Cuando estás tirado en el suelo, totalmente abatido, te encuentras en una soledad absoluta. Estás así porque ya no tienes adónde ir, no sabes qué hacer. Estás tan metido en tus penas que sólo atinas a estar de esa forma, como abandonado a la nada. El tiempo te ha vencido, no has podido resolver tus dudas, tus angustias, tus problemas. Es tan triste que alguien esté en tal estado de abatimiento… Sólo esperas un milagro. O también una nueva etapa en tu vida. Una nueva etapa en tu vida porque la que estás atravesando ya no la podrás resolver. Sólo quieres seguir viviendo.
Quizá tendría que decir dónde estoy. Imaginaros un cuarto. Un cuarto cualquiera. No importa mucho saber cómo es. Pero si queréis, os digo que las paredes son blancas. Hay muchos libros, papeles y cigarrillos. La ropa está por todas partes. Mi inquietud también. Pero mi inquietud no está desordenada. Está alborotada. Pero este detalle de la inquietud no viene al caso. La cosa es que estoy en un cuarto y tengo al frente una ventana. Una ventana con una persiana. La persiana está cerrada. No veo nada. Solamente veo la pantalla de mi portátil.
Hubo un tiempo en el que para callar voces empecé a escribir, y escribiendo me liberaba de mis obsesiones, respondía preguntas, leía mi futuro (de esto me acabo de dar cuenta), expulsaba mi ira, mentía sin usar mi mirada, olvidaba mis frustraciones (al menos momentáneamente) calmaba mis migrañas, curaba mi gastritis, en fin, me deshacía de mis problemas.Purgaba mi cuerpo, sanaba mi alma.Y ahora ya no funciona. No estoy mal, pero tampoco estoy bien. Y ese es problema.Aprendí a enredar con palabras, empecé a ser consciente de que cada palabra no decía ni más ni menos de lo que yo quisiera decir. Eso de cierto modo me confería poder, y creo que fue eso lo que me enganchó.Primero fue una vía de escape, luego fue un juego, y esto tenía un claro final: se convirtió en un vicio.
Empecé a escribir porque aprendí a callar, y eso (físicamente) no me hace ningún bien.Me acostumbré a vivir de mis palabras, es el único modo que tengo para poder entender las cosas, es mi manera de sistematizarlas. Sin palabras todo es caos.Y ahí esta el problema: ya no soy capaz de expresarme; si no escribo no encuentro manera de exteriorizar las cosas que percibo. De cierto modo me siento atado. Aunque de todas formas cuando escribo también estoy atado porque todo tiene la dimensión que tengan mis palabras, así que al fin y al cabo... creo que voy a dejarlo, no termino de encontrar el sentido a todo esto.
He estado revisando textos y me he dado cuenta de que todo es como si estuviese intentando hacerme una manta con retales; intento cobijarme con este enorme amasijo de escritos, es casi como si tuviese vida propia, es como una gran bestia a la que quiero abrazarme, intento conseguir que me proteja.Me estoy metiendo en un mundo al que ya no puedo dimensionar. Y eso me esta asfixiando.
Cuando empecé este texto pensé que iba a poder explicar lo que siento en este momento, pero al parecer tengo muchas cosas que decir, mas de las que mi limitado razonamiento puede entender.
Quizá tendría que decir dónde estoy. Imaginaros un cuarto. Un cuarto cualquiera. No importa mucho saber cómo es. Pero si queréis, os digo que las paredes son blancas. Hay muchos libros, papeles y cigarrillos. La ropa está por todas partes. Mi inquietud también. Pero mi inquietud no está desordenada. Está alborotada. Pero este detalle de la inquietud no viene al caso. La cosa es que estoy en un cuarto y tengo al frente una ventana. Una ventana con una persiana. La persiana está cerrada. No veo nada. Solamente veo la pantalla de mi portátil.
Hubo un tiempo en el que para callar voces empecé a escribir, y escribiendo me liberaba de mis obsesiones, respondía preguntas, leía mi futuro (de esto me acabo de dar cuenta), expulsaba mi ira, mentía sin usar mi mirada, olvidaba mis frustraciones (al menos momentáneamente) calmaba mis migrañas, curaba mi gastritis, en fin, me deshacía de mis problemas.Purgaba mi cuerpo, sanaba mi alma.Y ahora ya no funciona. No estoy mal, pero tampoco estoy bien. Y ese es problema.Aprendí a enredar con palabras, empecé a ser consciente de que cada palabra no decía ni más ni menos de lo que yo quisiera decir. Eso de cierto modo me confería poder, y creo que fue eso lo que me enganchó.Primero fue una vía de escape, luego fue un juego, y esto tenía un claro final: se convirtió en un vicio.
Empecé a escribir porque aprendí a callar, y eso (físicamente) no me hace ningún bien.Me acostumbré a vivir de mis palabras, es el único modo que tengo para poder entender las cosas, es mi manera de sistematizarlas. Sin palabras todo es caos.Y ahí esta el problema: ya no soy capaz de expresarme; si no escribo no encuentro manera de exteriorizar las cosas que percibo. De cierto modo me siento atado. Aunque de todas formas cuando escribo también estoy atado porque todo tiene la dimensión que tengan mis palabras, así que al fin y al cabo... creo que voy a dejarlo, no termino de encontrar el sentido a todo esto.
He estado revisando textos y me he dado cuenta de que todo es como si estuviese intentando hacerme una manta con retales; intento cobijarme con este enorme amasijo de escritos, es casi como si tuviese vida propia, es como una gran bestia a la que quiero abrazarme, intento conseguir que me proteja.Me estoy metiendo en un mundo al que ya no puedo dimensionar. Y eso me esta asfixiando.
Cuando empecé este texto pensé que iba a poder explicar lo que siento en este momento, pero al parecer tengo muchas cosas que decir, mas de las que mi limitado razonamiento puede entender.
Siempre te he leído y nunca me he atrevido a hacer ningún comentario público pero hoy, y después de leer que posiblemente vas a dejar de escribir en este, tu Blog, me atrevo a pedirte que por favor no lo hagas pues me dejarías sin algo a lo que ya forma parte de mi compañía diaria, me dejarías sin ti y no quiero perderte.
ResponderEliminarDices al final que al parecer tienes muchas cosas que decir, pues por favor dilas porque tu razonamiento dudo mucho que sea limitado, más bien pienso que es ilimitado y los que te leemos, al menos yo, te entendemos.
No me defraudes Al, no lo hagas.
Te quiere
CB
¿ Crees ? No es una afirmación, es dubitativo.
ResponderEliminarLas dudas no acechan día a día, se pegan cuando nos levantamos a uno de nuestros pies y van con nosotros al trabajo, a la compra, a tomar un café ... como si de un lacito color de rosa se tratase. Solo hay que destirar esa pierna fuertemente cuando veamos que nos aprietan y lanzarlas al viento. Deshacernos de ellas.
No podemos vivir con dudas, miedos, resentimientos, pensamientos negativos, y “mal rollo”. Eso se puede hacer un día, dos días, un mes, pero no una vida entera.
Cada persona tiene en su existir “algo” que le hace “tilín” que le motiva, que le engrandece, que le enciende la chispa, que le llena de luz. BÚSCALO.
Quizás pienses que antes era un blog y que ahora es ir todas las noches al cine con un tazón de palomitas, quizás pienses millones de cosas mientras el lacito color de rosa de tu pie te aprieta ... y las dudas de inundan, pero ... recuerda, todo es muy relativo y hoy pues estar hundido y mañana a flote.
¿ Quien estuvo un ratito contigo metido con la cabeza baja agua cuando tu estabas hundido ?, pues las personas que siguen tu blog, algunas firmes en sus comentarios dando nombres y apellidos, otras anónimas por sus circunstancias, pero igualmente llenas de ganas de sumergirse entre tus letras con la cabeza bajo agua o cuando la saques de debajo del agua y salgas a flote. Ahí están esos ojos al acecho ...
Aquello que expresas en tu blog es algo que solo tu tienes por dentro y que solo tu puedes dar a las mentes que te siguen.
Si tu no estas, esas mentes sufrirán un poquito, pero se rediccionaran en x tiempo hacia otros campos, hacia otros blog, hacia otros pensamientos de la red ...
¿ Y tu ?, ¿ seguirás entonces vagabundo por la web entre comentarios, como alma al acecho de una caricia, pero sin expresar el tema que mañana por ejemplo te gustaría expresar y que esos ojos acechan ?
Tirar la toalla, cerrar el chiringuito, darse por vencido ... ¡NO!, eso es lo último mientras haya un solo lector que te lo pida, pues ese lector te necesita y si te necesita, tu lo necesitas, pues tu le das y el recibe, el te da y tu recibes, y no importa que tengas la ventana con la persiana cerrada, ESE LECTOR SIENTE TU LUZ desde allí donde te esté leyendo.
¡ Alza la pierna, despréndete de ese lacito color de rosa y escribe ¡, saca en futuros post esos trocitos de ti que aún no tenemos para ir rellenando el puzle de tu personalidad, de tu esencia, ese puzle que con cada escrito vamos completando de ti.
¡ ABRE LA VENTANA, SUBE LA PERSIANA, COLOCA EN LAS ESTANTERIAS TODAS LAS IDEAS QUE AÚN TIENES DENTRO (QUE SON MUCHAS, LO SE), ESCRIBE CON EL CORAZÓN EN LA MANO, Y DANOS MUCHOOOOOOOOOOOOOO ¡
! Lo necesitas ! y ... ! Lo necesitamos !
Un Beso
Así será, os lo prometo.
ResponderEliminarAlfonso
El final de qué Alfonso, a qué te refieres, debe ser un momento bajo. Aunque ya no importa, es agua pasada cuando escribo estas líneas. Creo que sabes o intuyes que te leo, aunque no te comente nada, sólo espero a que te manifiestes a través de las palabras para ahondar más en tu personalidad. Sabes, porque me conoces, o eso creo, que me gusta observar a la gente, aprender de todo el mundo, desde el más pequeño al más anciano; desde el más tonto al más sabio. Todos nos pueden enseñar y aportar algo.
ResponderEliminarTeresa.
Si creemos conocer a las personas, pero siempre nos queda mucho por conocer de ellas.
ResponderEliminarFue un mal momento que ya pasó.
Besos.