A mí me entusiasma escribir
No me resulta difícil discernir, entre todas las posibles, las palabras que pueden decir lo que quiero decir y no otra cosa. Y colocarlas en el orden que necesitan para hacerse entender y explicar a alguien más lo que he pensado por un momento, antes de que se me escape el pensamiento de las manos.
A mí me gusta leer.
Me encanta encontrar las palabras ya escritas e ir dándoles vida a mi ritmo, poniéndolas volumen dentro mi cabeza, imaginándolas hechas carne y movimiento.
Me encanta encontrar las palabras ya escritas e ir dándoles vida a mi ritmo, poniéndolas volumen dentro mi cabeza, imaginándolas hechas carne y movimiento.
A mí me cuesta pintar
Me es difícil elegir colores, mezclarlos y crear uno nuevo que nunca es igual que ningún otro, y con él dar vida a una forma, a un espacio, a una sombra.
A mí no me da miedo amar.
Sé que cuando quiero de verdad lo hago para siempre. Soy apasionado y necesito controlar mis impulsos, por qué no siempre puedo manifestar mi amor tal como lo siento, pero lo cultivo.
Me es difícil elegir colores, mezclarlos y crear uno nuevo que nunca es igual que ningún otro, y con él dar vida a una forma, a un espacio, a una sombra.
A mí no me da miedo amar.
Sé que cuando quiero de verdad lo hago para siempre. Soy apasionado y necesito controlar mis impulsos, por qué no siempre puedo manifestar mi amor tal como lo siento, pero lo cultivo.
A mí me da miedo cuando me quieren.
Saber que lo tienes conlleva saber que puedes dejar de tener y es muy duro cuando te sientes amado pensar que un día u otro dejarás de serlo.
A mí me admira seguir vivo, siendo consciente de todos los peligros que me rodean cada día, y me enorgullece sentirme sano, conocedor de las enormes posibilidades que hay en cada momento de dejar de estarlo.
A mí me aterra la muerte, porque cuando llegue ya no podré escribir, ni leer, ni intentar pintar, ni demostrar amor, ni admirar la vida, ni continuar conjugando mis verbos preferidos
.
Sólo deseo que, a pesar de estar muerto, alguien me siga amando después de la palabra que pone el punto y final a todo el resto de verbos.
Sólo deseo que, a pesar de estar muerto, alguien me siga amando después de la palabra que pone el punto y final a todo el resto de verbos.
Alf.

¿A sí que no te da miedo amar y sí que te amen? No sé yo.....
ResponderEliminar