
Se sabe que el aquelarre es donde las brujas celebran sus reuniones, sus rituales, sus maleficios y sus conjuros, y yo estos días he formado parte de uno de ellos pero como víctima.
Pócimas a base de Ron con liquido negro y gaseoso, bollos tremendos rellenos de rabos de lagartija (¿o serian pasas?) gazpachos manchegos (solo tenía el nombre) que en vez de caza llevaba bichos con tenazas que cuando intentabas partirlos te salpicabas de caldo hasta en las cejas… bizcochos misteriosos que en cuanto salían a la mesa desaparecían… juegos en los que te comían la oreja izquierda… y para acabar… queimada gallega de orujo y frutas que cuando la bebías se te quedaba el morro pegado a la taza por su enorme temperatura.
En fin… son mujeres. Definitivamente por convicción y absoluta maldición. Son brujas (pero de las bonitas). Es por eso que ahora estrellan contra el prójimo la realidad encantadora de su condición. Dicen que todo ser humano nace con una misión... ellas… ya tienen la suya.
vaya, muy interesante, hace tiempo no me pasaba por aca, saludos, me alegra haberme atrevido de nuevo, gracias por seguir escribiendo. un abrazo
ResponderEliminarA un sorbito de tus letras no le hace falta ni una gotita de sacarina, aunque las expreses "con cuerpo y desgarre", saben melosas y dulces.
ResponderEliminarUn beso