sábado, 26 de mayo de 2012

Inocencia huida



Estás lejos. Huiste, sin pedir permiso ni perdón, todo el tiempo que estuvimos juntos, el mundo era idílico, cómodo y rosa, muy rosa. Mi yo de ahora no existía, no era más que un proyecto que quizás nunca se acabaría. Poco a poco, sin embargo, te fuiste. Día a día te sentía más y más lejos. Fuera de mí. Te sentía parte de mí mismo. Realmente, nunca intenté retenerte, porque realmente no pensaba que te tuviera. Es difícil de comprender. Eran tiempos de bonanza, tiempo de disfrutar. Eran tiempos transparentes, en que no buscábamos más allá de lo que veíamos. Eran. Y ya no son. 

Ahora son tiempos en que el más mínimo detalle te lleva quebraderos de cabeza  y que nunca te atreves aclarar. Son tiempos de cambios. Siempre se ha dicho, y ahora lo entiendo. Quizás en realidad conviene más seguir escondido en lo absurdo. Vivir de la ignorancia, pero vivir, al fin y al cabo. Y no es el mundo lo que me perturba, es mi mundo. Porque el otro, el de ahí fuera, es y será externo a mí, nunca será mío. Pero este que se ha ido formándose
 día a día dentro de mí mismo, ese es el que me da miedo, el que tengo miedo de rasgar un día y no poder enderezar nunca más.

La inocencia huye, sin mirar atrás, sin saber que al hacerlo, deja corazones empapados que nunca serán lo que un día fueron.


viernes, 25 de mayo de 2012

Votar con el sentimiento



No suelo hablar, y mucho menos escribir, sobre política, votaciones, gobierno y administraciones públicas y los que me conocéis bien ya lo sabéis, pero eso no quiere decir que no tenga mis propias ideas y sobre todo mis dudas…
Hoy estoy sentado en un parque, en un fresco banco de obra y alicatado de una bonita cerámica que ayuda todavía más en dar frescor a este rincón resguardado por la sombra de un olmo que no deja traspasar ni un solo rayo de sol.
En estas condiciones y refrescando la garganta con una lata de cerveza mientras me lío un cigarrillo como puedo, son la mente más lúcida… o tal vez no, se me ocurre escribir en mi portátil, estas palabras que me tienen perturbado.
Para conseguir una confrontación bélica lo único necesario es hacer dos bandos. 
De manera similar funcionan los grupos políticos, que sin ninguna intención de aportar sus ideas se limitan a formar bloques herméticos de gente que los defiende fervientemente sin importar los argumentos de este, ni su veracidad. 
Si algo hemos aprendido de las guerras a lo largo de estos años es que son completamente destructivas y que para poder rivalizar se tiene que aglutinar al sector popular. Los grupos políticos de forma idéntica a lo anterior hacen una mala interpretación intencional y sacan provecho de la tendencia natural de las personas de formar grupos. ¿Es esta una forma democrática de trabajar? 
Aunque se que es muy abstracto y complicado de expandir, se puede decir que los grupos políticos se sirven de los sentimientos para acercarse a las personas de la misma forma que un equipo de fútbol. 
Las personas a la hora de decidir qué valores los representan no deberían estar influenciados por ninguna tendencia invasora y hostil, sino que su pensamiento debería ser intrínseco y libre de elementos que lo subyugan y manipulan dando la individuo por respuesta algo inconscientemente subjetivo. 
Hoy, ya que me siento relajado,  haré una comparación más gráfica para explicar con más claridad lo que intento transmitir: 
Dividimos el partido político mayoritario (A) en tres partes: su presidente (a1), el nombre de la institución (a2 ), y las ideas en las que se gobernará (a3). De manera similar ocurre con la oposición (B) dividida en (b1, b2, b3) y el partido C que tiene un número de voto casi despreciable, siendo sus ideas igual de aceptables que las demás, se divide (c1, c2, c3). 
Teóricamente el número de votos debería ser el mismo independientemente del número de cambios que hicimos, de lo contrario podríamos concluir que el método es ineficiente. Cuando me refiero a borrar un término, estaré haciendo referencia a que un individuo perderá por completo la noción de dicho concepto. 
Borra los doses. ¿Cambiaría el número de votos? 
Borrar unos y doses. ¿Serían las votaciones tan predecibles como lo son ahora? 
En cierta forma si hiciéramos esto mientras la gente va a votar se sentiría completamente confundida. ¿A quién tenía que votar yo? Sin lugar a dudas este individuo se sentiría extraño al tener que elegir su voto haciendo uso de los treses y esto es debido a que la gente sufre una cierta manipulación aprovechando la predecible naturaleza de las personas.
Espero hayáis entendido, y si no… pues eso.
Alf.

lunes, 14 de mayo de 2012

Sin precio



Hace pocos días el cuadro "El grito" de Edward Munch se convirtió en el más caro de la historia del arte al venderse en la casa de subastas Sotheby 's de Nueva York por la escalofriante cifra de casi 120 millones de dólares ( unos 91 millones de euros) superando el "Desnudo, hojas verdes y busto" de Picasso que alcanzó en 2010 la cantidad de 106,5 millones de dólares. Se trata de la única versión de este cuadro (el pintor noruego hizo varias) que quedaba en manos privadas. "Es como si hubiéramos vendido la Mona Lisa" declaró el director de la famosa casa de subastas para recalcar la importancia que tiene este cuadro como referente de una época y un estilo y por su difusión y su claro e inmediato reconocimiento.
Efectivamente, en dicho cuadro (o más exactamente su figura central) ya sólo le falta que lo impriman en camisetas para equipararlo con los iconos del siglo pasado como el retrato del Che Guevara. Más allá de las cifras que marean y del mercantilismo en torno a las obras de arte habría que preguntarnos que tiene esta tela que nos atrae profundamente a pesar de su concepción tan esquemática. ¿Quizás el grito que sale de la boca del muñeco no nos es tan ajeno y nos podemos identificar? ¿Llamamiento de miedo, de angustia o sencillamente se ha dejado los donuts en casa? Los expertos ven el retrato fidedigno del hombre moderno: sol, vulnerable, juguete en manos de fuerzas que escapan de su comprensión. 
El mismo Munch nos da una pista en su diario: "Caminaba con dos amigos. El sol se ponía. De pronto el cielo enrojeció. Me detuve. Cansado, me apoyé en una barandilla: sobre la ciudad y el fiordo azul oscuro sólo veía sangre y lenguas de fuego. Mis amigos continuaban su marcha y yo seguía parado en el mismo lugar, temblando de miedo, mientras sentía que un grito infinito penetraba en toda la naturaleza". Y sin embargo, con esta explicación aún no sabemos por qué nos subyuga este grito de soledad y terror, estas figuras que se alejan indiferentes al drama existencial que ocurre a sus espaldas, sin darse cuenta del rojo furioso del cielo que se refleja en la barandilla, sin prestar atención a la impresionado demostración de la naturaleza que nos empequeñece.

lunes, 7 de mayo de 2012

Deseos en la oscuridad



Tumbándome ligeramente hacia mi amiga, me respondió:
- Siempre he vivido a oscuras, ya lo sabes... Me he acostumbrado a aceptar las cosas tal como me dicen que son aquellos que las ven bien claras, sin cuestionarme sobre cómo quisiera que fueran... Pero esto que me preguntas, ¡lo tengo muy claro! - Percibió mi ligero movimiento, adivinando que sonreía. - Le he dado muchas vueltas y estoy segura de cómo deseo que sea mi amor, aquel hombre especial que ¡espero encontrar algún día!
- Dime, va...
- Para empezar, ¡me gustaría que tuviera los ojos bien amarillos! Quiero que me mire y sentirme iluminada, algo parecido a lo que experimento cuando me tumbo al sol y su luz me calienta.
- ¡Qué mirada más cálida!
- Me gustan las personas que desprenden calor... En cambio, quisiera que tuviera los labios azules, del mismo color refrescante que el mar, y que los supiera mover como lo hacen las olas cuando me adentro, me rodean y me acarician...
- ¡Qué contraste!
- Quisiera que tuviera la piel verde, del mismo tono denso que el musgo, con aquel tacto de terciopelo fresco, suave, acogedor, que me invita a acercarme mucho, a olerla, a tumbarme encima y dejarme ir , desorientada, sin prisas y confiada...
- ¿Y qué más?
- El cabello, como la arena fina de la playa, de ese tono que llamáis dorado... Me gusta tanto hundir los dedos, una y otra vez, jugar... Los dientes y la risa, las quiero enérgicas y entusiastas, ¡bien naranjas!
- Si yo encontrara un hombre así, ¡quedaría agarrotada!
- ¡A mí me parece una combinación muy atractiva! Espero sinceramente que tenga una voz marrón, firme como la madera, para decir palabras con fuerza... y con relieve, como la corteza de los troncos, para poder recorrer la textura de los caminos que me abren sus palabras.
- ¡Ya veo que lo tienes claro!
- ¡Y tanto! Nacer ciega, crecer en medio de la oscuridad, no quiere decir ignorar las sensaciones que me ofrecen los colores. Desde la oscuridad, los escucho atentamente, saboreándolos, ¡y escojo los que mejor me pintan para el amor!


sábado, 5 de mayo de 2012

El dulce amargor de los ciruelos



Parece que no haya nada que decir, parece que nada esté pasando en las ramas de los ciruelos de enfrente de casa. Han pasado el invierno sin decir ni pío. Los pájaros se dejaban caer sobre las ramas sin revolar demasiado, no querían desvelar su sueño. El viento, la lluvia, el frío, nada que haya hecho cambiar la silenciosa y robusta silueta de los ciruelos de casa. Sólo alguna rama ya fallecida se ha dejado caer sin insistir. Pero ayer, dando marcha atrás con el coche, sentí como los ciruelos me llamaban en voz alta. - Oye, ¿pero que no lo has visto? – Frené de un golpe seco y me sentí obligado a pedirles perdón. La incesante batalla que pierdo cada día luchando contra el tiempo, no me habían dejado ver que los ciruelos de mi casa ya estaban floreciendo. Insistían en recordarme que somos un carajo de encantados que sólo nos ocupamos de mirar el reloj y que sólo sabemos movernos como burros de carga, transportando nuestra vida en la espalda y obviando lo que pisamos. Los ciruelos de mi casa han comenzando a florecer y me dicen que ya ha pasado otro año, que de las bolitas que dibujan las ramas saldrán flores rosadas. Me dicen que las flores caerán como copos de nieve en cuanto tengan el permiso de las hojas. Miro las ramas que engalanan esperando la fiesta mayor y me siento halagado por estar contemplando tal maravilla. Se visten para recibir la primavera y nadie, ni el más poderoso de los poderosos dirigentes de la tierra, lo puede parar. No lo pueden comprar, ni vender, hacer política o enriquecer un país. Los ciruelos sacarán sus flores a pesar de tener el planeta de ruedas arriba y rodeados de injusticias. El hecho de tener ante mí un diamante que la mente del hombre no puede manipular, me hace sentir que puede ser muy fácil caminar. Lo difícil no es el camino, mas llano o rocoso todos lo vamos siguiendo, lo difícil es encontrar un segundo para darnos cuenta de que caminamos rodeados de ciruelos.