domingo, 18 de abril de 2010

Amigas mías...


Hoy hace día triste. Ha sido la lluvia golpeteando el cristal de mi ventana la que me ha despertado. Anoche estuve cenando con amigos y amigas como cada sábado y aunque la vuelta a casa se produjo relativamente temprana me quedé un rato a ver la televisión hasta bien avanzada la madrugada. Ha sido una de esas noches que hubiera ido de fiesta pero la conversación a los postres de la cena duró algo más de lo habitual y eso hizo que nos quedáramos sin tiempo para más.
La conversación fue agradable, como cualquier conversación que tengo siempre con este grupo de maduras, inteligentes, bellas y muy deseables… mujeres. Todo un lujo.
La mesa era compartida por trece adultos y un niño, El niño es de un amigo de los habituales de cada sábado, aunque vino bien para romper el maléfico número 13 de una mesa. Yo estuve en el extremo de ella coincidiendo - o habiéndolo hecho coincidir- con mis queridas cinco amigas con las que comparto innumerables momentos, cada vez más a menudo. Tres hombres, diez mujeres y un niño, que aunque sea un grupo desequilibrado parece que se ciñe bastante a las estadísticas demográficas.
Indudablemente todos llevamos cargados a la espalda una enorme mochila repleta de recuerdos y experiencias -y por ello de sabiduría- agradables y desagradables y en conversaciones como la de anoche –y otras noches- van aflorando un poco a poco de cada uno. Es como una terapia de grupo. Es una agradable experiencia que hace que cada vez estemos más unidos.
No sabría decir muy bien cuál es el lado bueno de cada una, son muchos y lo digo con extrema sinceridad, y menos sabría hablar de ese lado oscuro que todos tenemos y que aceptamos a un amigo/a, porque hoy por hoy, no lo he visto. Lo que si he visto es esa enorme humanidad que tiene cada una y ese increíble sentido del humor con el que me siento identificado al ciento por ciento.
Rosa, tus explicaciones, tu manera de contar las cosas con puntos y comas, la manera en que describes las situaciones, el movimiento de tus manos –incluso el número de veces que te las llevas a las gafas- dan una expresividad a tus historias que parece que estemos contemplando una obra de teatro clásico griego… una delicia escucharte mientras no te rías, pues tu risa nos contagia hasta el punto de romper todos a carcajadas.
Teresa, todo sinceridad y expresividad. Llana y clara como ella sola. Ultima adquisición al grupo, pura ebullición.
Celia… que puedo decir de esta mujer que es tan grande su corazón como tirada de piernas tiene. Humor socarrón como el que a mí me gusta. Como le caigas bien serás amigo siempre de ella mientras no la engañes, pero como le caigas mal… ponte un lazo rojo en el bolsillo…
Amparo… mi querida Amparo. Para saber cómo es ella hay que ir a su casa y verla actuar. Hay que conocer a esos estupendos hijos, a esa madre tan atenta siempre con las amistades de su hija , hay que ver a su “ex” entrar en la casa como Pedro por la suya y hay que saber de sus problemas... Pero ella cada día tendrá una enorme sonrisa dispuesta para darte como regalo.
Lola… Lolilla como yo la llamo… hay que conocerla, no os la perdáis pero no os la llevéis, debéis dejarla con nosotros, es nuestro estandarte. Es como el perfume, los buenos en frasco pequeño. Con esos enormes ojos oscuros que cuando te miran nublan los tuyos. Sus relatos, sus monólogos –me niego a llamar chiste- puede contarlos una y otra vez y siempre romperás a reír porque no es la historia que cuenta, es ella misma, es su gracia, su hacer, su disposición, su… Lola es simplemente ella, Lola.
Y por último Chon. Fue la primera que conocí, hace ya dos años. Físicamente es la más pequeñita, pero su corazón y su alma son tan grandes que siempre hay hueco para más –incluso se queda quien no debe- y eso hace de ella una gran mujer. Su mochila, en lo que a problemas se refiere, es del tamaño de un contenedor lleno de ladrillos del ocho, pero su sentido del humor y su cariño y entrega hacia los demás –aunque siempre da la sensación de ser el Abogado del Diablo- la hacen parecer la mujer más feliz sobre la tierra. Está claro que Chon es el ejemplo de lo que es ser feliz dando sin recibir nada a cambio… palos… a veces.
Estas son mis amigas, de las que me siento orgulloso y de las que doy gracias al Universo por habérmelas concedido.
Gracias por estar ahí.
PD.- Esto es lo que dice mi horóscopo hoy… pero aún así me arriesgo.
“No tomes por sentado nada sobre las personas hoy, Alfonso, porque te saldrá el tiro por la culata. Si piensas que alguien comprendió lo que acabas de decir, ¡asegúrate dos veces! Estarás operando en un nivel hoy, atrapado en tus propios pensamientos y motivaciones. Pero tus allegados podrían ser más lentos en comprender la acelerada energía de tus ideas. Así que desacelera y ten cuidado con la comunicación hoy.”

1 comentario:

  1. La lluvia golpea los cristales (una y otra vez), y como alma en pena busca refugio entre los huecos que los cansados, atareados, desmotivados y enredados pensamientos hacen.

    Un beso

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