Valencia entera parece un queso gruyer, e imagino como en cualquier ciudad de España en esta época, ya que aprovechan la escasez de lluvias para destripar el suelo, luego lo que podría convertirse en una mejor circulación por la desbandada de los ciudadanos por las vacaciones, se compensa con las obras para que el caos circulatorio no tenga tregua.
Estos días, como tantos otros, me siento en mi orxatería del alma, donde suelo beber tónica (jeje), para ver pasar a esa gente tan variada que pulula este curioso barrio. Gente variada y a veces muy curiosa que parece hayan sido devueltas de alguna abducción extraterrestre. A saber…
Una hormigonera soltando el dichoso pringue en las zanjas recién abiertas y ocupando toda la calle, como es lógico, y un ciudadano empeñado en pasar por ese espacio, interrumpiendo la circulación e increpando al conductor de la hormigonera para que se quitase y le dejara pasar. ¿Sería este tío hijo de Jaime Milans del Bosch?
Una señora toda emperifollada que entra en la horchatería y pregunta; ¿tienen horchata? ¿Preguntarías vosotros en una zapatería si hay zapatos? No coment.
Este que escribe, haciendo fotos y una joven me pregunta que si soy de la prensa y bajándose un poco los pantalones, me dice que fotografíe lo que veo.
Lo dicho… abducidos. No me extraña el dibujo del ultramarino que se llama “El niño llorón” y que representa un niño tremendamente cabezón, de esos que le caben en la gorra como 20 Kg de naranjas, llorando a moco tendido. Pero lo más curioso del niño es su nombre, “Naguabo”. No admito preguntas pero si os diré que cuando estudiaba en la calle Carlos Cervera, tenía un amigo dominicano y cabezón al cual le puse de mote dicho nombrecito.
Por otro lado, no sé lo que piensa nuestro Ayuntamiento del barrio, aunque me lo temo y ya lo he comentado en otros artículos, pero cuando rellenan con hormigón las zanjas, lo hacen a nivel de baldosines, luego está claro que no van a embaldosar la acera y así se queda como está en todo el barrio, a remiendos y parches. ¡Vergonzoso!
Desde mi modesto Blog hago la denuncia con enfado.
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo. Aristóteles
Me encanta como describes todos los detalles que te rodean, es como si la rutina que envuelve a cualquier paseante para ti fuera todo un conjunto de detalles.
ResponderEliminarSi tuvieramos que analizar y juzgar cada acto que se ejecuta a nuestro alrededor, cada acción de quienes nos rodean, enloqueceríamos, nos robaría la esencia de vivir felices.
La vida en si es un conjunto de pequeñeces que si no las sabemos llevar se magnifican y al final se engrandecen tanto que ...
En fín, que dejamos de saborear todo lo bueno que nos rodea, para terminar "comiendonos la cabeza con chorradas".
Un Beso