
La noche era calma, templada. Mucha gente en la calle, pocos niños, la mayoría adultos. Mujeres grandes haciendo de adolescentes, señores entrados en años no reconocidos mirando piernas, oliendo el perfume de cualquiera menos el de su mujer. Lo de siempre, gente que quiere el plato que se está comiendo otro. Y otros que disfrutan complacidos lo que la vida les brinda, de esos también había.
Él estaba apoyado sobre una triste jardinera de esas que se construyen para adornar los patios y que luego, con el tiempo, dan muestra del abandono de sus vecinos. Arriba de su cabeza un curioso cartel con tres flechas verticales y hacia abajo con un nombre –Oportunidades “El chollo””-
El patio de la finca estaba retranqueado hacia su interior y era un buen observatorio para ver sin ser visto y para pensar o escribir, sin llamar la atención. Siempre llevaba una libreta pequeña de gusanillo de alambre, de esas que acaban enredándose en el interior del bolsillo de la chaqueta y te destrozan el forro. Él escribía en ella todo lo que se le ocurría en cualquier momento, para luego plasmarlo en su Blog, o bien… escribirle a su amada… su amada que no le hablaba desde hacía meses…
Desde el improvisado observatorio él veía las ventanas de su casa, el se centraba en lo que suponía había en su interior, como si con su pensamiento pudiera contactar con ella. Ya había habido entre los dos más de un precedente de esa conexión que rayaba en lo parasicológico.
Poder contactar con ella mentalmente… era una utopía, pero él no dejaba por eso de intentarlo.
No estaba allí para sufrir, pues no lo hacía, le sentaba bien saber o imaginar que estaba cerca y que casi estaba respirando el mismo aire que ella.
“Dime si tu quisieras andar conmigo…” empezó a sonar el estribillo que llevaba puesto en su móvil y miró a ver quién le interrumpía en sus pensamientos…
“Número privado”, se leía en el visor… y el corazón le dio un vuelco. Era su nuevo número, pocos lo tenían y nadie le hubiera llamado ocultando quién era, nadie excepto ella, ya que era su costumbre.
_ ¿Dígame?
_ ¿Vas a estar mucho tiempo enfrente de mi ventana,?
_ Hasta que me salgan pelos en la planta del pié
_ ¡Jolín!, eso no te va a hacer ningún bien. Deberías recapacitar, ¿no crees?
_ Recapacito y siempre llego al mismo punto…quiero saber…quiero verte.
_ Mira que eres borinot y cabut
_Eso quisiera yo, ser un “borinot” para poder volar hacia tu ventana y así poder verte.
_ ¿Por qué no te asomas a la ventana y dejas que te vea mientras hablamos?
_ Pero hombre…
_ no estoy arreglada y mucho menos peinada…y además.. no procede…
_ No procede… y ahora me dirás que somos incompatibles…
_ Como el aceite y el agua… que no pueden mezclarse, ¡exacto!
_ El aceite y el agua no se mezclan en un arroz con acelgas pero se digieren juntos…
_ Cabut, cabut i cabut…
_ Esto no puede seguir así… debemos hablar…
_ Por favor, que no sea por teléfono.
_ No estoy arreglada… y es tarde…
_ ¿Tarde para qué?
_¿Te puedes esperar media hora?
_ Me puedo esperar un millón de medias horas… un millón…
_ Está bien, tu ganas de momento, cuando esté arreglada te llamo y nos vemos
_ De acuerdo…espero tu llamada… como siempre…
El tiempo pasó y duró lo que tenía que durar, ni se hizo corto ni largo, más bien como el paseo por el interior de un túnel por el que no dejas en ningún momento de ver la luz.
Pasaron 40 minutos, era lo normal en ella, sus diez minutos robados… y llamó.
_Escucha…
_ ¿Donde te espero?
_No tengo ganas de salir…
_ ¿Y entonces?
_ Llama a mi puerta, te abro, subes al ascensor y yo lo llamo.
_ ---------- (mutismo)
_¿Te has quedado mudo?
_ Perdona, no sabía que decir…me quedé helado…
_ Jajajajaja Yeeeeeeeeeeeeeee… nada de pensarse cosas raras, solo tenemos que hablar…………
_ Claro….. ya voy
Llamó al timbre, puerta 2, lo sabía bien, ya había estado allí y oyó su nombre por el interfono y el crac de la puerta al abrirse. Recorrió el mínimo espacio de pasillo y entró en el ascensor… las piernas le temblaban, el corazón le latía a más de 140 y alguna lágrima le caía por las mejillas y que él intentaba restregarse para disimular su emoción…
El ascensor paró y la puerta se abrió. Salió al descansillo del rellano y allí estaba ella, con la puerta abierta y una sonrisa que unida al brillo de sus ojos, daban la sensación que te estaban abriendo la puerta del cielo…
Un saludo corto, ningún contacto y una señal que le indicaba que entrará en casa. Ella le cogió de la mano y lo llevó al salón, haciéndole sentar en aquel sofá donde una noche le enseñó unos álbumes de fotografías.
Se miraron, no se decían nada, solo se miraban y se sonreían… no había más que decir, cuando dos personas se quieren… hasta el silencio es hermoso…
Juntaron sus cuerpos, se abrazaron… se acariciaron… se besaron… no se decían nada…nada que decir… él introducía sus dedos entre la manga de su blusa y de su brazo… sentía su calor….
Dicen que la felicidad no existe, solo hay momentos felices…….y realidad o sueño…….
….. él había tenido el suyo.
Estoy locamente colgado de su ventana y;
ResponderEliminarSolo quiero sentirla cerca,
Muy cerca.
Solo quiero mirar entre los huecos de su reja y contemplar aquella belleza,
Toda mía.
Sus rizados y largos cabellos al aire,
Tocarlos entre mis pestañas.
Onda a onda.
Su sensual pose,
Curva sobre curva.
Su sonrisa dulce como la miel,
Se me derrite la boca al pensarlo ...
Me derrito entero yo.
Solo la quiero a ella,
La quiero y la requiero,
Como la quiero ...
Y ella,
¿Tu crees que me quiere a mi?
Un beso
No sé si me quiere todavía, ¿que me quiso? Si, estoy seguro de ello.
ResponderEliminar¿Porque me dejó? En realidad... nunca creo que lo sepa, pero lo que si sé es que aunque nunca la olvide, la vida es un continuo cambio, hay que renacer siempre o te mueres, pero por cada historia que termina(ya lo escribi una vez) empieza una nueva y es asunto mío hacer que sea mejor que la anterior...