domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Exceso de comunicación?



Alguien me comentó el otro día, con tremendo disgusto, que uno de sus hijos le había increpado porque necesitaba hablar con su madre y ésta estaba, entre le Facebook, el WhatsApp y el teléfono siempre ocupada y no podía atender a una de sus peticiones. A parte del egoísmo de los hijos hacía los padres, que no quieren nunca nada hasta que ellos son los necesitados, llevaba razón en cuanto lo agobiante que a veces supone poder atender tantas peticiones por parte de amigos, amantes o familia, a través de tantos medios de comunicación de los que ahora disponemos 

Hay días, y a todos nos pasa, que estás contestando en un foro de Facebook, Twiter u otras redes sociales, se te abre el chat de Facebook con alguien que quiere hablarte -cuando ya estás hablando con otra persona- te suena el WhatsApp y el teléfono al mismo tiempo. Hay días que te gustaría ser egoísta y enviarlo todo a la mierda y poner el cartel de “Cerrado, me he ido a Sebastopol” y empezar a mirarte tu propio ombligo.

Todo tiene un límite y esto es demasiado y eso que el que me conoce bien sabe lo defensor que soy de la comunicación y a la velocidad que te enteras hoy de cualquier cosa que pasa en el mundo. Casualmente una amiga, a través del FB nos reclama hoy mismo, con petición de auxilio, nuestros teléfonos pues por circunstancias ha perdido la agenda y se encuentra como un naufrago en una isla desierta.

Todo lo que sea avanzar en tecnología comunicativa es bueno, pero como todo lo bueno, si se digiere en exceso, suele ser perjudicial. Va llegar el momento que vayamos con los amigos de comida y utilicemos el WhatsApp para dialogar porque habremos perdido la facilidad del habla.


Yo me muevo mucho por las redes sociales, me gusta escribir y comunicar lo que siento o veo pero soy persona de comunicación verbal, y eso también lo sabe quién me conoce, me encantan las tertulias y sobre todo, una bonita conversación delante de dos cervezas. Costumbres que empezamos a perder y no deberíamos.

martes, 29 de octubre de 2013

Abrazame


El acto más humano que hace crear poesía con los recuerdos es un abrazo. Cuerpo a cuerpo, un puente une dos vidas. Te hace sentir algo más de la otra persona. Cómo si, en una obra tan sencilla y sincera, entregarás una parte tuya que se quedará atrapada por siempre jamás dentro del otro. 
Y es así como a menudo recordamos a las personas: abrazadas entre nuestros brazos. Sintiendo corazón con corazón, piel con piel, oliendo la esencia de aquel instante, mimando un rostro imperfecto que es lo más parecido a la perfección que conocemos. 
Es en el abrazo donde los silencios, rotos por nuestras respiraciones, hablan. Silencios que no dicen nada y a la vez lo dicen todo. Todo aquello que queda prisionero dentro de nosotros se libera cuando dos cuerpos se hacen uno. Cuando dos personas se abrazan, se dan vida. Dentro de un abrazo se puede encontrar amor, deseo, sufrimiento, temor, añoranza, rabia, perdón ... Es en los pequeños actos donde podemos sentirnos más humanos. Donde demostramos que necesitamos alguien a nuestro lado. 
Y es así como han nacido muchas historias a lo largo de los años. Entregando abrazos y rompiendo barreras. 
Y es así como yo te quiero a ti: abrazada a mí.

Abrazame.- Camila

jueves, 19 de septiembre de 2013

El verano se acaba...


El verano se acaba, y con él un puñado de días que serán inolvidables. Días de no hacer nada y días de no estar ni un segundo en casa. Pero sobre todo momentos felices gracias a la mejor compañía que se puede desear. 
El verano ha pasado y se ha llevado con él todos aquellos sentimientos negativos que el invierno nos había dejado. El verano nos ha dado esa libertad que tanto anhelábamos. Alegría y nuevas amistades que marcarán una época de nuestras vidas. Y sobre todo, el verano nos ha dado más amor. Amores de verano para algunos que se acaban tan rápido como la duración de esta estación. Pero nos ha traído también amor por los pequeños momentos que la vida nos ofrece. Esos son los que yo he aprovechado.
Un helado, el gusto salado del mar, la puesta de sol en la playa, las tardes y las noches locas bailando sin parar, el calor del sol sobre la piel, la arena caliente bajo nuestros pies ... Y la sonrisa constante de vivir, por un pedazo del año, sin preocupaciones. 

El verano se acaba, pero tiene que pervivir todo el año dentro de nosotros..


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Tiempo,lugares y circunstancias.


Cada día es diferente a otros. Cada momento es irrepetible. Puedo visitar el mismo lugar varias veces, pero el tiempo siempre será diferente, nunca se repetirá el viaje a la misma estación del año, o en la misma fecha, y cada vez el destino se encarga de hacer de esta visita un momento inolvidable. La circunstancias de lo vivido, ya es cosa del pasado...  Muchas veces querríamos cambiarlas si han sido nefastas, pero de cada mala experiencia puedes sacar valiosas lecciones. 

¿Cómo podríamos cambiar el tiempo? pero esto es imposible, también querríamos parar el reloj en un momento ideal, placiendo donde nuestros sentimientos se  desbocan de nuestro corazón, y es entonces cuando no queremos que el tiempo avance, sino que este momento sea eterno para nuestras vidas. Como seres humanos, mortales, naturales que somos, no nos gustan las experiencias dolorosas, y nos negamos a aceptar los golpes que la vida nos ofrece para enseñarnos que cometemos errores,  descuidamos el amor, o simplemente nos cuesta decir "te amo", "lo siento", "perdona por descuidarte ", "no volverá a pasar", "ayúdame, solo no puedo"... 

Son palabras claves en una relación, ya sea, de pareja o filial. ¿Por qué no bajar la guardia cuando nos hacen daño? ¿Por qué no callar hasta que pase la tormenta?, ¿Por qué nos cuesta reconocer que cometemos errores? Los años, la experiencia de vida, nos da la sabiduría para llegar a estas reflexiones y comprobar que no fuimos correctos con el otro. 

Si hubiéramos reconocida esto antes, cuántos malos ratos nos hubiéramos ahorrado, Pero la vida es así,  lo importante es levantarse y volver la vista al frente, siempre hay un presente que nos conduce a un mañana.


alf.



lunes, 15 de julio de 2013

¿Qué es la perfección?


Las cosas perfectas no existen. La perfección no es inherente a la vida humana. Pertenece a un ámbito que no es nuestro. Podría ahora perderme en divagaciones sobre cuál es este ámbito, pero no lo haré porque sería otro tema.

El otro día, en uno de esos grandes almacenes donde venden cosas para el hogar, me llamó la atención un cartel, que haciendo referencia al césped artificial, decía algo así como "Siempre está igual de verde y bonito. No hay que hacer nada "... y el caso es que ayer domingo he estado en el chalet de una amiga, ¡me he alegrado tanto de ver un trozo de césped natural que su padre cuida con esmero todo el año para su familia!  

Es verdad que el césped de casa de mi amiga dura muy poco tiempo bonito, porque lo pisan todo el verano, comen, juegan se bañan etc. y también es verdad que si se pudiera hacer justicia con estas cosas, realmente no valdría la pena, todo un año de sembrar, plantar, replantar, cuidar y proteger, solamente para dos o tres meses de verano... pero afortunadamente las cosas de verdad no funcionan así. 

Probablemente llegará el día en que su padre no pueda cuidar del césped del jardín y que cuando llegue ese día sea una buena solución un césped artificial. No lo niego, pero de lo que yo hablo es de otra cosa. 

Hablo de que la perfección no es la ausencia de defectos, ni tampoco lo es la belleza uniforme. Hablo de una belleza imperfecta o de una imperfección hermosa, ¡digámosle como queramos! Detrás de cada "imperfección" hay una mano que trabaja, un corazón que vela, un deseo que pretende ser comprendido... y todas estas cosas nunca pueden ser uniformes. 


Es por ello que no se puede comparar la belleza de un bosque con la de un jardín, por bonito que sea, ni la belleza del mar con la de una piscina, por trabajada que sea, ni la belleza de un jarrón de flores naturales con un centro de flores de mentira, por fantástico que sea, ni la belleza de la creatividad humana con la inteligencia artificial, por superdotada que sea, ni la belleza de nuestra realidad con los ideales que tenemos de belleza, por sublimes que sean. 

domingo, 7 de julio de 2013

Ser uno mismo


Hay personas que sólo viven en función de lo que dicen y hacen los demás, y sólo para obtener un visto bueno y así poder entrar en su círculo de amistades, siendo además y casi siempre un círculo cerrado, en el que predomina el ego y la prepotencia; son gente acostumbradas a mirar por encima del hombro, creyéndose superiores a sus conciudadanos. 

Hay otros, que por el contrario, viven inmersos en el más absoluto anonimato, gente que no hacen nada por su propia satisfacción personal, y que con el paso del tiempo se sienten vacíos, solos, y hasta cierto punto inútiles. Deben pensar, y darse a sí mismos permiso para abrirse, y vivir la vida con autenticidad, es decir, ser uno mismo, con defectos y virtudes, pero siempre ser nosotros y no imitar e identificarnos con lo que no somos. 

El tesoro más espectacular que nos dio la creación, fue el libre albedrío, ser nosotros, con nuestras habilidades y capacidades, y asumiendo las consecuencias de cada acto. El timón de la vida es nuestro, hagámoslo servir en cada momento de nuestra existencia, somos únicos para saber lo que queremos y hacia dónde queremos ir. 


Seguramente nos sentiremos perdidos, y nos encontraremos en un cruce en ciertos momentos, sin saber qué camino tomar, es entonces, cuando tendremos que tomar nuestras propias decisiones, sean erráticas o no, pero sólo así aprenderemos, nos vamos a caer en más de una ocasión, es verdad, pero serán nuestros errores y nos volveremos a levantar. En conclusión, seamos nosotros mismos y tomemos nuestras propias decisiones y acciones, no permitamos que otros lo hagan por nosotros, hagamos que estas sean fruto de lo que creemos y pensamos, es decir, lo que son nuestros valores. En una palabra ¡SER UNO MISMO!


sábado, 6 de julio de 2013

La promiscuidad


El diccionario de la RAE define a la promiscuidad como La convivencia con personas de distinto sexo o la mezcla y confusión. El concepto, sin embargo, está asociado a la práctica de relaciones sexuales con diferentes parejas o grupos sexuales.  
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la promiscuidad tiene lugar cuando un sujeto tiene más de dos parejas sexuales en menos de seis meses. 
Coño! Leche! Joer! Jajajajajajjajajajjajajaj ¡Vaya tela! ¿Dos parejas sexuales en menos de seis meses? ¿Y cuando se tienen , 3, 4, 5, 6 o más? ¿Cómo se le llama a eso? 
Aunque estamos luchando por la igualdad, aunque digamos que esta sociedad ya no es machista, cuando un hombre es promiscuo, casi que su estatus está bien elevado, pero por lo contrario, en una mujer, aunque no sea justo, está en el cieno. 
Después de hacer una búsqueda por Internet he de decir que no he encontrado una definición satisfactoria de la promiscuidad. Todo parece remitirse a una cuestión relativa al número de parejas/año. O dicho de otra manera la definición de promiscuidad está relacionada con el número de partenaires sexuales que una persona tiene en una determinada unidad de tiempo, incluso algunos estudios escogen el número de parejas/vida que es a mi juicio aun más oscuro. 
Así, para la OMS es promiscua cualquier actividad sexual que reúna dos o más parejas cada seis meses lo que no deja de contener un cierto tufillo moralista y resulta poco operativa porque podría incluir a casi toda la población al menos en ciertos rangos de edad.  
Otra forma de medirlo es a través del constructo “one night stand” es decir parejas de una sola noche, o sexo causal. Lo cierto es que a pesar de que responder a la pregunta qué es y qué no es una actividad promiscua tropieza con grandes dificultades operativas, la principal es la arbitrariedad de las cifras, ¿2, 3, 8, 10 parejas al año? ¿Dónde poner el punto de corte?

Lo cierto es que es imposible desvincular el rasgo “promiscuidad” de otras variables como la edad, la cultura, la orientación sexual, la patología mental u otras conductas de riesgo. y sus consecuencias médicas que suele ser la razón por la que se investiga esta variable al margen de sus consecuencias psicológicas: las enfermedades de transmisión sexual o el cáncer de cuello de útero, patologías que guardan una evidente relación con ella, así como los embarazos no deseados y el IVE (interrupción voluntaria del embarazo). 
A pesar de las dificultades en su definición, la promiscuidad como la inteligencia son rasgos muy intuitivos a la hora de identificarlos, sobre todo en la patología (en los extremos), pero más complicada es identificarla cerca de los valores promedio, lo que parece indicar que estamos hablando de una variable continua. Ciertos síndromes como el TLP o trastorno límite de la personalidad sin embargo la tratan como una variable continua que o está presente o no lo está y cuentan a “la promiscuidad” como uno de los ítems mayores para el diagnóstico, si bien los incluyen dentro del clúster de la impulsividad, 
De manera que tendremos que seguir explorando otras variables y olvidarnos del número de parejas/unidad de tiempo si queremos apresar mejor este rasgo. 
Los hombres son, por razones evolutivas, más promiscuos que las mujeres. Los hombres aumentan su eficacia reproductiva en cada coito, además la testosterona les impulsa hacia situaciones de riesgo, exploratorias y a buscar sexo ocasional, algo que está muy bien estudiado (sobre todo por David Buss y otros) y que se conoce y con el nombre de emparejamientos a corto plazo: la disponibilidad de mujeres para el corto plazo es siempre menor que la de los hombres. Las mujeres no obtienen las mismas ventajas que los hombres en los contactos ocasionales salvo la diversidad genética, es por eso que existen las infidelidades femeninas en todas las especies monógamas. Es posible afirmar que la monogamia contiene el peaje evolutivo de la infidelidad y de los celos. 
También hay ciertas evidencias de que los hombres homosexuales son más promiscuos que los hombres o mujeres heterosexuales y que las mujeres homosexuales. Sin embargo Pinker promueve una idea diferente: los hombres son todos promiscuos incluso si son homosexuales, incluso existe una relación entre el digit ratio y la predicción de la  promiscuidad  (exposición fetal a la testosterona)
La promiscuidad es una rasgo de personalidad que por sí mismo no es necesariamente disadaptativo y puede coexistir con personalidades bien adaptadas e incluso con altos rendimientos, si bien en algún tramo de su recorrido se solapa con bajos perfiles de funcionamiento psicológico y social, más concretamente del TLP. 
De manera que no tenemos más remedio que indagar hasta qué punto la promiscuidad interfiere en la adaptación normal de una persona. Pensamos que este rasgo es además un rasgo continuo que sigue una sucesión continua (parejas/año) de números (2, 3, 6, 8) o secuencias en los que no es posible encontrar puntos de corte entre la normalidad y la patología y donde el sujeto puede combinarla con la monogamia e incluso con la castidad.

En las mujeres el rasgo es más disadaptativo que en los hombres por la misma razón quela depresión es más disdaptativa en los hombres  que en las mujeres, razones evolutivas. Es posible afirmar que con independencia del número de parejas, frecuencia, permuta o sexo casual, existe promiscuidad cuando: 
  • Existe una impredictibilidad en las relaciones a largo plazo y el individuo es incapaz de mantener una relación, incluso cuando esta relación es beneficiosa para él.
  • Las relaciones suelen romperse a causa de la interferencia de otras relaciones.
  • La conducta sexual interfiere en el funcionamiento general del sujeto, en forma de preocupaciones obsesivas o vctimización 
  • Existen conductas de riesgo que llevan al menos a embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual y de repetición, pareciera como si el individuo no aprendiera de sus errores y donde el corto plazo se impone siempre al largo plazo.
  • No existe una relación hedónica con la actividad sexual sino culpabilización y/o victimización. Las relaciones suelen ser tormentosas, intensamente emotivas o aniquiladoras.
Bibliografía.-
Sexual behavior in borderline personality: a review. Innov Clin Neurosci, 2011 Feb;8(2):14-8.



viernes, 5 de julio de 2013

El hombre del saco


Hace unos días comentaba en Facebook   que en L´Eliana (Valencia), hay casi más perros que personas, pero hoy aprecio que hay más niños que perros (con todo respeto) Pequeños, medianos, adolescentes… ¡adolescentes! Hace un rato estaba en una cafetería y un niño andaba por mi mesa dando por saco hasta que su madre le ha dicho:
 - ¡Niño! No molestes al hombre (querría decir señor, pienso) Era tarde, ya había metido su dedito en mi taza.
Esto me recuerda una historia…
 Antiguamente, cuando las cocinas eran de carbón (yo no las he conocido) los carboneros andaban por las calles en un carrito gritando: - Carboneroooooo!!! Una señora, desde un 7º piso sin ascensor le grita que le suba un saco. Agosto, un calor de muerte y el carbonero llena el saco, se lo clava a la espalda y empieza a subir las escaleras. Exhausto llega al final, derretido, agotado le pregunta a la señora donde quiere que le deje el saco, a lo que le responde:
 -Mire señor, no necesito carbón, es que mi niño no quiere tomarse la sopa y le he dicho que si no se la toma vendría el hombre del saco. ¿Querría decirle algo al niño para que se la tome?
El hombre se acerca al oído del niño y susurrándole le dice:

-Comete la sopa… ¡hijo de puta!

Para quien no lo sepa... El hombre del saco  es un personaje de mito popular aún presente en algunas zonas de España. Se le representa como un hombre que vaga por las calles cuando ya ha anochecido en busca de niños extraviados para llevárselos en un gran saco a un lugar desconocido. Este personaje es caracterizado como un asustador de niños, y se utiliza como argumento para asustar a los niños y obligarlos a que regresen a casa a una hora temprana. Es similar al coco e identificable con el sacamantecas, ya que tiene el mismo origen que éste último

miércoles, 3 de julio de 2013

Medias peludas


Hay una frase de la APM que me gusta especialmente. Es aquella que pronuncia el doctor Manuel Torreiglesias y que asegura que "el mundo a veces da señales de haberse vuelto loco". Después del "tampodka", un tampón impregnado de vodka que sirve para emborracharse a través de la vagina, de esta extraña modalidad de sexo que practican los japoneses y que consiste en lamerse las córneas, ahora llega el burka de piernas. 


La idea consiste en unas medias peludas que intentan evitar las agresiones sexuales. Supongo que esto se ampliará en breve a los bigotes “pantojeros” y en las axilas salvajes. Me imagino que el mecanismo mental que ha aplicado quien ha diseñado esto es lo mismo que el de quien un día pensó en las barras de volante para coches. Se supone que un ladrón robará antes el coche que no tiene barra. Sin embargo, este chino emprendedor ¿no ha pensado en la famosa frase castellana “Donde hay pelo, hay alegría”? En este mundo que, a veces da señales de haberse vuelto loco, estoy seguro de que hay muchos tipos que encuentran sexys estas piernas-alfombra. El calorcillo, su tacto de jersey de lana o el contraste con el rostro angelical de una joven china pueden ser el anzuelo perfecto para cualquier agresor. 

Ya sé que muchas personas creen que depilarse es una imposición social machista y que, si las mujeres lo hacen, también deberían hacerlo los hombres. Seguramente tienen razón. Pero si empezamos a analizar condicionantes sociales, quizá el señor Sanex debería pensar en pedir un concurso de acreedores. Eso sí, después cogerá el metro en hora punta el Jean Baptiste Greounille, protagonista de El perfume, porque lo que es yo pienso dar inmediatamente mi Bono-Bus a quien la quiera. 


En definitiva, dicen que los hombres no podemos hacer dos cosas a la vez. Por este motivo, encontrarse un cabello en un pezón o sentir los efectos pirotécnicos de un bigote en un beso pueden ser por este humilde bloguero unas experiencias estresantes. Y ya no digo, estas piernas tuneadas.

lunes, 1 de julio de 2013

Amado fantasma


Inexistente. Así es como me siento. 

A veces pienso que en cualquier momento todo volverá a ser como antes; antes de convertirme en... ¿aire? 

Fue de golpe, en un instante. En un quirófano, en una confusión, en un “la hemos cagado.” Después vinieron los “¿por qué?”, los “¿que ha fallado?”, los “¿qué podemos hacer?...” 

Yo sí sé lo que ha pasado. Lo sabía incluso antes de que pasara. Segundos antes de que desconectaran aquel aparato que hacía piiiiiip, piiiiiiiiiip ya sabía que era tarde, que no se podía hacer nada. 

Inexistente y solo, aislado de todos menos de mí mismo. Ni siquiera tengo miedo, sólo una angustia muy profunda de verte triste, de no poderme comunicar contigo. Y sé que te esfuerzas por imaginarme feliz y con el pensamiento me dices: "Te quiero, amor. En la distancia, te quiero". 

En la distancia... Tú y yo estamos en la misma distancia, en la misma proximidad, en el mismo mundo; compartimos el mismo instante, pero sin vernos. 

Y he vuelto a menudo a ese hospital donde tu recuerdo todavía está, y borro las lágrimas que dejaste grabadas en el aire, y te dibujo una sonrisa de complicidad, de estas de estoy contigo. Después te tomo de la mano y volvemos a casa por el camino de siempre, mientras te doy besos y caricias. 

Y esta noche creo que me has sentido porque, cuando has cerrado la puerta, has sonreído y flojito, flojito, me has dicho: Amado fantasma, gracias por quedarte conmigo.

miércoles, 26 de junio de 2013

detrás de esa sonrisa


Me dicen que me ven bien, física y emocionalmente… feliz. Que parece que de alguna manera ya he aprendido "la lección", que he cambiado... Y yo por dentro río irónicamente y me trago las lágrimas amargas que su ausencia me producen soledad.
Una vez me dijeron la importancia de afrontar la vida con una sonrisa de un lado a otro de la mejilla a pesar de todo, pero el miedo a no volverla a ver, la tristeza de no tenerla, la soledad que me causa su ausencia... me abruman. Y yo como siempre, como buen alumno he decidido dibujar esa sonrisa. No quiero palabras de contemplación, no permitiré hacer sufrir aquellos a quienes más amo... Pero, no es que no sea una teoría válida, pero me hace pensar en autoengaño y no sé hasta qué punto es recomendable seguir este camino. ¿La alternativa? No la tengo.
Desde que abro los ojos por la mañana hasta que los cierro la noche intento pensar en todas las cosas positivas que me rodean, pienso como de afortunado soy de tener un lugar para vivir y seguir sobreviviendo... Pero no lo puedo evitar, me siento triste y solo.
Mis relaciones en pareja no han salido bien. Me he dado al cien por cien, lo he jugado todo a una carta creyendo que valía la pena... Y no he hecho escala, ni comodín, he perdido la partida, me han roto el corazón y me han recordado todas las cosas negativas que tengo. ¿Quizás les debería dar las gracias? Pero, con el tiempo que han estado conmigo ¿no han sido capaces de darse cuenta de que para juzgarme y autocriticarme lo sé hacer muy bien solo?
Pienso que quizás el problema soy yo. Busco alguien con quien compartir mi vida, amarla y que me quiera, entenderla y que me entienda, respetarla y que me respete, que valore la sinceridad, la honestidad y que no se vaya corriendo cuando le hable de una relación estable. Quizás pido demasiado o simplemente debo conformarme. ¿Pero para qué?
Tengo miedo a la soledad. No me calma la frase "estás muy joven, ya encontrarás a alguien". Sí, es cierto, pero yo tengo ganas de amar y ser amado, de compartir, de enamorarme y que se enamoren de mí. Quizás parecerá extraño pero para mí es como una necesidad que conforma uno de los pilares de mi vida.
Quiero dejar de sentirme tan sensible. He aprendido que no puedo pretender ser el antagonista a mi persona, por eso sin embargo, hay un largo y gran esfuerzo para seguir cultivando mi autoestima. Valorarme, cuidarme... En unos minutos saldré a la calle. Dibujaré una sonrisa, como siempre, pero esta vez intentaré valorarme un poco más, luchar contra mis pensamientos derrotistas. Es cierto, aún queda mucho camino por delante. Seguiré caminando adelante. ¿Debo esperar el reencuentro? No puedo dejar de ser como soy, olvidarme de todo lo que no me hizo reír y rendirme ante lo que por un solo instante me hizo feliz.


martes, 18 de junio de 2013

Añoranza



Un viento frío y húmedo me hiela la piel, una corriente eléctrica penetrante me recorre la espalda de arriba abajo adentrándose hasta mis entrañas. Las nubes grises oprimen mi pecho, una niebla espesa inexistente me dificulta la respiración, las costillas se me clavan en los pulmones cada vez que inspiro una bocanada de aire. El corazón late a un ritmo desacompasado, bombea en dos tiempos descoordinados y regala un pinchazo de vez en cuando para recordarme quién soy. Un cosquilleo incansable me domina las extremidades, un hormigueo aterrador que no cesa y enciende mis nervios de mala manera, alimentando la ansiedad y la angustia. De mis ojos se deslizan suaves gotas de agua, chorrean pequeñas y tiernas lágrimas mientras en contradicción mis ojos rojizos y extrañados queman de dolor y desesperanza. Un curioso temblor domina mis dedos mientras mi mente libra una batalla inútil para que estos vuelvan a su estado natural, que tan sólo provoca una impotencia aún mayor.
Cierro los ojos desorientado, aferrado con fuerza las sábanas esparcidos sobre la cama. Pulso con fuerza todos los músculos del cuerpo, sufriendo por un dolor interno que no me deja vivir, inicio un combate entre mi cuerpo y mi mente. Del cuello me salen palabras ahogadas, palabras sin sentido que no ven la luz, que antes de llegar a la boca son bloqueadas bruscamente por la falta de aire en mis pulmones. Son gritos silenciosos, que callan fuera y suplican dentro, piden que se cumplan los sueños que los alimentan, dotados de desesperación.
La lucha dura unos minutos, unos segundos que me roban la vitalidad y la fuerza que aún quedaba en mí. El dolor penetrante y la angustia se apoderan del cuerpo, reducen sus amplias capacidades en opresivas limitaciones, convierten lo vivo en lo muerto, transforman las escasas esperanzas en razones impenetrables para abandonar. El castigo se detiene cuando falla el cuerpo y la mente, cuando agotado caigo inerte sobre la cama incapaz ni siquiera de incorporarme. Es entonces cuando ni el más mínimo reducto de energía me permite abrir los ojos, pensar brevemente quién soy y dónde estoy. Mi cuerpo está muerto, aquella rigidez de pasión desaparece y deja a su paso unos músculos débiles y blandos, cansados ​​y exhaustos del esfuerzo. La espalda inmóvil ofrece un dolor penetrante que se adentra hasta los huesos en forma de pinchazos calientes y profundos. Las lágrimas se secan lentamente, como el cariño que un día sentiste por mí, dejando la silueta de su rastro sobre mi piel. Es entonces, cuando impotente de conferir cualquier palabra o pensamiento que se aleje de ese sufrimiento, recuerdo que te quiero. Entiendo que a pesar del dolor en la más pequeña parte del cuerpo te tengo que esperar, tengo que seguir soñando en ti, te imagino a mi lado mientras me curas tú misma las heridas que me has dejado. A continuación, derrotado y vencido por un mal invisible que se hace llamar amor, me duermo, visitándote en sueños y viviendo la vida que deseo por unas horas, sabiendo que mañana al despertar, iniciaré de nuevo el camino que tú me dejaste.(Coleguita)


miércoles, 12 de junio de 2013

Realidad



Hoy, Alfonsito mío, quiero obsequiarte, regalarte, halagarte, agasajarte, mimarte.
Quiero ser tu fantasía y tu deseo.
Porque te gusta.
Porque me gusta.
Porque lo deseas.
Porque lo deseo.
Porque lo estás esperando.
Porque lo estoy esperando.
Entonces no pronuncies ni una palabra, NO pienses. Sólo cierra los ojos y acepta este tributo y no hagas nada. Sólo... relájate y goza.
Alfonsito… mi oasis te espera… no hay huecos, el universo está en orden.
RRRRiiiiiiiiiiiiiiiiinnnngggggg ¡Puto despertador!!!!

martes, 11 de junio de 2013

No soporto


No soporto a las personas que se toman las cosas demasiado en serio.
No soporto a las personas que no tienen sentido del humor.
No soporto a las personas que constantemente se muestran ofendidas por algo.
No soporto a las personas que se ejercitan en la capacidad de crear infiernos donde pisan sus pies.
No soporto a las personas que hacen de la envidia el principal motor de su existencia.
No soporto a las personas que nunca sonríen.
No soporto a las personas que nunca cantan la ducha.
No soporto a las personas que nunca ríen con un chiste malo.
No soporto a las personas que nunca besan, que nunca abrazan, que nunca hacen caricias.
No soporto a las personas que te perdonan la vida en cada mirada.
No soporto a las personas que nunca piden disculpas.
No soporto a las personas que no se emocionan.
No soporto a las personas que sufren amnesia selectiva.
No soporto a las personas que se ahogan en excusas.
No soporto a las personas que desplazan culpas.
No soporto a las personas que esperan que sea el tiempo quien provoque los cambios que deberían provocar ellas mismas.
No soporto a las personas que no sueñan con los ojos abiertos.
No soporto a las personas que tienen pánico a los cambios.
No soporto a las personas que practican el deporte de detener sistemáticamente las iniciativas de los demás.
No soporto a las personas que no experimentan placer.
No soporto a las personas que confunden el amor con el sexo.
No soporto a las personas que quieren un mundo de clones suyos.
No soporto a las personas que castran los sentimientos de terceros.
No soporto a las personas que viven en realidades paralelas .
No soporto a las personas que han asesinado al niño interior que vivía antes donde ahora hay resentimiento.
No soporto a las personas que se han sacado el carnet de rencoroso oficial.
No soporto a las personas que consideran que la cultura es prescindible.
No soporto a las personas que no respetan las diferencias.
No soporto a las personas que niegan lo que no entienden.
No soporto a las personas que se niegan a entender lo que multitudes afirman.
No soporto a las personas que nunca te recuerdan que te aman.
No soporto a las personas que no se quieren a sí mismas.
No soporto a las personas que llevan un paraguas cuando ya no llueve.
No soporto a las personas que se esconden en la adversidad.
No soporto a las personas que capitalizan los éxitos de los demás.
No soporto a las personas que no saben ganar.
No soporto a las personas que no saben perder.
No soporto a las personas que no se dan cuenta que el proceso de aprendizaje se fundamenta en el fracaso.
No soporto a las personas que no me soportan.
Y, muchas veces, no me soporto a mí mismo.
Pero, aún así, encontraremos un lugar para amarnos y olvidar lo que somos.



Baby facebook


Por lo que leí hace tiempo, Facebook trabaja para que los menores de 13 años puedan ser usuarios. Y es que el señor Zuckerberg quiere más pasta. Se ha casado, ha perdido 4000 millones de dólares en la salida a bolsa de FB y, además, ve que su mansión necesita unas cuantas piscinas más. En resumen, los 1.000 millones de usuarios de su red social son pocos y ahora cree que tiene que colocar publicidad para un target diferente. 

Y yo me pregunto: ¿qué puede dar a la red un niño de seis o siete años? ¡Ah, ya sé! Puede escribir en su muro Goooooooooool!!! cuando marque su equipo. ¿Que eso ya lo hacen los adultos? Bueno... pues puede hacer una foto en su bocadillo de Nocilla y colgarla con la frase: ¡no sé qué haría sin el bocata de la mama! ¿Que también lo hacen los adultos pero con las sartenes? Entonces... me cuesta adivinar por qué un niño quiere una red social como Facebook. Como no sea para sumarse a grupos del tipo “Señoras que crean que Pocoyo necesita novia” 

¿El próximo paso será un Babyfacebook? ¿En la red el botón de “Me gusta” será sustituido por un “Meguta muto”? ¿Nos tendremos que acostumbrar a ver muros con las frases gugu caca jijiji me he hecho pipi? 

Quizá me estoy haciendo mayor pero creo que la mejor red social que tiene un niño está en el patio de la escuela o en los interminables partidos de fútbol con el papel de aluminio recogido de los bocatas de todos como pelota de reglamento. 

¿He dicho que soy un hipócrita porque tengo una cuenta en Facebook y otro en Twitter? ¡Meguta muto!

sábado, 25 de mayo de 2013

Huir, volar, marchar, salir, desaparecer


Ir lejos de aquí, donde nadie me pudiera buscar, allí donde a nadie se le pasara por la cabeza, que yo, pudiera estar. Quiero huir, arrancar a correr sin saber mi destino, mi meta, sólo marchar de este mundo que me he ido creando poco a poco. Pero sobre todo huir de mis pensamientos, tanto positivos como negativos, que nacen a raíz de los sentimientos, supuestamente de amor, que siento por ella. Estos sentimientos son como puñales duros y resistentes hechos a base de flores, de aquellos que te matan y te revuelven todo tu ser pero a la vez son el principal motivo por el que tu existencia todavía está en este mundo. Supongo que esto que siento, si no tuviera partículas cancerígenas, sería una de las cosas más bonitas, más intensas y más auténticas que nunca he sentido en mis años de vida. Cogería las cosas y la maleta que tengo guardada en la parte superior del armario y desaparecería de la vida de los que me rodean y de este yo que soy ahora.


jueves, 23 de mayo de 2013

Teresa Forcades y Vila


La teníamos entre nosotros el jueves 16 de mayo de 2013, y nos explicaba de forma sencilla y entendedora, que si “todos quisiéramos, esto cambiaría rápidamente”.

Aquí, en el “todos” reside justamente el problema, de formas de pensar y sentir, hay tantas como de personas, y cada uno defiende que “su punto de vista”, es el CORRECTO. 

De forma casi gráfica explicaba que hay personas que tienen una venda en los ojos que no les deja ver “la realidad”; no será, pensaba yo, ¿que todo nos parece que es del color del cristal que llevamos en las gafas? 

Está claro que España ha alcanzado en tiempo record mundial un nivel altísimo de corrupción, y ello tanto en periodos “progresistas”-PSOE -, como en épocas de “restricción de libertades públicas”-PP-, conceptos y siglas, unas y otras, que ya no consiguen engañar a nadie, porque la gente sencilla ha asumido de golpe, que gane, quien gane, siempre les toca perder a las mismos. 

Es cierto que ambos PP & PSOE cambiaban la Constitución para poner delante de los derechos de los ciudadanos, el pago de las deudas del Estado, pero entonces pocas personas manifestaron su rechazo. 

Es cierto que ambos PP & PSOE han llevado hasta el suicidio a un buen número de personas, tanto cierto desgraciadamente, como que ya son cientos, miles, las que pasan necesidad, y ven como se reducen prestaciones sociales, y hay que pagar (copago llaman al RE-pago, la ciudadanía vía impuestos, tasas, seguridad social,... ya lo ha pagado con creces; ¿dónde está ese dinero?) para todo, y en todas partes. 

Tiene toda la razón Teresa, si “todos quisiéramos, esto cambiaría rápidamente”. 

Y lo hemos de hacer pero, no para conseguir lo que deseen TODOS, sino porque al menos, ¿lo quiera UNA MAYORÍA?


Teresa Forcades y Vila es médico, teóloga y monja de la Orden de San Benito,  conocida por sus posiciones feministas y sus manifestaciones críticas con las actuaciones de las multinacionales farmacéuticas y, en concreto, con la gestión de la Pandemia de gripe A (H1H1) por parte de las instituciones sanitarias (Organización Mundial de la Salud) y las empresas farmacéuticas productoras de las vacunas. Denuncia los crímenes y delitos cometidos por la Industria Farmaceútica.

miércoles, 22 de mayo de 2013

ESCUCHA SEFARAD



Los hombres no pueden ser, sino son libres. 
A lo largo del tiempo, los que han ostentado el poder, se han confabulado para tener si no al hombre, su mente prisionera. 
Un ser humano no se puede desarrollar, no puede crecer como tal, sin libertad para decidir y pensar por sí mismo. 
Tenemos que aprender a asumir riesgos, a perder el miedo de lo que conlleva la libertad. 
Desde el principio, siempre ha habido alguien que le ha interesado dominar al prójimo, para evitar ser despojado de sus bienes, sean éstos una pieza de caza o una cuenta corriente. 
El miedo de no tener suficiente, el deseo insano de tener siempre más, forma una trampa, en el que el hombre cae demasiado a menudo.
Vivimos en un Sueño irreal creado por la materia. 
No saldremos a menos que hagamos caer, los pilares que lo sostienen: El Miedo y La Ignorancia. 
La política y el poder malentendidos, y una religión manipuladora, son las principales herramientas que dejan al ser humano, sin su innata capacidad de pensar por sí mismo. 
Lo que escapa a sus influencias y sigue su camino, encuentra la incomprensión, indiferencia, odio, desprecio y la violencia de sus contemporáneos.

lunes, 20 de mayo de 2013

Ensayo doméstico.





La escritura es el resultado de grabar unos signos en la parte visible de un soporte, con tal habilidad que también sean visibles en la cara invisible. En virtud de un tonto gesto, se hace posible que lo invisible sea reversible. Son las letras fijadas en cada cara de una hoja de papel (paradoja de Möbius, revisada y ampliada) 

El soporte puede ser de materiales, técnicas y texturas de diversa índole. Tenemos el papel clásico, el medieval y el de estraza, el buen papel, el papelón y el cucurucho. Más antiguo son las tabletas de arcilla, cera o de madera, el papiro, el pergamino y la pizarra son otros soportes notables. Los más modernos son la pantalla del ordenador y las puertas del water

En el soporte porta-water, el asunto toma una función doble: la cámara es el espejo y efluvio de nuestra raquítica trascendencia, y la lamentable epigrafía de las puertas hace suyo el papel de recordatorio justiciero, expurgando nuestra vanidad y cobardía. Es un martirio psíquico que va improvisando: "Pulvus eris et pulvus reverteris" y el eco responde: "Memento moris, memento moris..." (Teoría del eco loco) 

Leer implica adquirir conocimientos que un escritor ha revelado; escribir, al contrario, es crear y extender en pleno aire la sabiduría -o idiotez- traducidas en letras, palabras y frases, para saciar el ansia cultural ajena. Saber adornar y ofrecer el sentir y la imagen que pretende su autor, es todo un arte que muy pocos, y escasamente, balbucean.

Cuando la obra literaria llega a manos del lector y le conmueve el ánimo, se produce el cenit; es cuando la obra queda terminada. 

El fastidio es que, con la transmisión del saber, perdemos una parte del serrín, básico nutriente y componente mental que hace que los humanos seamos como somos: en la grandeza y la estupidez; inteligencia y cretinismo ... Y tanto, tanto humanos somos, que tenemos suficiente hígado para contemplar impasibles, sin un triste gesto, el sufrimiento, tortura y muerte de nuestros congéneres. 

¡Ah! pero, lo miramos, si, con los ojos misericordiosos, ¿eh? Si.
¿Sapiens...?

VAMPIROS MEDIÁTICOS



El telediario le comía el entendimiento. Lo comprendió cuando ya casi tenía el cerebro desértico de neuronas. Justo en ese momento lo vio claro, cuando ya no podía ni levantarse del sofá, que las piernas no le respondían ni recibían órdenes de arriba; apenas pudo coger el mando a distancia y apagar la televisión. Eran ellos, los vampiros mediáticos, que le habían chupado el coco; políticos corruptos (o no) que le absorbían la energía desde la impunidad de las noticias de la noche o el mediodía.
¡Sólo concursos!, le recetó el médico. Y le fue bastante bien, pues incluso se enteró de cuál era la capital de Mongolia. 

sábado, 18 de mayo de 2013

Bajo el cielo que yo recuerdo




Dos y dos son cuatro. Una mente brillante no lo admitiría pero yo soy normal. Un hombre y sus convicciones, qué sutileza. Descubrí que te quería y sigo perplejo. No me ubico ni me importa y no me apetece que me entiendan. El mundo se ha fundido. Hazme hablar como los poetas. 

Bajo el cielo que yo recuerdo todo es conmovedor. 

Alteraciones sutiles de la naturaleza, latidos discordantes bajo la ropa, al empedrado de los caminos y más allá de los campos labrados. 

El lugar es tranquilo y un poco estrafalario, perdido en la periferia de la nada. Nos sentamos en las escaleras de una iglesia olvidada. Has venido. Estoy contento pero lo disimulo, no me gusta ser estridente. He cosechado un ramo de flores y te lo pongo en la falda. Son silvestres. Me dices que te gustan. Se te escapa un suspiro y te sube la sangre a las mejillas. 

Cada pequeño gesto lo eclipsa todo, arranca sonrisas tontas y nos muestra lo que somos en realidad: dos almas que esperan, dispuestas, a la pérdida de los estribos, el desplome de las paredes, ese instante dramático, dulce o convencional en que las lenguas se abrazan al amparo de unos ojos cerrados, cada día más ciegos. 

En ti está el ritmo de la danza, la caricia y el deseo, en ti una mata de hinojo, ternura, salobre, infinita. Dispendio de emociones. Los cerebros se colapsan y nace un lenguaje sin habla, cada palabra es una verdad como un templo, cruda, íntima y latente. Nadie duda de unos cabellos tan delicados ni de esas manos que los envuelven. La realidad del momento lo convierte en irreal y, por tanto, perfecto. Me quedaría aquí para siempre. 

Hay miradas que no entiendo y me limito a corresponder. No necesito saber qué piensas. Cada vez que contemplas el paisaje me invade una sospecha: tus ojos tomaron el color de todo lo que observabas con deleite. 

Bajo el cielo que yo recuerdo todo es conmovedor. 

Hemos sido justos y turbios. Hemos sido incandescentes. Hemos sido aviadores sin oxígeno devueltos a la tierra. Hemos sido intensos, directos, egoístas, suaves y convincentes. Hemos sido viento después de la lluvia y estrellas que se apagan. Hemos sido nosotros mismos. Hemos estado a la altura. 

La acción febril no redime el tiempo ni lo hace desaparecer.  Somos furtivos y prevenidos. Las puestas de sol pesarán sobre nosotros como testigos mudos o invitados de piedra a en cada despedida reticente. Concédeme una prórroga fugaz, diez segundos más de tus labios y digámonos adiós. Yo te esperaré otro día, aquí como de costumbre, con el corazón en las manos y un beso de bienvenida.

viernes, 17 de mayo de 2013

Aceptar o intentar a aceptar



Hacía tiempo que lo sabía pero me negaba a aceptarlo. Ahora que creo que lo he hecho o por lo menos lo estoy intentando aceptar. Para mí el concepto "ACEPTAR" es muy difícil. Porque nadie sabe si lo ha aceptado o aún le queda por aceptar. 
En mi caso, creo que ya lo estoy aceptando. Acepto que no me amas y que nunca lo harás. Acepto que esta historia termina sin empezar. Acepto que tienes alguien que amas. Acepto que te quiero pero que ha llegado el final. Acepto tu "no" que un día me dijiste y no acepté. Acepto que esto termina aquí.
Bueno, creo que por fin después de meses me he dado cuenta de que esto era un amor imposible. Aunque siempre lo he sabido nunca he querido creer, nunca he querido aceptarlo. Pero hoy SI. Hoy he aprendido que las ilusiones no sirven para nada más que para desilusionarse después. He aprendido que las esperanzas sólo nos hacen dar pasos en falso. He aprendido que el amor es cosa de dos y si uno no avanza, el ​​otro tampoco. 
Me doy por satisfecho. De esto he aprendido muchas cosas que me ayudarán a salir adelante y continuar mi camino que por desgracia o por suerte, quién sabe, lo tengo que hacer sin ti. Pero sobre todo he aprendido a ACEPTAR, aceptar la realidad y las cosas tal como son. A veces no nos gusta lo que el destino tiene preparados para nosotros, pero todo es cuestión de aceptarlo y lo veremos todo de otra manera más positiva. 
Acéptalo y CÓMETE EL MUNDO.

Recuerda... yo conocí tus peores demonios y sin embargo me quedé pero he aprendido que no debo depender de nadie en este mundo porque hasta mi sombra me  abandona cuando estoy en la oscuridad.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Suelta Suspiros



Había una vez en un país muy, muy lejano... Una chica llamada Suelta Suspiros que era monstruosa por dentro y por fuera, la madre de Suelta Suspiros se había muerto del disgusto cuando ésta nació y el padre se volvió a casar con una mujer equilibrada, sensible y educada llamada Filomena. Filomena tenía dos hijas: Cándida y Bonachona que eran adorables, bonitas y que querían con devoción a su desgraciada hermanastra. 

Suelta Suspiros estaba acomplejada, porque ella era fea, borracha, desgarbada y caótica; nunca podría estar a la altura de su familia, porque su padre, Don Gregorio, también era un señor bien parecido, agraciado y noble. Filomena, haciendo gala de su tremenda bondad, decidió ayudar a su hijastra. Por ello se puso en contacto con un Hada del crecimiento personal, llamada Rebeca. El Hada dirigía un programa llamado "¿quien se quiere casar CON UN PRÍNCIPE?"; Su reto era convertir, en el plazo de tres meses, un patito feo –más bien un buitre- en una magnifica princesa que sería capaz de enamorar y casarse con cualquier millonario. 

Rebeca vio a Suelta Suspiros como una candidata perfecta; tenía claro el objetivo de transformarse rápidamente en una persona hermosa por dentro y por fuera y también estaba obsesionada por parecerse a los modelos de perfección que tenía tan a la orilla... En primer lugar la espantosa dentadura negra y torcida fue sustituida por una bonita hilera de perlas artificiales y blanquísimas, después, los escasos cabellos puntiagudos fueron cambiados para cabellos ondulados y sedosos complementados por oxigenadas extensiones. Posteriormente, la candidata sufrió intensas sesiones de gimnasio, liposucción, implantes y láser para moldear su catastrófica figura. Después vinieron las lentillas de color esmeralda, las sutiles pero gruesas capas de maquillaje que daban un saludable color dorado en su piel terrosa y finalmente la guinda: una educación refinada y dulce en tiempo récord...

 El príncipe en cuestión era Igor, un multimillonario ruso misógino, calvo y de metro sesenta. Su única cualidad positiva era una capacidad mágica para la acumulación de dinero y bienes materiales, él como persona humana daba miedo y asco. Pero las concursantes sólo iban detrás de los dinero del príncipe y de la buena vida, el resto les importaba un bledo de conejo. 

Suelta Suspiros va ganar el concurso, porque superó sobradamente a las otras candidatas en belleza y en encanto personal y el príncipe se cayó rendido a sus pies. Todo el mundo estaba contento: los productores del programa, la familia de la protagonista etc... Pero el hada Rebeca estaba preocupada, sabía que la transformación de Suelta Suspiros era superficial y que el más mínimo descuido provocaría el derrumbe del majestuoso decorado. Por eso advirtió a la futura princesa:


 "En la gala final, y a las doce en punto de la noche, cuando seas coronada y justo después del primer baile con el príncipe, se abrirá la barra libre; ni te acerques, porque tú sólo tienes una apariencia bonita, en el fondo eres el mismo monstruo de siempre. Yo no hago magia ni milagros, reina..." 

La noche de la gala, las 12 en punto de la noche, después del baile, Suelta Suspiros se tiró como una poseída hacia la barra libre. Bebía y bebía gintonics con tanta pasión que mordió una copa y una pieza dental se desprendió de su dentadura inmaculada. Inmediatamente, salió del plató de televisión y se refugió en las afueras de la ciudad con un grupo de marginales drogadictos, se rapó la cabeza y toda su nueva imagen se desintegró con celeridad.

El príncipe, contrató un grupo de matones para que encontraran a la dueña de la perla dental. Estos la secuestraron en un "after" a las 6 de la madrugada y una vez hubieron comprobado por la fuerza bruta que la chica era la dueña de la pieza dental, la llevaron delante del príncipe. Cuando este la miró detenidamente quedó horrorizado. Suelta Suspiros, más colocada y desequilibrada que nunca, le clavó la punta de su zapato de tacón en el ojo, con tanta fuerza que llegó a su cerebro y lo mató. Un gato y un perro y este cuento ya se ha fundido.

lunes, 13 de mayo de 2013

Invitación de vacaciones =Solo adultos=



Me quedé atónito. Eva, una maravilla de mujer, un día me dijo que ella iba de vacaciones a un camping nudista. De hecho, si se piensa fríamente, es una cosa normal pero, claro, con una tía como aquella lo que piensas es ... "¿Y cómo será ella desnuda?" Y, más aún, cuando siempre la has visto vestida, claro.
-  Ah, mira ... pues no conocía a nadie que fuera aficionado al nudismo - le respondí - ¿Y cómo es?
-  Pues es lo más natural del mundo. Somos una serie de personas que prescindimos de cualquier prenda de vestir para estar más cerca de la naturaleza - me explicó ella - Y si tienes en mente escenas de orgías y cosas semejantes ya te puedes ir sacándolo la cabeza. No se trata de ninguna actividad sexual. Allí nadie se fija en nadie. Todos estamos acostumbrados a ver hombres sin ropa y no encontramos nada extraño.
-  No, mujer - le dije tranquilizándola la - Ya sé que en estos lugares la gente no se dedica a copular con todo lo que se mueve. 

Yo lo  había visto ya  en determinadas playas, rincones o zonas reservadas a los nudistas. Evidentemente no había entrado nunca en ninguna. Recordé la Playa de Bolonia, en Cádiz, cerca de Tarifa. La zona reservada estaba formada por dunas, con una extraña vegetación a un lado y situada relativamente lejos de la playa propiamente dicha, por donde pasea gente vestida. La mayoría de gente instala unos biombos que los esconde a las miradas indiscretas.
En alguna ocasión había visto a alguna pareja, de más bien mediana edad, que se bañaban completamente desnudos aparentemente ajenos a la expectación que despertaban entre los "textiles" .

No conocía demasiado a Eva. Me la habían presentado unos amigos y únicamente nos habíamos visto tres o cuatro veces y siempre acompañados de otra gente, como en aquella ocasión. Sentía una gran curiosidad y, de hecho, era ella la que había iniciado la conversación así que le dije:
-  ¿Te puedo preguntar algo que siempre he encontrado delicado sobre esto?
-  Claro. ¿Qué es? -Me respondió.
-  Es que nunca he entendido muy bien cómo es posible que una pareja que se ve desnuda todo el día después se puede "motivar" para mantener relaciones sexuales. Para mí, una gran parte de la excitación previa es el hecho de ver mi pareja desnuda. Y si la estoy viendo todo el día así ...
-  Hay otras formas de "motivación" como dices: la intimidad, las caricias ...
-  Sí - le respondí - Pero es que, para mí, esto también es una parte de tener una relación sexual. No lo sé. Para mí sería como si me faltara algo ...
-  Bueno. La mayoría de los matrimonios se están viendo sin ropa casi cada día y, que yo sepa, ninguno de ellos deja de hacer el amor por este motivo.
Tenía lógica. Aunque yo ya hacía tiempo que me había divorciado, recordaba que, efectivamente, una pareja que convive bajo el mismo techo tiene múltiples ocasiones para contemplarse completamente desnuda. Pero todavía no lo tenía del todo claro y le dije:
-  ¿Y tú, de verdad, no te has excitado nunca viendo un mozo atractivo "en pelotas"?
-  Bueno, alguna vez, al principio - me respondió - De la misma manera que tú, probablemente, habrás deseado alguna mujer en la playa o en la piscina.
-  En eso las mujeres tienen ventaja. Vosotras ... digamos ... que no presentáis "señales físicas" muy evidentes cuando estáis excitadas. Y yo me imagino que, tan sólo entrando en el camping o en la playa, me notaría claramente que no estoy "indiferente". Me entiendes verdad?  Además, y hay algo más. Yo estoy acostumbrado a ver mujeres en "top less" en la playa pero me parece que no sería lo mismo bajo un techo, en un restaurante o en el supermercado. Yo estoy hablando sólo de los pechos al aire. Sospecho que la desnudez completa aún debe ser peor.
-  ¿Y porque no lo experimentas tu mismo? Es la mejor manera de que lo puedas entender.
-  Por varias razones. La primera es que, como te decía, no sé si seré capaz de conservar una ecuanimidad viendo mujeres desnudas. La segunda, que me da vergüenza presentarme solo en un lugar así.
-  De la primera razón te puedo decir que no lo sabrás hasta que no estés en el ambiente. La segunda es fácil. Ven conmigo - se ofreció - Yo tenía que ir con una amiga italiana pero ayer me llamó por teléfono para decirme que le han adelantado las vacaciones y no podrá acompañarme. Y, a pesar de que estoy acostumbrada, a mí tampoco me gusta la idea de ir sola.
Estuve  a punto de atragantarme con la bebida que me estaba tomando en esos instantes. Repliqué débilmente:
-  Es que no tengo tienda ni ningún tipo de material de acampada.
-  Si, eso es un problema. Yo sólo tengo una "canadiense" pequeña y estaríamos bastante incómodos los dos. - Dijo ella como pensando en ella en voz alta - Pero hay una solución. En el camping este alquilan "bungalows" y supongo que todavía quedará alguna de libre.
No sabía qué hacer. Aunque persistían mis miedos no tenía ningún tipo de planificación para el verano y me estaba empezando a gustar la idea de pasarlo con Eva. La idea de dormir los dos desnudos, en un espacio reducido, me estaba causando sofocos.  "Aunque fuéramos vestidos - pensé - una mujer como esta no se va de vacaciones con un hombre sin aceptar la idea de hacer el amor con él. Y, encima, iremos sin ropa ". A esas alturas yo ya tenía una erección más que considerable.

Me decidí:
-  Me está empezando a gustar la idea. Ahora, no tiene ningún sentido que tú pagues por una parcela mientras que yo, seguramente, dispondré de espacio más que suficiente para los dos ...
-  Tienes razón - me concedió ella - Pero si ya te has decidido lo más importante es que reserves cuanto antes. Dame tu teléfono y te llamaré para darte el número del camping.
Al día siguiente ya estaba hablando con uno del "camping". Quedaban dos "bungalows" y, según la persona con la que hablé, había tres tamaños y los que estaban reservados eran los más grandes, de dos o tres habitaciones; quedaban los pequeños.  Me recomendó que visitara su página web donde encontré, incluso, planos del recinto y como llegar. 

No había indicación de cuál era la escala del dibujo pero no me parecieron tan pequeños como me había supuesto. Había una sala de estar, con dos sofás que se podían convertir en cama, una cocina y un pequeño aseo con plato de ducha. Esto me gustó. Uno de mis mayores recelos era el de tener que compartir lavabos y duchas con desconocidos. Había, también, un dormitorio con una cama de matrimonio y dos habitaciones más pequeñas. Hice la reserva  e hice la transferencia desde mi ordenador por el importe que salía. Me jodió que no hubiera módulos de una sola habitación pero, como no podía hacer nada, acepté pensando que Eva no habría hecho la invitación sin ser consciente de que habría sexo entre ella y yo.

Durante las semanas que faltaban hasta el mes de agosto, salimos juntos un par  o tres de veces solos. En una de estas salidas fuimos al teatro y, después, a tomarnos unas copas. En otra ocasión fuimos al cine y, después, a cenar. Había crecido notoriamente la intimidad entre nosotros. Yo sabía bastantes asuntos de su vida y había explicado, también bastantes, de la mía. Eva, cada vez, me gustaba más. No sólo era hermosa sino que tenía, además, un magnífico cuerpo además de ser simpática y tierna. Desde el comienzo que me cogía por el brazo con toda naturalidad provocando, en mí, sensaciones indescriptibles con el roce de sus pechos con mi brazo. Y aceptó, también naturalmente, que yo la cogiera por la cintura mientras paseábamos.  No llegó a más que una despedida con un fugaz beso en los labios y con la negativa de ella, diciéndome que tenía que trabajar al día siguiente temprano, al ofrecimiento de subir a mi casa a tomar una copa. 

Pasé todos esos días imaginando como sería el hecho de estar desnudo entre gente que también iba. El pensamiento de mujeres estiradas tomando el sol y mostrando, sin duda, su sexo, me excitaba. Y tenía serias dudas de poder conservar la frialdad en aquellas circunstancias.
Por fin, el gran día, llegó. Fui a buscar a Eva a su casa con mi coche. Cargué su maleta y una bolsa de viaje y nos dirigimos hacia allí. El "camping" era tal y como me habían contado por teléfono: una maravilla. No sólo por la situación sino por sus instalaciones, nuevas y bien tratadas.
Tan pronto tuvimos atravesada la barrera de acceso, yo ya tenía un cosquilleo en la barriga. En recepción, gracias a Dios, había una chica (no muy agraciada) totalmente vestida y un hombre mayor, éste sí, completamente desnudo. Le pregunté a Eva el porqué de aquella situación y me dijo que, normalmente, los que trabajaban siempre iban vestidos. 

Después de inscribirnos, el hombre, cogió una pequeña motocicleta y nos llevó a la zona de "bungalows", apartada de la playa pero cerca de la piscina descubierta (hay que decir que había una cubierta) y del restaurante.  A medida que íbamos tirando, poco a poco, y detrás de él , me fui tranquilizando. En lugar de preciosas mujeres que había imaginado en mi calentísimo cerebro, había gente normal, como la que te puedes encontrar en cualquier lugar. Bastantes hombres y mujeres maduros, algunos casi ancianos. Muchos pechos colgando, pene flácidos, barrigas no precisamente planas (tanto en ellas como en ellos) y más de uno o dos pares de muslos o culos corrientes desnudos. 

Al fin y al cabo, nada que me excitara especialmente ... hasta que, en un momento todo cambió: tuve la visión de una chica, como de entre dieciocho y veinte años, muy bien formada y con unos pequeños pechos cónicos, que entraba a cuatro patas dentro de una tienda mostrando su vulva y su ano desde atrás. Toda mi tranquilidad se fue al traste y noté como mi pene crecía cada vez más dentro de mi pantalón.
Me quedé sorprendido de la amplitud interior de la "vivienda" que, vista desde fuera, no lo parecía. Y había un espacio delante, con un parasol en el centro de una pequeña terraza elevada desde la que se veía un buen trozo de "camping", piscina incluida. El hombre nos explicó que ese espacio era para uso exclusivo nuestro. Nos dio las llaves y se fue.  Había solo un armario, situado en el dormitorio grande. Deshicimos las maletas y, más mal que bien, conseguimos poner todo el equipaje allí dentro. Me quedé sorprendido de la cantidad de ropa que ella había llevado ya que iría, la mayor parte del día, desnuda. También vi como ponía su ropa interior en uno de los cajones.

Llegaba el momento de la verdad así que la dejé sola y me fui hacia la habitación pequeña a guardar mis maletas y bolsas. No habíamos hablado en ningún momento del tema sin embargo, el hecho de tener todo nuestro equipaje en un solo armario sugería, claramente, que deberíamos dormir juntos y la anticipación de ver su cuerpo desnudo me llevaba a una gran erección que, de hecho , no era nada apropiada en aquellos momentos.  Me entretuve buscando algo en la nevera, para hacer tiempo. Llené unas cubiteras con agua, para hacer hielo. Y, al salir, la vi salir del dormitorio. Se me cortó el aliento.
Una cosa es percibir, más o menos, las formas de una mujer vestida y, otra bien distinta, verla completamente desnuda.  Sus pechos eran altos y firmes, sin necesidad de sujetador. Tenía la cintura estrecha, una preciosa cintura y unos muslos muy bien formadas. Mi vista fue, inconscientemente, a su pubis. Tenía depilados las ingles y, el poco pelo corto, llegaba hasta el inicio del hundimiento de su sexo. Noté que mi erección crecía aún más.  Por si era poco, ella dio una vuelta sobre sí misma, sonriente, para que pudiera observar todo bien. Una espalda perfecta, unas nalgas redondeadas. Y, entre sus piernas, pude distinguir un poco más de su vulva.  Me miró con una sonrisa picante:
-  Desnúdate y te espero en la piscina - y se fue -.

Sólo me quedaba una posibilidad si no quería aparecer por primera vez delante de ella con mi polla en posición totalmente horizontal. Entré al baño y me masturbé enérgicamente terminando casi enseguida con la excitación que llevaba. Después me desnudé, cogí una toalla que me colgué del brazo tapando mi miembro, ahora laxo, y salí al exterior.  Por el camino me iba tranquilizando cada vez más. La gente no se fijaba especialmente en mí e, incluso, me atreví a colgarme la toalla del hombro. Pero cuando entré en el recinto de la piscina la volví a poner en la posición inicial. Ya no me importaba que aquella gente desconocida me viera en pelotas pero sí aparecer ante Eva; aquello era otra cosa.  Estaba sentada sobre la toalla que había tirado en el suelo. Se estaba aplicando crema protectora por todo el cuerpo y, afortunadamente, tenía las piernas juntas. Cuando alzó la vista y vio el detalle de mi "pantalla protectora" volvió a sonreír, como la última vez:
-  ¿Quieres decir que no quedará raro que te sientes en el suelo llevando una toalla colgada del brazo? ¡Venga! No seas tímido y compórtate con naturalidad. Tragué saliva y estiré la toalla en el suelo. Ella no apartó la vista. Para más inri sonrió más y me miró, estudiando, la entrepierna:
-  Estás muy bien dotado ...
- ¿Pero, no me habías dicho que la desnudez es natural y que nadie se fija en nadie? - Le dije irónicamente -.
-  Si, pero, de hecho, tu pene es una parte más de tu cuerpo. No es diferente hablar del tamaño de tus genitales que, por ejemplo, de la forma de tu nariz.
-  Pues, si quieres que te diga, tienes un cuerpo precioso - dije reclamando justicia - Pocas veces he podido ver unos pechos tan bien formados. Me encantan tus muslos y, además, tu coñito es una maravilla. - Se puso un poco roja -.
-  Tampoco hace falta que seas tan gráfico - y, después me dijo un poco arrepentida - Perdona. Creo que me he pasado. Entiendo que estés un poco cortado siendo, como es, la primera vez que te desnudas en público.
-  ¿Cómo lo pasaste tú la primera vez? - Le pregunté ya más tranquilo y habiéndome pasado ya todo el enfado -
-  Un poco como tú - sonrió - Yo también llevaba una toalla doblada bajo el brazo que me tapaba el pubis. Y me costó mucho rato decidirme a tumbarme. Liliana, la amiga italiana de quien te he hablado alguna vez, me obligó a quitármela. Después, con el tiempo, te acostumbras y ya no te provoca ninguna sensación.
Por entonces, yo estaba acostado a su lado pero evitaba mirarla fijamente, paseando la vista por los demás ocupantes de la piscina que, como en el momento de la llegada continuaban siendo gente normal. Pero, cada vez que mi vista se ponía en alguna mujer tumbada, apartaba rápidamente la mirada que se me iba directamente a la entrepierna, como si tuviera vida propia. Al final, ya, me dediqué a mirar los árboles y tranquilizarla bastante. Pensé que lo peor ya había pasado. Pero no, estaba equivocado.

Un rato después Eva se levantó sonriendo y moviendo las manos. Entonces llegaban una pareja joven. La chica era, sólo, un poco más baja que mi acompañante y estaba un poco rechoncha, para mi gusto, con unos grandes pechos - sólo caídos debido a su tamaño - y una abundante masa de pelo oscuro en su pubis. Era el cuerpo más bonito que había visto hasta entonces, aparte del de Eva, claro. Me levanté rápidamente y no sólo por cortesía. Estirado tenía una visión bochornosa de mi sexo y, cuando Eva nos presentó, la chica se acercó para darme un beso en las mejillas restregándome sus tetas al aire contra mi pecho. Vi crecer mi pene rápidamente pero, por suerte, no quedó completamente horizontal, sólo se alargó, y basta. Asombrado me decidí por la fuga:
-  Yo me iba a bañar ...
-  Ve tú, que yo ahora iré - me dijo Eva.
El agua fría apaciguó, rápidamente, mi acalorada y, después de un par de largos de piscina, decidí que ya debía estar suficientemente "presentable" y salí del agua. Volví al lugar donde, ahora, los tres estaban sentados y charlaban amigablemente, y yo, a la vez, también me senté evitando, cuidadosamente, mirar más abajo de los hombros de cada uno de ellos.  Eva interrumpió la conversación para hacerme entrar:
-  Ana y Luis son amigos míos. Hemos coincidido ya, con este, dos veranos en este "camping". No sabía que vendrían y nos estamos poniendo al día de las cosas que han sucedido durante este año.
-  Es la primera vez que vienes a este "camping"? - Me preguntó él.
-  Es la primera vez que voy a un "camping" - le respondí.
-  Y la primera vez que practica el nudismo - añadió rápidamente Eva.
-  ¿Y qué te parece la experiencia? - Me preguntó Ana.
Decidí ser sincero y le dije:
-  Pues si quieres que te diga la verdad, me da un poco de cosa ir desnudo y ver los demás en la misma situación. Pero creo que me estoy acostumbrando.
En esto que el Luís miró el reloj y nos dijo:
-  Es la hora de comer. ¿Le parece bien que vayamos juntos a comer al restaurante? - Ofreció.
-  Por mí me está bien - respondí de inmediato.
Estaba deseando que todos tuviéramos los genitales bajo el mantel y dejar de preocuparme por donde situaba la mirada.  Extrañado vi que no iban hacia el restaurante y que Eva iba hacia el bungalow. Así que, respondiendo a mi silenciosa pregunta, Eva me dijo que al restaurante aquel había que ir vestido.
El almuerzo fue muy agradable. Eran una pareja encantadora y, enseguida, me sentí muy cómodo con ellos. Él insistió en pagar la mitad de la cuenta y, por fin, salimos del restaurante. Hacía un bochorno impresionante y ya era casi media tarde. 

Ana y Luis se despidieron:
-  Vamos a hacer la siesta que esta noche queremos ir a una discoteca que hay por un pueblo de por aquí cerca. ¿Te apuntas? - "Unas horitas vestidos" - pensé descansado.
-  Por mí de acuerdo, si a Eva le va bien, claro - respondí.
-  Perfecto - añadió Eva.
-  Bueno, entonces, hasta luego.
Otra vez nos quedamos solos. Y yo estaba deseando, cada vez más, fallármela y estar con ella a solas, allí, e nuestro alojamiento. Tomé la iniciativa.
-  Yo también quisiera dormir un rato hasta que pase el calor más fuerte. ¿Vienes o quieres hacer algo más?
-  Quería tomar el sol un rato. Pero si tú quieres dormir, hazlo, no lo dejes de hacer por mí - me respondió.
Me cagué en unos cuantos santos, por dentro, y decidí variar la estrategia:
-   De hecho, supongo que en la piscina, bajo una sombra, también podré dormir. Te acompaño.
Nos desnudamos en los vestuarios de la piscina guardando la ropa en una taquilla. No dormí nada. Al final, me tumbé al sol con ella y charlando, pasamos la tarde bañándonos de vez en cuando. Más tarde ella me dijo que se iba a duchar y a vestirse para salir.  

Por fin nos vimos en "bungalow". Entró primero en la ducha dejando la puerta entreabierta. Sentía caer el agua y después de un rato de silencio, el ruido del secador de pelo.
De repente se paró y dijo:
-  ¿Por qué no pasas tú a ducharte mientras yo me seco la cabeza ?
El espacio era reducido y, al pasar cerca de ella, no pude evitar (aunque tampoco lo intenté mucho) frotar mi cuerpo con el suyo, mi polla por su culito, que me provocó otra erección. Vi su sonrisa reflejada en el espejo pero no dijo nada. Casi a la vez que yo ponía en marcha el grifo ella apagaba el secador y salió de aseo.  Cuando, una vez ya secado, entré en la habitación, me la encontré aplicándose un "after sun" por los brazos. Y, por primera vez, tuve una visión completa de su sexo entre las piernas dobladas. Y mi polla volvió a crecer sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo.
Ella me miró y observando claramente mi erección me dijo:
-  Acaba de ponerme la crema que yo te la pondré luego a ti. Tienes que protegerte las nalgas que es la primera vez que las expones al sol. He visto que las tienes muy blanquitas.
Me arrodillé detrás de ella, sobre la cama y, cogiendo el bote y poniéndome crema en las manos, empecé a frotar la espalda y el culito hasta donde me permitía su postura.
-  Si te estiras boca abajo - le dije - podré ponerte por detrás.
Ella obedeció. Me puse sobre sus rodillas y, durante unos minutos, acaricié, con mis manos lubricadas, sus nalgas y la parte trasera de sus muslos. Al final de su culito, los movimientos de mis manos separaron las glotis permitiéndome contemplar el agujerito de su ano. Mi erección era ya completa. Pero no me importaba.
Cuando terminé le pedí:
-  Si te giras continúo con el resto de tu cuerpo ...
Ella se giró. Tenía las mejillas ligeramente rojizas y los ojos cerrados. Sin vacilar, me dediqué a sus hombros y sus pechos - los pezones de los cuales se pusieron como piedras bajo mis manos -, su barriga, la cintura, los muslos ...
Entonces ya tenía la polla totalmente en horizontal , en la medida máxima. Separé, lentamente, sus piernas pero ella me lo impidió. Entonces las alcé y empecé a acariciar el sedoso interior de sus muslos. Ahora tenía una visión perfecta de su sexo, ligeramente entreabierto por la postura. Después de dedicarme ya hasta sus pies estaba a punto de continuar por su coño pero ella se incorporó.
-  Estírate tú, ahora, boca abajo que te pondré la crema. 

Hice lo que me decía. Durante unos minutos tuve la maravillosa sensación de sus manos acariciando todo mi cuerpo. Cuando noté que estaba por mis nalgas estuve a punto de correrme. Después de notar que ya llegaba a los pies me volví sin que ella me lo dijera, quedando boca arriba y mi verga apuntando al cielo.  Ella, tal y como había hecho yo, se puso de rodillas sobre mi dejando su precioso sexo peligrosamente cerca de mi polla templada.  Empezó a hacerme un masaje por el pecho mientras que mis ojos observaban  sus hermosos pechos moviéndose al ritmo de sus brazos, con su coñito entreabierto entre sus piernas separadas. Muy decepcionado, evitó cuidadosamente tocar mi pene y mis testículos aunque sus manos llegaron al principio del vello púbico acariciándome el interior de mis muslos. Finalmente, apartó el bote de crema y se quedó mirando fijamente mi erección. 

Melosamente me dijo:
-  Tendremos que hacer algo con eso. Sería escandaloso que salieras aquí afuera así.
I, acurrucándose sobre mis piernas, se puso la polla en la boca y empezó a moverse arriba y abajo provocándome sensaciones indescriptibles. La dejé hacer durante un rato disfrutando de la presión de sus labios alrededor de mi verga. Cuando noté que era inminente la eyaculación, la aparté estirándola dulcemente sobre la cama.  La besé profundamente en los labios. Su boca entreabierta permitió que mi lengua jugara con la suya mientras mis manos acariciaban amorosamente sus pechos.
Besé sus párpados cerrados, sus pómulos y las comisuras de los labios. Después fui descendiendo cubriendo de pequeños besos todo su cuerpo evitando sus pechos. Después de besar los muslos y las piernas subí, otra vez, atrapando uno de sus pechos alargándolo con los labios. Estuve lamiéndolo y chupando unos instantes y pasé a hacer lo mismo con el otro pecho.  Ella, en algún momento, me había cogido la polla y la acariciaba llegando, incluso, a mis huevos cosa que me tenía listo para eyacular.  Me puse entre las su piernas, las separé y abrí su vulva con los dedos. Empecé a lamerla de abajo a arriba. Ella tenía las manos entrelazadas con las sábanas y alternaba su ruidosa respiración con pequeños gemidos cada vez que mi lengua rondaba su clítoris que resaltaba, hinchado, entre los pliegues de los labios menores.  Pude percibir perfectamente su orgasmo, largo e intenso , mientras que su boca exhalaba pequeños gemidos de placer.  La dejé descansar un rato mientras volvía a besar toda su cara y mi boca atrapaba, hambrienta su lengua.  Le coloqué dos almohadas bajo las nalgas elevando, así su coño a la altura conveniente. Entonces empecé a acariciar, con mi glande su sexo abierto y otra vez con mis dedos. De vez en cuando introducía mi pene dentro de la apertura, sólo unos milímetros, realizando movimientos circulares en la misma entrada de la vagina, húmeda y lubricada. Eva volvió a iniciar sus gemidos que eran cada vez más audibles.
Noté otra vez que yo estaba a punto de terminar todo y que quería prolongar, todo aquello, un rato más. Volví a inclinarme sobre ella repitiendo el recorrido con mis labios por su rostro. Pero ella estaba muy excitada. Me cogió la polla con las manos y se la introdujo en su vagina mientras levantaba el coño para que pudiera hacer más profunda la penetración. Y empezó a vascular la cintura mientras sus manos apretaban mi cuerpo contra el suyo.  No pude resistir mucho tiempo. Noté como mi semen fluía por su interior y enormes espasmos de placer recorrían todo mi cuerpo. El fin de mi eyaculación coincidió con el principio de un nuevo orgasmo de ella y a juzgar por sus gemidos, el disfrute fue más intenso que el anterior.  Nos besamos intensamente con mi pene todavía dentro. Entonces, sujetándola por las nalgas, rodé sobre la cama, tirando de ella sobre mí sin que mi pene dejara el confortable y cálido alojamiento.
El sudor de los dos se mezclaba entre nuestros cuerpos, con su ligero peso sobre mí, mis manos alrededor de su cintura, sus brazos en mi espalda ... todo era un nuevo placer, que no quería que se acabara nunca .

Alzó ligeramente la cabeza y, mirándome con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios:
-  ¿Lo ves como puede haber sexo en una pareja que se está viendo sin ropa todo el día? No me sirve todavía la experiencia. He estado todo el día tratando de controlarme. La visión de tu cuerpo me vuelve loco y, para conseguir que salga desnudo ahí fuera cada día, tendrás que dar dos o tres sesiones de estas cada día. Una por cada vez que tenga que salir en pelotas de aquí...