jueves, 12 de agosto de 2010

La Vallesa- Valencia


Esta mañana me desperté temprano como siempre pero es que ayer me acosté temprano como casi nunca, vi la hora en el móvil que siempre mantengo cargándose junto a mi cama, pero nada paso en mi cuerpo, no hubo reacción alguna pero a pesar de ello decidí levantarme y dar un paseo pues la mañana era fresca, lo solicitaba. Hacia tanto tiempo que no dormía así, por fin el descanso llegó a mi cuerpo y mi espíritu, me hacia tanta falta.
Al lado de mi casa existe un bosque de 28.000 m2, raro pero sí, La Vallesa. Decidí hacer un recorrido por nuestra historia reciente, las trincheras defensivas de la Guerra “Incivil” Española de 1936 al 1939. Es parte importante del reciente patrimonio histórico de la zona el conjunto de trincheras, fortines y protecciones antiaéreas, puestos de mando, de la línea defensiva conocida como "La Inmediata", y que unía Sagunto con el polvorín de Riba-roja del Turia para la defensa de Valencia y construida en 1938. Destacando los existentes en la Vallesa, Valènçia la Vella y Les Rodanes.

Buena caminata y preciosa por el conjunto de especies vegetales totalmente autóctonas mediterráneas… un gustazo que recomiendo a los que viven en la zona.
El paseo duró algo más de tres horas, desde las 7:30 de la mañana hasta casi las 11, me encanta estudiar las escenas bélicas y como no, la vegetación además de el tiempo que me tomo para pensar, que no para meditar, Las ideas ahora se vuelven un poco más claras, los pensamientos llegan más serenos, el dolor permanece en su lugar, es terco no me abandona, es más fiel que cualquier amor, raciona mis alegrías, ahuyenta la esperanza, es un invitado incomodo, o que incomoda. Lo más que he podido hacer es dejarlo en un rincón, junto a la esquina que no tiene ventana, en la penumbra para que su llama no queme mis desiertos, ni evapore la lluvia cálida del verano en plenitud.


He tenido la gran suerte de ver esta mañana un águila, de las pequeñas, una culebrera, pero me ha llenado de una gran satisfacción, no hay nada tan hermoso en este mundo como el vuelo de un águila. A veces he llegado a creer que por fin puedo emprender el vuelo, que soy tan fuerte como esa águila que surca los cielos, que anida en las montañas, a quien las tormentas no amedrentan, porque esta sobre ellas, pero esa fuerza no me pertenece, al menos no la he conquistado aún, y aunque hoy parece que el gris del cielo pinta mi senda, me rehúso con uñas y dientes, con lagrimas cual cataratas, no, no me quiero quedar en este mundo dolorido , distante de amor y cariño, seguiré buscando en cada mañana, la inercia que levante mi espíritu, cada día me ejercito un poco más en el arte de la vida, debo agendar en mis días brotes de confianza, excesos de alegría, pedazos de locura, y mirar con ojos nuevos, visión mágica de arcoíris, de blancos pincelados con artísticos anhelos, dispuestos a arriesgarse en el viejo lienzo, para ser una nueva corriente de arte vivencial, donde mis sueños tracen colores abstractos que entienden solo algunos corazones incomprendidos, o quizá perdidos, o tan locos para querer ser como Juan Salvador Gaviota, y creer que los sueños, los amores eternos y los nuevos comienzos si son de esta tierra.
Esta mañana se quedó el incómodo invitado en un rincón y yo trémulo, excitado, me acerqué a la ventana de los sueños, de los deseos, de la esperanza…. Abro las cortinas, se caen los cerrojos, el bosque en flor me espera…y yo con temor y muy decidido salto a él…y me inundo de su aroma, me fortalezco con su esencia.
¡Si, hoy es un día de grises con el cándido sabor de la esperanza
!

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