jueves, 29 de enero de 2009

El amor nunca falla


Si pudiera volver el tiempo atrás volvería a repetir esta historia, aún sabiendo cuál fue su final.
Quizás pueda parecer un desvarío... "¿Cómo alguien sería capaz de enfrentarse al mismo dolor dos veces?".

Y sí, lo haría, porque a pesar de que fue breve pude vivir intensamente, como en los días de la adolescencia cuando la vida se te presenta impetuosa y la tomas como viene, la disfrutas y exprimes hasta la última gota, sin pensar en lo que pueda pasar mañana.

Me quité los miedos y me atreví a sentir como en aquel tiempo de lozana juventud, eso sí, la experiencia adquirida con el paso de los años me ayudó en algo, aprendí a diferenciar los sentimientos, aprendí que el amor no es lo mismo que el enamoramiento, YO AMÉ. Aprendí a conocer a las personas y a saber por quién vale la pena jugarse el corazón corriendo el riesgo de no ser correspondido. Es por eso que me repito convencido a cada instante que no hubo error alguno en permitirme tal sentir.

Yo no confundí mis sentimientos, siempre tuve en mira un objetivo, la ruta estaba claramente marcada y no me desvié ni un ápice de ella.
Entonces tal vez inquieran nuevamente... "¿Qué falló, por qué se terminó si todo te era tan claro?".
Bueno, seguramente guardo resquicios de esa adolescencia. La razón en estos casos toma prudencial distancia de las emociones que suelen dominar a los poseedores de una necesidad de cariño a flor de piel.
No puse objeción a ese llamado del corazón ¿Cómo no creerle si golpeaba fuertemente cada vez que la veía?
Hasta que un día ví todo nítido, era "ELLA" a quien estaba buscando.
Ya sé, otra vez... "Si era la indicada ¿Qué pasó?"
Sencillamente no pude decidir por ambos. Yo no era SU objetivo aunque tuviera las cualidades para serlo. Esa ruta que fue común para los dos en un momento, se bifurcó alejándonos nuevamente.

Ahora conduzco sin rumbo cierto, los caminos se hacen largos y confusos, no sé a dónde me llevan, ya no puedo mirar atrás. Los desaciertos ajenos e incluso los míos propios no doblegan mi empeño. El objetivo sigue siendo el mismo aunque haya cambiado el destino final.
El día que llegue, podré sentirme completo, cuando encuentre el complemento exacto que en algún lado está buscando, al igual que yo, entre caminos sinuosos. Al verla sabré por fin que puedo estar en paz ya que la espera habrá terminado.
Mi corazón volverá a golpear fuerte, nunca se equivoca. ¿Saben por qué estoy tan seguro? Porque en este fallido intento que me tocó vivir, no me equivoqué al elegirlo. Quien se equivocó fue ELLA, al pensar que yo podía ser quien llenara sus días. El miedo pesó más y volvió a su antiguo amor, poniendo una lápida sin nombres ni fechas a este sentimiento que sigue palpitando en el pecho, fuerte, muy fuertemente, y que se rehúsa tercamente a morir.
¿Qué falló?
No quiero saberlo. Prefiero pensar que todavía hay esperanzas porque el corazón no se equivoca, el amor nunca falla.

2 comentarios:

  1. El amor, sigue ahí. Dentro de ti.

    Ese afán por sentir el amor cerca, por poder coger entre los dedos agua pasada que ya no volverá, y si volviera, ya no sería tan cristalina ni para tus ojos ni para los de ella. Te hace una y otra vez titubear.

    Pasado.

    El pasado es bonito recordarlo, para de él extraer consecuencias del futuro, pero también es bonito saber olvidarlo, porque si es pasado, ya no es presente, y si no es un pasado que terminó bien, mejor que no sea nunca futuro.

    Olvidar.

    El olvido no es malo, el olvido es dejar algo escondido dentro de nosotros para quizás en algún momento de nuestra vida abrir la caja donde lo guardabamos, quitarle el polvo y volver a recordarlo, para presente o para futuro, pero teniendo en cuenta, que es pasado y que estuvo en el olvido.

    Lo que es pasajero es por algo, y si pasa y no para en el presente para hacerse futuro, es porque no tiene la grandeza merecedora de ser un proyecto a largo plazo en nuestra vida.

    Un beso

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  2. Por mi tierra se dice mucho "dime de qué presumes y te diré de qué careces". Eso me da que pensar que cuando uno sabe tanto de algo es porque lo ha vivido y ha tropezado quizá más de una vez en esa misma piedra. Somos seres fundamentalmente emocinales y racionales, cada uno en la medida y orden en que le ha sido otorgado, pero creo que lo difícil es conjugar ambas cosas. Teorícamente sabemos muuuuucho de como actuar para estar bien c on nosotros mismos y conlosdemás, pero sabemos llevarlo a la práctica?
    Teresa.

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