No, hija, no. Nunca quieras ser como la Cenicienta. Es sólo una tonta sin asertividad. Quizás tiene miedo a quedarse sola. Quizás no le han dado de alta en la Seguridad Social. Quizás no tiene recursos económicos. Pero librarse de su despótica familia para zambullirse en la institución del matrimonio, no resulta algo saludable… por muy príncipe que sea el tío.
No, hija, no. Nunca quieras ser como
No, hija, no. Nunca quieras ser como
No, hija, no. Nunca quieras ser como
No, hija, no. Nunca quieras ser como Blancanieves. Se trata de una de tantas mujeres que sufren el síndrome de Wendy. Sólo quieren ser útiles a sus Peter Panes, que nunca crecen y que lo único que desean es a alguien que les haga de madre. Aléjate todo lo que puedas de los Peter Pan.
No, hija, no. Nunca quieras ser como Caperucita. En el mundo hay una población muy grande de lobos, que quieren destruir bellezas, manchar inocencias, desgarrar sueños.
No, hija, no. Nunca quieras ser protagonista de ningún cuento. Intenta ser protagonista de tu destino, aquel que escribes cada día cuando escoges bien tus referentes. Sé mujer, que es mucho. Con tus virtudes y tus defectos. Sé libre que todavía es mucho mejor. Pon en cuarentena todos los arquetipos que la tradición ha convertido en norma.
No, hija, no. Pinta los sueños con los colores de tu imaginación.
Dedicado con todos mis respetos y cariño a las mujeres… esos seres que tanto adoro.
Alf.

Nunca creas en soldados de papel,domadores de fieras ni vendedores de esperanzas vanas.Cree en tu alma,y deja que tu espíritu busque su esencia en lo más profundo.
ResponderEliminarYo también te adoro.