jueves, 30 de abril de 2009

La informática y el sexo


Ocurrió una tarde de esas calurosas que te quitan las ganas de trabajar. Mis ojos estaban cerrándose, recostado en el sofá trataba de entender lo que el telediario intentaba comunicarme, pero como siempre lo único que hacía era lo más semejante a una canción de cuna… dormirme.
Mi móvil empezó a resonar con el “Andar conmigo” de la Venegas, pues es la música de llamada que tengo instalada;
Hola soy Eithneluego supe como se escribía-, amiga de tu amiga Gema y me ha dicho que eres un genio de la informática y quiero que vengas a casa ya que mi ordenador me dice que no puedo conectar a Internet”
Me hizo abrir los ojos de golpe, tenía un timbre de voz muy agradable con cierto acento que no llegué a saber su procedencia, tenía algo en sus palabras que me decía que debía ir sin esperar… pero esperé. Quedamos a media tarde pues insinuó que iba a estar más tranquilo para trabajar aunque yo sabía que ese tipo de problemas me suelen costar diez minutos como máximo en solucionarlo.
Eran las seis de la tarde en punto y allí estaba yo llamando a la puerta del jardín y tratando de oir el chasquido de apertura de la reja, teniendo en cuenta que un tremendo can de casi 80 Kg de peso, me ladraba hasta la saciedad. No hubo chasquido pero si oí la misma voz que había oído por teléfono, diciéndome que esperara un momento mientras encerraba al perro, algo que agradecí pues me había sentido con complejo de salchicha.
Por fin sonó el chasquido y allí apareció ella como si fuera la diosa Venus, Tenía los ojos verdes como las hojas del lentisco y el color de su pelo era como el de sus bayas, rojo. La combinación era perfecta. Yo la miraba a ella y miraba un lentisco que había al fondo del jardín y mi siempre predisposición a tirar los “tejos” hizo que se lo hiciera ver, a lo que ella me agradeció con una hermosa sonrisa en aquel rostro tan blanco y con tantas pecas que parecía que hubiera tomado el sol con un colador. Era preciosa, llevaba una bata de esas de ir por casa, corta, más corta de lo que hubiera deseado en aquel momento, y con cuatro botones en la parte central. Mi memoria es fotográfica, y podeis creerme, no se me pasa detalle en una sola mirada, y menos si lo que miro es una mujer.

Mientras entrabamos en la casa le pregunté de donde era a lo cual me contestó que era irlandesa, de una ciudad próxima a Dublín. Fue cuando recordé algo que leí una vez y se lo comenté, que su nombre me sonaba al de una diosa celta y así era.
Había armonía, había química, se respiraba… mis 20 años de diferencia no perecían ser un impedimento, de hecho nunca lo he pensado con nadie. Me senté en la mesa del ordenador, ella se quedó de pie y por encima de mi hombro pero recostada sobre él, me iba explicando cuales eran sus problemas. Tenía sus pechos sudorosos a la altura de mi nariz y por debajo de mis ojos lo que hacía que la temperatura de mi cuerpo fuera subiendo… todo…
Creo que debió pensar tomarse un respiro y me dijo que iba a poner el lavavajillas, algo que agradecí pues nunca me gustó tener un pastel delante en esas condiciones e irme de rositas…
Bien, no había manera de centrarse en el trabajo, no sé si el problema era mayor o yo estaba debilitado, pero no me centraba en ello, y pasaban los minutos…
¿Te apetece un café o un té? Oí que me gritaba desde la cocina, que estaba a dos puertas de donde yo estaba. Y yo que el café me lo esnifaría, tardé pronto en darle un si por respuesta.
Me dolía el cuello de tanto mirar atrás, pues estaba deseando verla entrar por la puerta con el café en la mano, pero no fue así, me llamó para que pasara a la cocina a tomarlo. Sobre la enorme mesa de madera y cerámica que había en la cocina estaban las dos tazas, una de café y la otra obviamente de té y unas pastas de mantequilla que no probé. Nos encendimos dos cigarrillos de Malboro, que ella había dejado en la mesa y charlamos un rato. Ella estaba sentada frente a mi pero de lado para tener las piernas cruzadas fuera de la mesa, esas piernas que mantenían la bata más arriba del medio muslo. Me preguntó si tenía calor porque me veía sudar y yo le dije que era el café, pero los dos sabíamos exactamente porque sudaba yo.
Cuando habíamos terminado de tomar el café yo me dispuse a ir al ordenador y fue cuando ella se atrevió a preguntarme si sabía cambiar el filtro del lavavajillas pues estaba intentándolo y no podía. A mi se me abrió un mundo…
Me agaché, metí la cabeza en aquel orificio como Ángel Cristo metiendo la cabeza en la boca de un león, y extraje el dichoso filtro. Cuando la miré a ella me di cuenta que de los cuatro botones de la bata solo le quedaban dos abrochados, los centrales por lo que, y al no llevar sujetador, los pezones se apreciaban en toda su plenitud, creo que llegué a verle las zapatillas por el escote, si es que aquello se le podía llamar escote.
Estábamos los dos agachados sobre el electrodoméstico mirándonos sin saber que decir pero ella si supo lo que hacer y decir; estás muy acalorado amigo mío y desabrochándome la hebilla de cinturón y el primer botón del vaquero, tiró con fuerza de la camisa y me la quitó sin desabrocharme un solo botón de ella.
Aquello fue como destapar una botella de Cava a la que previamente se le ha agitado.
Recordando aquella famosa película de Jack Nicholson y Jessica Lange en "The Postman Always Rings Twice" la levanté como una pluma y extendiéndola sobre aquella enorme mesa me dispuse a dar placer a mis instintos y a los suyos sin preocuparnos de nada más. No sé porque menciono la película, puesto que ni yo soy Nicholson ni ella era Jessica y mucho menos yo era el cartero pero aquello era una cocina, ella estaba tumbada en la mesa y yo postrado donde la unión de los sexos resultan uno solo.
Lo demás lo dejo a vuestra imaginación, yo cuento sensualidad, tal vez erotismo pero nunca pornografía.
El ordenador se quedó sin reparar, ni hubo tiempo ni ganas y desde luego supuso la excusa para un reencuentro pasado dos días, mucho más preparado, menos improvisado pero no por ello menos intenso y pasional.
La verdad... es que me encanta la informática.

2 comentarios:

  1. !Uf!, aire que me ahogo, respirando ... !Jaja!

    Un beso

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  2. aplausos!, oye si que esta buena la historia, si es o no real, me parece muyy sensual y erótica; muy rica a los ojos, y mas a la imaginación, saludos desde México.

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