la calle veo una terraza. Hay una mesa vacía. Mejor que me siente y me sereno. El café hay que saborearlo.
Las otras mesas las ocupan tres hombres vestidos con ropa de trabajo. Toman café y copas relajados en la silla y, fumando, hablan gritando. En otra mesa, tres mujeres de edad indefinida se susurran animadas: cafés con leche y ensaimadas de esas que te dejan el azúcar glasé en la camisa. En otra mesa una pareja joven. No han iniciado unas «coca-colas" que tienen servidas: están en su faena, están abrazados. No reparan en mí.
Miro impaciente la entrada del establecimiento esperando que salga un camarero. No hay puertas y se accede directamente. No me quiero alarmar, el lugar es bueno. El sol que me toca se agradece y espero. En vano, no sale nadie. Sigo siendo transparente. Me río yo mismo de la situación. Los trabajadores se levantan y se van. Supongo que ya habían pagado. Ahora saldrá el camarero a limpiar la mesa, pienso. Pues, no.
A final se me echara el tiempo encima. Será mejor que el café me lo tome tranquilamente en el hospital haciéndome perder el paladar con el gusto fenicio de la máquina expendedora. Decididamente, me levanto y me voy. Miro de reojo la entrada de la cafetería: un camarero está dentro de pie con la mirada dirigida al edificio de enfrente. Mi cruce no le estorba. Sigue plantado observando. A mí no me ha visto.
En esta hora de la mañana, abren los supermercados. Un hombre desgreñado y barbudo está al acecho y, tan pronto como el encargado abre, se coloca junto a la entrada, se sienta en el suelo y despliega un cartel. Seguidamente, pide dinero a dos mujeres que en este momento pasan delante de mí. No lo hacen caso, entonces la mirada del pobre se dirige detrás de mí buscando otra oportunidad. Es un hombre que lo tengo detrás. Quizás pongo cara de no dejarme convencer. Pero, no. Estoy seguro que no me ha visto.
Espero el semáforo que se ponga verde. Se pone y paso en el momento justo que me sale por el lado un ciclista que se gira y me increpa:
A final se me echara el tiempo encima. Será mejor que el café me lo tome tranquilamente en el hospital haciéndome perder el paladar con el gusto fenicio de la máquina expendedora. Decididamente, me levanto y me voy. Miro de reojo la entrada de la cafetería: un camarero está dentro de pie con la mirada dirigida al edificio de enfrente. Mi cruce no le estorba. Sigue plantado observando. A mí no me ha visto.
En esta hora de la mañana, abren los supermercados. Un hombre desgreñado y barbudo está al acecho y, tan pronto como el encargado abre, se coloca junto a la entrada, se sienta en el suelo y despliega un cartel. Seguidamente, pide dinero a dos mujeres que en este momento pasan delante de mí. No lo hacen caso, entonces la mirada del pobre se dirige detrás de mí buscando otra oportunidad. Es un hombre que lo tengo detrás. Quizás pongo cara de no dejarme convencer. Pero, no. Estoy seguro que no me ha visto.
Espero el semáforo que se ponga verde. Se pone y paso en el momento justo que me sale por el lado un ciclista que se gira y me increpa:
─ No pases sin mirar, ¡imbécil!
Reacciono inmediatamente, le cojo el brazo y lo hago detener.
─ Gracias, muchacho. Tú sí que me has visto.
Reacciono inmediatamente, le cojo el brazo y lo hago detener.
─ Gracias, muchacho. Tú sí que me has visto.
sábado, 30 de octubre de 2010
Ahora ya lo sé
Ahora ya lo sé
que quien pierde los acentos
y los puntos y seguidos
y las mayúsculas
y los puntos y aparte
desnuda las palabras exageradamente ... voluntariamente
lo vivo en propia carne, sin angustias
sin preocuparme demasiado
hacia donde me lleva el futuro de mí mismo
sólo,
que si no es mucho pedir
ciertamente me queda el recuerdo
de todo este camino escrito hasta hoy
con añoranza,
perseverancia
y si se quiere, un poco de mala suerte por culpa de los malentendidos
que quedan más cerca del camino reciente
pero la esperanza
sigue en pie
porque nunca se ha ido del contenido ...
ahora,
pues es ahora que lo sé
y bienvenidos
todos aquellos
que deseen adentrarse
bien adentro de este mundo tan primitivo
pues es ahora que lo sé
y bienvenidos
todos aquellos
que deseen adentrarse
bien adentro de este mundo tan primitivo
y puro y salvaje
y bello y amable
y sincero y eterno
y libre
Ahora ya lo sé
Una mañana...
Hoy me he levantado con ganas de darle una patada al portátil y enviarlo todo a la mierda pero tuve la brillante idea de dejarlo para después del café con leche.
Bajé a la cocina, preparé mi mini-cafetera, la puse al fuego y calenté un poco de leche en el microondas. Rebusqué en mi alacena y encontré una bolsa de minis croissants que decían “cómeme” no por lo tiernos y recientes sino por todo lo contrario, por el tiempo que llevaban en ese armario.
Me puse el café con leche y salí al jardín con un cigarrillo ya en los labios pues los croissants, después de un rato dándole vueltas en la boca, dieron con el cubo de basura. No es bueno que el hombre esté solo.
Sentado en la terraza, mi pedazo de café con leche y mi LM humeante es un placer que solo los no fumadores no conocen. ¡Viva el vicio!... y las mujeres, pues ese es otro de los placeres que llenan mi espíritu , simplemente con solo recordarlas.
Escucho a Diana Krall interpretando La chica de Ipanema en su original y bellísima versión… y me relajo. Observo las capuchinas, las rosas de pitiminí, los crisantemos en plena y abundante floración en un verdadero arcoíris de colores… y sigo relajándome. Veo sobrevolar los mirlos en vuelo rasante sobre la piscina como si de aviones de combate se tratara… y me divierten. Veo las tórtolas posarse en el piñonero… y me cabrean… ¡no soporto las tórtolas! No hacen nada más que gritar todo el día y ensuciar todo lo que pillan debajo. La verdad, estoy con un blanco o un negro, estoy con un si o un no… no llevo buen día y debo calmarme.
Y ahora estoy aquí escribiendo, no sé muy bien qué, y escuchando a Diana Navarro en su versión de “Sola” que me está bajando la moral todavía más.
Esta noche de sábado tengo organizada una actividad, como todos los sábados, y debo estar tranquilo y lo que es peor, simpático aunque no tenga ganas. Si no fuera porque me reencuentro con mis amigas y amigos, que son los únicos que me sacan de estos malos momentos, creo que me quedaba en casa o me iba de copas yo solo.
No me tocó el Euromillón, como era de esperar, pero por dos euros de nada uno mantiene la esperanza.
No le quitéis la esperanza a nadie, pues a veces es lo único que le queda.
Bajé a la cocina, preparé mi mini-cafetera, la puse al fuego y calenté un poco de leche en el microondas. Rebusqué en mi alacena y encontré una bolsa de minis croissants que decían “cómeme” no por lo tiernos y recientes sino por todo lo contrario, por el tiempo que llevaban en ese armario.
Me puse el café con leche y salí al jardín con un cigarrillo ya en los labios pues los croissants, después de un rato dándole vueltas en la boca, dieron con el cubo de basura. No es bueno que el hombre esté solo.
Sentado en la terraza, mi pedazo de café con leche y mi LM humeante es un placer que solo los no fumadores no conocen. ¡Viva el vicio!... y las mujeres, pues ese es otro de los placeres que llenan mi espíritu , simplemente con solo recordarlas.
Escucho a Diana Krall interpretando La chica de Ipanema en su original y bellísima versión… y me relajo. Observo las capuchinas, las rosas de pitiminí, los crisantemos en plena y abundante floración en un verdadero arcoíris de colores… y sigo relajándome. Veo sobrevolar los mirlos en vuelo rasante sobre la piscina como si de aviones de combate se tratara… y me divierten. Veo las tórtolas posarse en el piñonero… y me cabrean… ¡no soporto las tórtolas! No hacen nada más que gritar todo el día y ensuciar todo lo que pillan debajo. La verdad, estoy con un blanco o un negro, estoy con un si o un no… no llevo buen día y debo calmarme.
Y ahora estoy aquí escribiendo, no sé muy bien qué, y escuchando a Diana Navarro en su versión de “Sola” que me está bajando la moral todavía más.
Esta noche de sábado tengo organizada una actividad, como todos los sábados, y debo estar tranquilo y lo que es peor, simpático aunque no tenga ganas. Si no fuera porque me reencuentro con mis amigas y amigos, que son los únicos que me sacan de estos malos momentos, creo que me quedaba en casa o me iba de copas yo solo.
No me tocó el Euromillón, como era de esperar, pero por dos euros de nada uno mantiene la esperanza.
No le quitéis la esperanza a nadie, pues a veces es lo único que le queda.
sábado, 23 de octubre de 2010
Acabar con el tormento
Llegará el invierno y posiblemente no se descongele el organismo de esas inquietudes intensas que me sorprenden en mitad de la noche, saliendo al paso con un suspiro, intentando encontrar el motivo de mi desesperada impaciencia, compruebo que todo resulta más cómodo cuando poco a poco resuelvo las incógnitas que me trae la vida.
Me ahogo con el tremendo caos que me está llevando hacia el destino, aunque tampoco entiendo a dónde quiere llegar con la revoltura que me ofrece el día a día. Intento razonar porque mis sentimientos siempre están a flor de piel, siento que un simple contacto con otro ser, me causa ese rubor que emulsiona todo mi interior, analizando que sólo estoy al borde de desintegrarme en pequeñas moléculas.
En realidad deseo anteponer mi felicidad, limitar los sentimientos, entristeciendo los impulsos, al final, pasa la vida y sigo añorando el pasado, cuando mis vibraciones eran intensas y espontáneamente salían al exterior con total pureza sin ningún tipo de tapujo importando poco la consecuencia.
He intentado encontrar la serenidad que mi mente necesita porque es cuando llega en forma de dulzura, cuando mis ánimos empiezan a tomar en pequeñas cantidades ese gusanillo de vivir intensamente cada minuto de mi existencia. Es placentero el poder respirar oxígeno puro, darle ese gozo de plenitud al bien agobiado cerebro, dejándole liberar sus alocadas neuronas que saltando de un lado a otro, no saben donde acabar su ajetreado movimiento. Sólo debo acabar con el tormento, dejando entrar la luz, disfrutando del presente, pues la vida se nos va y ya no vuelve.
Versión de Paul Simon
Prefiero ser un cóndor que un gorrión
y volar sin soñar y sin canción.
Prefiero ser un árbol que una flor
y crecer sin temer y sin dolor.
Buscar sin encontrar jamás
sin descansar sin fe ni paz.
Partir y nunca regresar y así vivir
y así pasar. Y así pasar.
Prefiero ser el beso que el amor
y olvidar sin llorar y sin rencor.
Prefiero ser la lluvia sobre el mar
y morir sin sufrir y sin cesar.
Buscar sin regresar jamás
sin encontrar sin fe ni paz.
Partir y nunca descansar y así vivir
y así pasar. Y así pasar ...
lunes, 18 de octubre de 2010
Una tarde de sexo.
-¿Pero qué ves en mi?, ¿Por qué te gusto tanto que siento que con tu mirada escarbas en mi interior y en el exterior me desnudas poco a poco? Siento como con suavidad y encanto vas desprendiéndome de cada pieza que cubre mi cuerpo y no hago nada para impedirlo.
Esto me lo decía ella mientras, sentados, degustábamos un café en la terraza de un bar y dialogábamos amigablemente y sin prejuicios, algo que a estas edades nuestras uno debería de haberse desprendido ya por completo.
La pregunta me sorprendió, no por lo inusual, pues a lo largo de mi trayectoria amorosa no era la primera vez que me la hacían, ni tampoco por lo incierta, pues era verdad que me la comía con la mirada, más bien porque no lo esperaba de ella, por su manera de ser… por su discreción… por su sana timidez.
¿Por qué me gustaba aquella mujer? ¿Qué tenía de especial que otras no tuvieran? No lo sé, la verdad es que nunca lo tenemos claro, te gusta y punto. Dicen de la química, puede ser, pero la química se dice cuando los dos se atraen, y este no era mi caso, yo no la atraía a ella o por lo menos, no lo suficiente, yo solo era su amigo, que ya es mucho para empezar, por eso decidí emplear el viejo sistema de la seducción y el primer paso ya estaba dado, había conseguido llamar su atención.
La cafetería era muy amplia y nosotras estábamos sentados en un extremo de ella, prácticamente solos. La mesa no era demasiado grande pero tenía un mantel de esos que llegan casi hasta el suelo que de momento para mí no significaba nada.
Las palabras que mi querida amiga me dijo, la pregunta, él como lo dijo, y lo mejor… el porqué lo diría, hizo que mi hombría, por debajo de la mesa, empezara a dilatarse hasta el extremo de casi dolerme… no podía más, había que hacer algo o saltaría por encima de la mesa y montaría un escándalo en aquella apacible cafetería que Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas en El Paciente inglés se quedarían a la altura de mis zapatos en aquel encuentro que sostienen encerrados en un comedor mientras se celebraba una fiesta. Vaya pedazo de escena que interpretan y que yo estaba a punto de realizar…
Un golpe en el talón de mi zapato fue suficiente para que mi pie derecho quedara al desnudo y listo para provocar una situación embarazosa, o tal vez valiente y deseada por los dos en ese momento. Había que intentarlo pues la sangre me hervía de tal manera que la sudaba por todo mi cuerpo. Estiré la pierna, extendí el empeine y mentalmente, este se convirtió en la prolongación de mi mano o tal vez de… También estaba en mi mente, no os quepa duda.
Mis cinco dedos del pie adquirieron tal sensibilidad que hubieran sido capaces de leer el Quijote en Braille en pocos minutos. Hay que tener en cuenta que cuando los ciegos leen en Braille, no se detienen para contar los puntos, sino que deslizan rápidamente los dedos renglón por renglón.
Yo leía… interpretaba renglón a renglón sin detenerme en puntos pero con una lentitud que hasta el más diminuto bello no lo pasaba por alto mientras exploraba el interior de sus nalgas. Ella empezó a deslizarse unos centímetros hacia fuera de su silla, su mirada clavada en la mía… sin pronunciar palabra, mientras su piernas habrían el ángulo de apertura.. No hacía calor, pero sudábamos los dos como botijos colgados al sol.
Mi pie se deslizaba con más suavidad en dirección al objetivo final por el sudor… o eso pensaba yo hasta que me di cuenta que no era tal lo que daba suavidad a mi deslizamiento y fue entonces cuando, sin mediar palabra, pero diciéndonos todo con la mirada, nos levantamos de los asientos y fuimos directo a los servicios. Recuerdo vagamente la expresión de unas mujeres sentadas unos metros más allá de nosotros, cuando pasé por su lado. ¡No quiero ni pensar el tipo de espectáculo que protagonice en ese momento!… no quiero.
Entró en el servicio de mujeres (¡error!), dio un vistazo, sacó la cabeza por la puerta y me dijo que entrara, con gesto de que no perdiera el tiempo… ¡Para perder el tiempo estaba yo!
Nos metimos en uno de esos pequeños habitáculos existentes donde los dos juntos parecíamos participes del Camarote de los Hermanos Marx. Es complicado hacer el amor en un lugar tan estrecho, me recordaba mis días en un Seat 600, pero tiene un morbo descomunal. El deseo explícito, el momento no previsto y el furtivismo, que de alguna manera estábamos practicando… todo eso puesto en una coctelera y bien batido, se convierte en un coctel… pero Molotov.
No quiero describir algo que todos y todas debéis suponer como evolucionó y como acabó, es casi indescriptible, pero os puedo asegurar que fue divertido, sensual, erótico, satisfactorio y sobre todo en plena armonía y de pleno acuerdo. ¿Puede haber algo mejor?
Solo quiero contaros una pequeña anécdota que ocurrió mientras hacíamos el amor y que ahora reímos cuando lo recordamos. En pleno éxtasis sexual, en plena conexión orgásmica, en pleno dúo musical de suspiros y lamentos… oímos una voz de mujer en el exterior que decía:
- Por favor… ¿aquí donde se coge número?
viernes, 15 de octubre de 2010
Y al final, siempre luce el sol.
He sido marino, amateur y no demasiado bueno, de un barquito velero de 6,5m de eslora, pero aprendí una cosa en el mar, en este mar nuestro, el Mediterráneo, que solo parece manso. Aprendí que cuanto más fuerte es el temporal más vela debes de izar pues el viento mueve tanto las olas como las velas y a su vez el barco por lo que todo se mueve al mismo ritmo y como en el baile, solo en un mismo ritmo puedes salir de una mala situación. Si descendieras velas, si te dejaras al pairo, solo puede devenir la catástrofe. Esto lo aprendí en el mar.
En tierra se debes hacer lo mismo ante un temporal de cualquier clase, combatirlo con los medios que dispongas y nunca quedarse al pairo pues te abofetearán y pisarán hasta tu propia catástrofe.
Un día, navegando, una ola grande y gorda me empujó una vez mansamente sin poner en apuros mi piloto de viento. Otra rompió y encapillaba con rabia inundando la cubierta, otra estalló inútilmente en la amura. En aquel momento, ellas y yo pensamos que existían pero solo eran parte del mar. En ese momento piensas que tú también formas parte de aquello y te sientes inmensamente feliz. Ese sometimiento liberador es un consuelo y así todo es en la vida, en tierra y en el mar, debes darte cuenta que formas parte de todo, de lo bueno y de lo malo. Celebra lo bueno y capea lo malo.
En nuestra sociedad moderna pensamos que todo lo podemos resolver con nuestro dinero e influencias, pero evidentemente eso solo es una ficción y como todos lo sabemos cada vez estamos más angustiados. En el mar, tú solo a bordo de una pequeña nave como es un velero, no puedes poner citas y los destinos no son más que intenciones. Te sometes a la climatología y cuanto antes entiendas que debe de ser tu aliada y no tu enemigo, antes dejarás de sufrir.
Yo suelo hacer lo mismo en tierra.
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