lunes, 9 de marzo de 2009

Una paella con gafe


L´Eliana, para quien no la conozca, es un pueblo que está a 12 Km de Valencia camino a Llíria, es exactamente una ciudad dormitorio llena de urbanizaciones y chalets que son los que verdaderamente lo han hecho grande y rico.

Pero no voy hablar del pueblo –solo un poco- voy a hablaros de una “gafe-paella”.

El popular alcalde del populista Ayuntamiento socialista de la ciudad –que discrimina a los “chaleteros” de los ciudadanos nacidos allí aunque todos pagamos los mismos impuestos- organizó el pasado día 7, como viene haciéndolo varios años,  unas paellas en conmemoración del Día Internacional de “La dona trevalladora” aunque con todos mis respetos, parecía que se la dedicaba al INSERSO, ya que la media de edad de los integrantes así lo indicaba. No tengo nada en contra de estas manifestaciones de tipo populista, pero creo que hay cosas más urgentes como el iluminar los pasos de cebra que hay en la Avenida de las Cortes porque… Bienaventurados los que creen en ellos, porque ellos verán a Díos.

Pero vayamos al motivo esencial de este pot.

En principio nuestra paella debería haber sido para veinte personas, pero fuimos sufriendo bajas hasta convertirnos en ocho. Como resultado obtuvimos -ya que todo lo ponía el Ayuntamiento- el arreglo de pollo y conejo y verduras para doce personas más de las que íbamos a ser. Pusimos la arena en el suelo, la leña y esperamos que viniera el resto de la peña con las trébedes y la paella… pero no llegaron. La gente ya estaba poniendo el arroz y nosotros seguíamos sin recipiente. Alrededor de la 1:30 llegó la paella con más oxido que el fuselaje  del Titánic, tanto que ni con la Dremel podíamos quitarlo.

Cargamos el material y decidimos ir a mi chalet para hacer el arroz con tiempo y sin prisas… y ¡sin leña!, ya que este invierno ha sido tan duro que agoté todas las existencias que tenía en la chimenea del salón. ¿Se os ha ocurrido hacer una paella con cartón como combustible? A mi si. Ya no sé si estaba haciendo una paella o quemando una falla.

No quedó tan mal aunque algo de sabor ahumado se le notaba además de un “socarrat” demasiado completo y ennegrecido. El resto lo hizo el hambre ya que empezamos a comer cerca de las 5 de la tarde.

Tenía fotos que he intentado publicar en este pot, pero me salió un mensaje de error de Google que decía:

Google no puede cargar los archivos fotográficos en su digno Blogger, ¿no se le cae la cara de vergüenza?

¡Caray! A fin de cuentas… no quedó ni un grano… a excepción de una solapa oscura pegada en el fondo de la paella.

Por cierto, el resto del pollo ayer lo hice con tomate... ¡Ese si estaba para chuparse los dedos!

1 comentario:

  1. Pero que paella más guerillera, tenía su propia vida.

    Suena a un arroz lleno de risas y trocitos de pollo salpicando el ambiente de una forma divertida.

    Seguro que sabía a gloria, ya que lo importante en cualquier comida, y lo que le da el punto de sabor, no son los ingredientes que la aliñan, sino el cariño con el que se hace.

    Un beso

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