viernes, 31 de octubre de 2008

JAJAJALO...VEN

Me han invitado esta noche a una fiesta de Halloween y la verdad que me he disfrazado de tantas cosas que no sé de qué disfrazarme esta vez, y más si lo que tengo es que producir miedo y yo prefiero hacer reír que hacer miedo.

Nunca me he disfrazado de super héroe pero es que eso de llevar los calzoncillos por encima de los pantalones como Superman, pues que no me mola. Lo de mosquetero, pirata, vampiro, esqueleto o fruta del tiempo, está más visto que la Charito y no digamos lo de mosquito, abeja Maya o “borinot”…

Nunca me he disfrazado de mujer y nunca lo haré puesto que me parece un intento machista de ridiculizarlas y yo aparte que les tengo demasiado respeto, pues… que no sería capaz.

También se utiliza mucho el disfraz de ladrón, con camiseta a rayas y antifaz o de presidiario, pero no quiero que piensen que voy vestido de edil municipal. No quiero que me confundan.

Estoy pensando en disfrazarme de “Hombre Invisible”, así, si no tengo ganas de ir, siempre podré decir que estuve pero no me vieron…

¡

jueves, 30 de octubre de 2008

Una fiesta importada


Dicen que la fiesta de Halloween no tiene nada que ver con nosotros, que no hay que celebrarla para nada. Que, de toda la vida, en España tenemos el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos. Pero a ver cómo se celebra eso un viernes por la noche...
De manera que, a estas alturas, son legión los locales que buscan público con el reclamo de los disfraces y el trick or treat. Porque cualquier excusa vale para pasarlo bien y salir de la rutina en la que también las salidas de los fines de semana acaban por convertirse. Está por ver que, como reza la -importada- tradición, la puerta del otro mundo se abra la noche del 31 de octubre. Sí se abren las puertas de montones de discotecas y bares de copas.

Pues habrá que entrar en alguna… ¡vamos, digo yo!

lunes, 20 de octubre de 2008

Pienso en ti



Pienso en ti, ¿en qué sentido? Todavía no lo sé. Es como si me hubieras hundido en un sueño profundo, de aquellos que andas por calles grises, ves gente pero no te ven a ti, cruzas montañas sin agotarte, incluso a veces puedes volar y todo hace olor a una extraña tranquilidad rodeada de silencio... y todavía sueño... temo despertar.
Porque sé dónde empieza tu ausencia pero no dónde acaba. Lo que me rodea es etéreo, como parte de un decorado... ¿qué pasará cuando baje el telón? ¿Qué sucederá entonces, cuando los espectadores se vayan todos murmurando opiniones, cuando las luces se apaguen y yo me quede solo en medio del escenario... respirando? Quizás no sea capaz de aguantar el sonido de mis pasos cortando el silencio y arranque a correr intentando dejar atrás el miedo. Vivo sin dejar rastro, incapaz de almacenar recuerdos sólidos, los tuyos, los nuestros, todavía están aquí y son demasiados evidentes... Ya puedo mover las manos para asustarlos, pero no, ¡no, me esquivan! A veces, puedo cerrarlos dentro de algún armario, pero no consigo huir de sus murmullos...
Todavía pienso en ti, ¿de qué manera? Quizás en la que habría de haberlo hecho cuando estabas conmigo... pero eso era imposible. Como imposible era entregarte todo lo que tenía para ti; ahora, se corrompe dentro mí como una hiedra sin agua... despacio se seca… pero se queda enganchada a las paredes de mis entrañas.
Hace tan poco y a la vez tanto tiempo de todo y de nada que he perdido la noción de dónde, cuando y de qué manera intenté dejar de pensar en ti, para hacerlo ahora cuando ya no es necesario.
Puede que desee no volver contigo, pero si que tengo claro que no deseé que te fueras… es extraño...
Estoy bien... es tan sólo que acepto que pienso en ti, ¿de qué manera? Todavía no lo sé.

martes, 14 de octubre de 2008

La barra de hielo

Lo bueno que tiene escribir en un Blog es que sabes que te leen. Tienes, además de un contador que te indica las entradas diarias y el número de páginas visitadas (hits), una página Web conectada con el Blog, a la que estoy inscrito, donde te dicen hasta de que país y ciudad son tus visitas, el número de visitantes nuevos y el número de visitantes que repiten, además de innumerable información y estadísticas, todo, menos claro está, el nombre del visitante.

De una manera u otra, lo dicho, sabes que te leen y yo quiero ser leído.

Me llama la atención cierta tendencia que evidencia que muchos escritores de blogs muestran una reticencia a reconocer su interés por ser leídos. Que les da lo mismo que los lean o no, que escriben para ellos, para la literatura, para el hombre invisible, para el lenguaje, para el discurso, para el vacío, como terapia, como catarsis, como ejercicio autocrático, o como cualquier otra cosa.

Desde luego, se puede escribir sin ser leído, no se necesita contar con lectores para practicar la escritura, pero si se debiera reconocer que la escritura para convertirse en literatura lleva en su naturaleza el mandato de la posibilidad de volverse lectura; su condición necesaria.Querer ser leído no es pretender ser estrella ni ser famoso ni responde a un engreimiento de grandeza, como si para ser leído hiciera falta grandeza, por favor, entonces habría que cerrar las bibliotecas, es consumar un acto básico en su naturaleza. Es como si salir con alguien y querer hacer el amor fuera tomado como una vanidad sexual, o una exhibición de conquista amorosa.

Ser leído no es una pretensión políticamente incorrecta ni correcta, ni siquiera es una pretensión, en todo caso se acerca más a una necesidad natural del ejercicio de una actividad.

No así con los e-mail, que creo que muchos de los que escribo, parece que lo haga en una barra de hielo.

Nunca los he escrito para mi, nunca los escribo como terapia, o porque necesite escribirlos, la única verdad es que lo que quiero es ser leído…

sábado, 11 de octubre de 2008

Una explicación.


He eliminado el pot anterior al del día de Sant Dionis porque no refleja en absoluto mi sentir general. Ya lo titulé "Un sentir", porque eso fue en un momento determinado, pero ni por asomo, ese dramatismo impreso en él tiene que ver con la realidad. 
Soy una persona positiva y no pienso en la muerte, en la mía, como un momento dramático. Espero y deseo que cuando me llegue solo sea un paso a otro plano.
Vivir, amar y ser amado, eso es lo que pienso.
Dejo de ese pot lo único que vale la pena, la sirena. Sirena que me fue regalada y yo os muestro pero no os doy.
Saludos.

jueves, 9 de octubre de 2008

9 de Octubre

En el año 1338, tal día como hoy, 9 de octubre, Jaime I entró en Valencia. Las mujeres le regalaban a su paso frutas frescas envueltas en una pañuelo (no habían bolsas de Mercadona) y de ahí viene la tradición de regalar a las enamoradas pañuelos de seda con frutas de mazapán.

No lo entiendo bien, ya que deberían ser las mujeres las que regalaran en este día tales frutas y tales pañuelos a los hombres, aunque me temo que sería algún plátano envuelto en un pañuelo desechable.

No me gustan las fiestas en las cuales el comercio te llena la cabeza de pájaros para ayudar al consumo, no me gustan los días en los que se regala algo a quién sea, por OBLIGACIÓN.

No me gusta que me señalen un día como especial, cuando deberíamos pensar que cada día es especial.

Hoy no he regalado nada a nadie, pues aunque tenga enamorada, (en un solo sentido) creo que me pondría el mazapán de sombrero y el pañuelo como el “Nudo Gordiano” que es igual cortarlo que desatarlo.

Creo que si alguien tiene un amor no debe esperar “ese día especial”, creo que debe de pensar que cada día que se pasa con ella, es especial, creo que la simple presencia es el mejor de los regalos…

lunes, 6 de octubre de 2008

TRATAMIENTO DE MERECIMIENTO

Conozco a alguién que me dijo que todos los días se mira al espejo antes de salir a la calle y se dice así misma lo guapa que es -algo que testifico que es cierto- y lo buena y positiva dibujando ante él una preciosa sonrisa, que también certifico... Yo me recito esto que aconsejo leaís, copieís y reciteís a diario como yo hago.

Me merezco todo lo bueno,

No algo, no un poquito, sino todo lo bueno.

Ahora dejo atrás

todos los pensamientos negativos y restrictivos,

Me libero y me olvido

De todas las limitaciones de mis padres,

Los amo y voy más allá de ellos.

Yo no soy sus opiniones negativas

ni sus creencias limitadoras.

No me ata ningún miedo ni prejuicio

de la sociedad en que vivo.

Ya no me identifico con ningún tipo de limitación.

En mi mente, tengo libertad absoluta.

Ahora entro en nuevo espacio en la conciencia,

en donde me veo de forma diferente.

Estoy creando nuevos pensamientos

acerca de mi ser y de mi vida.

Mi nueva forma de pensar

se convierte en nuevas experiencias.

Ahora sé y afirmo

que formo una unidad con El Próspero Poder del Universo

y por lo tanto, recibo multitud de bienes.


La totalidad de las posibilidades está ante mi.

Merezco la vida, una buena vida.

Merezco el amor, abundante amor.

Merezco la salud. Merezco vivir cómodamente y prosperar.

Merezco la alegría y la felicidad.

Merezco la libertad,

la libertad de ser todo lo que puedo ser.

Merezco mucho más que todo eso. Merezco todo lo bueno.

El Úniverso está más que dispuesto

a manifestar mis nuevas creencias.

Y yo acepto la abundancia de esta vida

con alegría, placer y gratitud.

Porque me la merezco.

Lo acepto y sé que es verdad.


viernes, 3 de octubre de 2008

¿Azar o destino?


Todo hace suponer que mi vida este cambiando para bien después de un paréntesis de algo más de tres años durante los cuales he ido pegando saltos de aquí para allá sin echar raíces en ninguna parte, ni laboral ni sentimentalmente y todo hace suponer que cuando esto por fin está ocurriendo resulta que puede que otro aspecto del cambio este moviéndose para que no me permita asentarme definitivamente porque ya no será necesario. Es mi encrucijada de destinos.
Destino… ese que es quién  baraja las cartas que nosotros y solo nosotros elegimos…
Bien, las mías están puestas en la mesa, ahora soy yo quién debo elegir y acertar ya que están boca abajo, pero creo que ya no voy a equivocarme. De todas maneras ya no miro de donde vengo, sino donde voy. 
En 1970 aparecía el libro del premio Nobel de Medicina francés Jacques Monod “El azar y la necesidad”, convirtiendo en título el pensamiento del griego Demcrito –“todo lo que existe en el mundo es fruto del azar y la necesidad”–, la obra reflexionaba desde la ciencia sobre el mundo y el ser humano. Fue un best seller y suscitó numerosos debates porque afirmaba que la vida era un simple accidente en la historia de la naturaleza: “El hombre vive en un mundo que es sordo a su música, y tan indiferente a sus esperanzas como a sus sufrimientos y crímenes”. El ser humano sería accidental y superfluo: estamos en el mundo de chiripa –si los dinosaurios no hubieran desaparecido, no existiríamos – y al universo le importa un bledo si nos extinguimos.
¿Pero los dinosaurios se extinguieron por azar o porque debían de dar paso al ser humano? Yo me hago esa pregunta. Para mí, el azar sólo es una excusa: todo tiene un motivo para suceder y las casualidades nunca son tales.
Si existe el destino o no, la ciencia se hace esa pregunta con paradoja ambigüedad. Según la lectura que hagamos de una teoría física podemos llegar a una respuesta positiva o negativa. Por ejemplo, la Relatividad parece responder afirmativamente a dicha pregunta. En efecto, según la teoría de Albert Einstein, el Universo es similar a una película de cine. Podemos avanzar cuadro a cuadro, hasta podemos retroceder. Claro, eso lo hacemos como observadores ¿desde afuera? Si fuéramos personajes de la película no podríamos retroceder en el tiempo. De la misma forma, nosotros vivimos en el tiempo. Es como si viviéramos como personajes de la película. Bajo esta perspectiva el libre albedrío es sólo una ilusión. Pero esa respuesta no es definitiva. 

La otra teoría física del siglo XX, la mecánica cuántica parece responder lo contrario. El futuro no solamente no existe con precisión sino que ni siquiera podemos pedirle al presente dicha precisión. La naturaleza es aleatoria. El Universo ya no es una película, es una verdadera ruleta que gira hasta que el observador la detiene y, recién allí, se manifiesta como una certeza: ¿¡Negro el tres!? Einstein, por cierto, nunca estuvo de acuerdo con esa interpretación de la mecánica cuántica y por ello acuñó su célebre frase ¡Dios no juega a los dados! ¡Lógico, como ya vimos, para Einstein, Dios más bien escribía guiones cinematográficos! Descartada la posibilidad que los científicos se pongan de acuerdo, por el momento, sobre la cuestión del destino, habría que verlo desde el aspecto místico, pero ahí, yo no entro.  
Sé que para encontrar a la persona que encontré tuvieron que darse tantas ambiguas y difíciles circunstancias que no fue el puro azar quién me la puso delante. Sé que para encontrar a alguien tan semejante, a esa alma gemela, dentro de este inmenso mundo de humanidad, no es el azar quien interviene… como me dijo ella una vez…”Sabía que estabas ahí, solo tenía que encontrarte”  El destino nos juntó y no supimos verlo, no hemos sabido aguantar las circunstancias adversas, no hemos sabido ver las pruebas que nos ponen para elegir en ese cruce de caminos… hemos sido ciegos.
Esperemos que el Universo nos ilumine y podamos encontrar ese camino que nos han puesto delante de nosotros…