Hay días que me gustaría sentarme en una pared mal hecha al final de un pueblo, cerca del mar. En el último sol de una tarde de final de verano o comienzos de otoño, cuando hace ese airecillo dulce que arrulla los sentidos. Mirar sin ver más allá de la nariz. Alejarme de los pensamientos diarios, y que el enano que faena en el cerebro se sentara también un rato, en su propia pared vieja, con su mar y su aire otoñal.
Dejar respirar el alma. Olvidarme del tiempo, guardarlo aparcado como quien deja la bolsa en la mesa cuando llega del supermercado. Sentarse solo, o acompañado, compartiendo el silencio.
Y pasar un rato así, en esta pausa, con las emociones en suspensión, y los sentidos bebiendo a sorbos los pequeños retazos de vida inmediatos.
Hay días que me gustaría que el mundo no fuera durante un rato, o no pertenecer al mundo unos instantes. Romper el vínculo, el lazo, las cadenas, la cuerda, y las caricias de todo lo que me rodea, y quedarme allí, bien quieto, en la pared vieja junto al mar, como un grano de arena, como una piedra , como una gota de agua perdida.
Hay días que me gustaría cerrar la persiana de los ojos y colgar el letrero de: "He salido a comer algo"
Dejar respirar el alma. Olvidarme del tiempo, guardarlo aparcado como quien deja la bolsa en la mesa cuando llega del supermercado. Sentarse solo, o acompañado, compartiendo el silencio.
Y pasar un rato así, en esta pausa, con las emociones en suspensión, y los sentidos bebiendo a sorbos los pequeños retazos de vida inmediatos.
Hay días que me gustaría que el mundo no fuera durante un rato, o no pertenecer al mundo unos instantes. Romper el vínculo, el lazo, las cadenas, la cuerda, y las caricias de todo lo que me rodea, y quedarme allí, bien quieto, en la pared vieja junto al mar, como un grano de arena, como una piedra , como una gota de agua perdida.
Hay días que me gustaría cerrar la persiana de los ojos y colgar el letrero de: "He salido a comer algo"

Si,todos tenemos esos dias de vez en cuando.Gracias por compartirlo.
ResponderEliminarBesos