
Tu mapa ofrece todas las opciones, eso hace que viajar por tu piel suave sea una fascinante aventura llena de un misterio perfumado que me encanta desvelar.






Aquí estoy, tratando de escribir, tratando de contaros algo, tratando de distraer mi imaginación para que no piense en lo que verdaderamente me perturba. Mientras suena una canción de Alicia Keys, su “No One” he abierto una página del Word… está apenas con tres líneas y no se me ocurre nada, algo esta oprimiendo las neuronas de mi pensamiento, o tal vez lo que hace es ocupármelas todas… pero yo insisto…
A mis amigas –ya me quedan pocos amigos, muy pocos… por suerte tengo muchas amigas, casi es lo normal en mi, de ahí el femenino “amigas”- les cuento que no me gustan las películas dramáticas pues reflejan en cierto modo historias reales y eso no me hace sentir bien… no me entienden pero con que me entienda yo es suficiente.
Me gustan las películas de ficción, las fantásticas, porque me evaden de la realidad y eso me distrae, a no ser que crea en aliens, viajes en el tiempo o superhéroes, vampiros y demás friquis de la biblioteca Marvel. También me gustan los thrillers, y las películas donde se investiga algo y me deleito enormemente en las históricas y las bélicas siempre que cuenten con extrema pulcritud la época en la que se desarrolla la historia. En las bélicas soy especialmente crítico y observo mucho el armamento, sea de la época que sea, no quiero un error pues me considero algo experto en ese tema.
Con la música me pasa lo mismo porque hay poca música, de la que podemos escuchar sin estar en una discoteca, que no sea triste. Siempre hay alguien que llora, suplica o se muere por amor. Pero es lo que hay.
¿Y por qué os cuento esto? Pues porque creo que voy a volver a contar historias de ficción… ya veré. Quiero evadirme un poco de esta realidad que en estos momentos me oprime, me asfixia…
¿Realidad o ficción? No sé...Todos los órdenes de la sociedad posmoderna están atravesados por signos híbridos e indefinidos. Las viejas dualidades de la modernidad se han desvanecido. Asistimos a un proceso de confusión y de contagio: al abolirse las distancias —entre bien y mal, verdad y falsedad, objeto y sujeto, belleza y fealdad— quedan extinguidos los puntos de referencia y, por ende, cunde una indeterminación. De este modo, como en la fusión y proliferación de los sexos —en donde la dicotomía masculino/femenino se ha difuminado— también entre ficción y realidad opera idéntico mecanismo. En este «eclecticismo» posmoderno, la «fusión» suele acabar en «confusión».
Si la ficción se nutre de la realidad, ésta a su vez se retroalimenta de aquella: así como el lenguaje cotidiano, resignificado por los medios, se virtualiza para volver a reciclarse en el mundo corriente, así también ocurre con la estética de la «violencia». El cine, por ejemplo, suele ficcionalizar acontecimientos del mundo corriente (sucesos políticos, policiales, catástrofes, accidentes), en tanto éste absorbe y recicla la violencia mediatizada, en sus contenidos y formas.
La violencia en el «mundo real» ha adquirido ciertos tics y estereotipos propios de la ficción: infinidad de asesinos y violadores seriales emplean procedimientos criminales basados en películas, novelas u otros productos de la industria cultural. Las imágenes de los atentados del 11-S parecen extraídas de un archivo de la mejor ficción. Por algún motivo, el Pentágono hubo de convocar, tras la caída de las Torres Gemelas, a guionistas cinematográficos de Hollywood como asesores en la lucha contra el terrorismo, tras reconocer que sintonizaban mejor con las estrategias que proponía la escalada mundial de violencia.
Después de este análisis ya no sé que escribir pues si escribo realidad me criticarán y si escribo ficción, me copiarán. Ya veremos si no es mejor que me dedique a dibujar a Rasca y Pica.

Ecce Venio (heme aquí) retomando un muy corto stanbye , pero sin saber que escribir o que contaros, aunque la luz sigue iluminando mis días. Hay tanto por lo cual dar gracias… la fortaleza de mi entorno, el amor de los míos, el respeto de mis amigos, la sabiduría que se me muestra día a día, los tesoros que he encontrado en el camino y - por que no decirlo - los desastres de los que me he librado, los dones con los que me bendijo el universo, y la fuerza necesaria para enfrentar cada salto....
Nunca, es demasiado tiempo. La esperanza es ahora el mejor de mis estandartes. La vida no ha dejado de sonreír, aun cuando a veces no lo he visto....
En esta nueva batalla, extiendo mis alas al máximo. Ya nada es imposible.

“No lo hago por ti, tu no me importas, lo hago por mi, pues si deseara mal para alguien, este me repercutiría a mi”
Si lo que quiere alguien que dice estas palabras es un estado positivo creo que se equivoca. Me parece que el ser positivo radica más en el pensamiento que en los hechos y desde luego esta actitud me parece egoísta y el egoísmo no creo que sea una actitud positiva. Creo que el principio de positividad entre dos personas que hayan tenido agravios recíprocos está en el perdón, en saber perdonar con sinceridad, con el corazón, no basta con decirlo, HAY QUE SENTIRLO.
El precio que se paga a diario por mantener un resentimiento por algo que ya ha pasado y no puede cambiarse es sumamente alto.
Me doy cuenta que cuando se hacen importantes los temas incompletos o las promesas no cumplidas se llena uno de resentimiento, aumenta el stress, no duermes bien y la atención se dispersa.
Perdonar y dejarlas ir te llena de paz y calma, alimentando el espíritu.
La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando.
Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.
El perdón es una expresión de amor.
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento. Te tiene encadenado.
La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que puedes y debes renovar a diario.
Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.
"La declaración del Perdón es la clave para liberarte".
¿Con qué personas estás resentido?
¿A quiénes no puedes perdonar?
¿Tú eres infalible y por eso no puedes perdonar los errores ajenos?
"Perdona para que puedas ser perdonado"
"Recuerda que con la vara que mides, serás medido..."


Escribo porque mi mano se estremece sobre el teclado y el corazón late con tanta fuerza al sentir las palabras que viajan por mi torrente sanguíneo hasta almacenarse en la memoria y plasmarse en un trozo de papel... o archivo…
Porque las letras llenan mi vida de intensas caricias y besos que apasionan mi alma, hacen una fiesta en mi interior, danzan con la música de mis recuerdos y descansan en mis labios.
Escribo porque la vida se compone de momentos y son esos los que son eternos en la poesía, en la prosa, en un cuento...
Estoy enamorado del espíritu de cada letra, llego a sentir la vida que me dan al hacerlas mías, recrean en mi corazón cada momento, como una película que ves una y otra vez, siempre con la misma emoción, con el mismo nerviosismo y las mismas sensaciones que el tiempo te regalo.
Escribo porque el silencio y la inspiración se hacen cómplices en cualquier momento y me invitan a sumergirme en ellos, a cerrar los ojos y permitir que mi memoria haga suyo el momento...
Escribo porque amo intensamente lo que otros llaman locura, esa sensación que te envuelve y te conduce al éxtasis, esa armonía entre sentimientos e imaginación...
¡Bendita locura!
Escribo porque la necesidad del alma es esa, por que se alimenta de cada letra, cada coma, cada punto, con todo el manjar que brinda la expresión del corazón...
Escribo porque más que insistente desahogo, es la oración de mi cuerpo, de mi esencia, de mi humanidad y mi alma.
Escribir es mostrar la huella digital del alma, desnudarse y nadar, volar y sentirse libre: una sensación gratificante del espíritu, que conlleva expresar lo que presentimos, gozoso o amargo, cotidiano o trascendente, para compartir un mensaje con nuestros semejantes. Escribir es una vocación, a veces tardía, que se descubre cuando el trastero de la memoria está repleto, y se quiere mostrar la colección de recuerdos y visiones para reciclarlos y convertirlos en algo parecido al arte. Escritor es quien que necesita escribir, no alguien que sepa escribir
Escribir es un acto de amor, preparado desde la intimidad de la introspección y la soledad, quizá desde el exhibicionismo, pero destinado a los demás, a quienes sentimos cerca y a todavía quienes no conocemos. Escribir es hablar con quienes no podemos conversar de otra forma, es darse un baño de humanidad con sus miserias y esplendores. Escribir es un drenaje terapéutico que otorga voz a nuestra mudez, una catarsis que limpia nuestras penas mediante la comunicación. Escribir es espiar en nosotros mismos, a veces sin querer admitir los misterios que descubrimos dentro. Pretendemos escribir nuestra mentira, pero transcribimos nuestra verdad. Escribir es abrir el grifo del corazón y verter el exiguo botín de nuestra vida, una pobre historia de amores y odios, pero con grandes personajes a nuestro alrededor.
Escribir es recordar, con memoria anticipada fruto de un malestar entreverado de nostalgia, pero no sólo añoranza del pasado o del tiempo huido que quisimos haber admirado, sino también del futuro, de esos mañanas que presentimos y en los que quisiéramos estar. Escribir es condenarse, como adelantó Richelieu: “Dadme seis líneas manuscritas por el hombre más honrado, y hallaré en ellas motivos para hacerle ahorcar”.
Escribir es una adicción, que cuando se adquiere impele a investigar dentro de nosotros, para desvelar nuestra más profunda identidad. Escribir es navegar ligero, planear al son del viento, abrazar el tiempo, detenerlo en la eternidad de unas tenues páginas. Escribir es ralentizar el tiempo, como viajar según apuntó Graham Greene. Pero, escribir también es un hueso duro de roer, una lucha agónica para analizarnos y discutir con nosotros mismos, para sorprendernos con los espectros aparecidos de nuestra mente, para asombrarnos de nuestra propia creación surgida al declararnos a ignotos lectores.Escribir nos hace más humanos. Escribir es respirar y vivir. Escribir es pintar sentimientos como mejor modo de felicidad. Escribir es pedir ayuda a las palabras, que orbitan a nuestro alrededor y juntos comenzar a crear algo. Cuando sucede que la inspiración se suma, sentimos que el trabajo es bello y somos felices.
Escribir es fecundar el mundo y dejar preñada nuestra muerte.

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar ,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidrie
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
quién se acordará?
G. A. Bécquer
Me encantan las rimas de Bécquer. Para mí es necesaria su lectura puesto que hace evadirme de este mundo actual tan matemático y carente de sensibilidad, donde frecuentemente lo más valioso pasa desapercibido. Cuando las leo siento que asciendo unos escalones desde los cuales veo la vida cotidiana que llevamos como un reloj, que marcando horas, no sabe adónde va.
Me gusta la poesía. Y la disfruto, en mis tiempos o ratos libres la práctico, la leo, la medito, y por qué no, la escribo. Escribo lo que está en mi mente, lo que de mí nace y hablar de un autor tan destacado como él es volver al romanticismo, es renacer en la misma poesía de quienes la saboreamos. Desde que conocí su obra me interesó. No la conozco toda porque sé que aún puede tener más de lo que yo conozco y como lo dice en una de sus frases "podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía".
Su exquisita sensibilidad, su don para la gloriosa sencillez, bastan para hacer olvidar sus posibles préstamos de poetas como Heine. Renueva profundamente las esencias románticas, actualizándolas y evitando sus excesos; en Bécquer la naturaleza presta armoniosa su capacidad de concitación al poeta; en Bécquer, lo etéreo y lo espiritual son apoyatura necesaria para llegar a una concepción sensual pero sin estridencias del amor, aun a la erótica en el más hermoso y vitalista sentido, y a una concepción completamente actual de la poesía, "natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra", diría él mismo.
¿Quién murmurará?, ¿quien llorará?, ¿quien se acordará?
La vida es sacrificio, son determinaciones, opciones, decidimos continuamente .En ese proceso aprendemos porque nos equivocamos, aprendemos de esas equivocaciones para crecer. Pero mas allá de eso cada uno de nosotros tiene valores que lo identifican como individuo en una sociedad. Para algunos el prestigio social y empresarial lo es todo, para otros lo material solo es un medio para vivir en paz y dignamente sin estridencias, priorizan los valores humanos muy por encima de lo mediatico, lo externo y de las apariencias, son personas que tienen sensibilidad social, que están dispuestas a dar una mano al que lo necesite, tienen un grado de comprensión de la realidad y de la vida que esta mas allá de las modas, de la insatisfacción que esta sociedad materialista y competitiva nos contagia y nos impone y que nos mantiene cautivos al eterno consumir para saciar algo que nos falta pero que no sabemos que es.
Cuando se esten apagando las luces de nuestra vida,, cuando ya veamos que estamos próximos al final del camino, mas allá de que tengamos la suerte o no de pensar al respecto, mas allá de que el final este preanunciado y estemos dispuestos a dar pelea para evitarlo, muchas veces me pregunto como me gustaría que me recuerden después del día que ya no este mas. La vida me dio la suerte de tener hijos, por eso prevaleceré atraves de ellos, me perpetuare atraves de ellos, ellos son un vestigio de mi paso por esta tierra, ellos existen y por tanto células mías sobrevivirán para que me recuerden. Pero además quizás esté en los corazones de quienes me recuerden ,de aquellas personas con las cuales tuve el honor de interactuar y que me conocieron y que hayan tenido tiempo en conocerme ,en saber como soy como persona, como amigo, como hermano o hijo, como pareja o como padre.
¿Como te gustaría a ti que te recordasen?, ¿cuales son los valores que hacen que sientas que puedas ser recordado por la clase de persona que eres ?