
Escribo porque mi mano se estremece sobre el teclado y el corazón late con tanta fuerza al sentir las palabras que viajan por mi torrente sanguíneo hasta almacenarse en la memoria y plasmarse en un trozo de papel... o archivo…
Porque las letras llenan mi vida de intensas caricias y besos que apasionan mi alma, hacen una fiesta en mi interior, danzan con la música de mis recuerdos y descansan en mis labios.
Escribo porque la vida se compone de momentos y son esos los que son eternos en la poesía, en la prosa, en un cuento...
Estoy enamorado del espíritu de cada letra, llego a sentir la vida que me dan al hacerlas mías, recrean en mi corazón cada momento, como una película que ves una y otra vez, siempre con la misma emoción, con el mismo nerviosismo y las mismas sensaciones que el tiempo te regalo.
Escribo porque el silencio y la inspiración se hacen cómplices en cualquier momento y me invitan a sumergirme en ellos, a cerrar los ojos y permitir que mi memoria haga suyo el momento...
Escribo porque amo intensamente lo que otros llaman locura, esa sensación que te envuelve y te conduce al éxtasis, esa armonía entre sentimientos e imaginación...
¡Bendita locura!
Escribo porque la necesidad del alma es esa, por que se alimenta de cada letra, cada coma, cada punto, con todo el manjar que brinda la expresión del corazón...
Escribo porque más que insistente desahogo, es la oración de mi cuerpo, de mi esencia, de mi humanidad y mi alma.
Escribir es mostrar la huella digital del alma, desnudarse y nadar, volar y sentirse libre: una sensación gratificante del espíritu, que conlleva expresar lo que presentimos, gozoso o amargo, cotidiano o trascendente, para compartir un mensaje con nuestros semejantes. Escribir es una vocación, a veces tardía, que se descubre cuando el trastero de la memoria está repleto, y se quiere mostrar la colección de recuerdos y visiones para reciclarlos y convertirlos en algo parecido al arte. Escritor es quien que necesita escribir, no alguien que sepa escribir
Escribir es un acto de amor, preparado desde la intimidad de la introspección y la soledad, quizá desde el exhibicionismo, pero destinado a los demás, a quienes sentimos cerca y a todavía quienes no conocemos. Escribir es hablar con quienes no podemos conversar de otra forma, es darse un baño de humanidad con sus miserias y esplendores. Escribir es un drenaje terapéutico que otorga voz a nuestra mudez, una catarsis que limpia nuestras penas mediante la comunicación. Escribir es espiar en nosotros mismos, a veces sin querer admitir los misterios que descubrimos dentro. Pretendemos escribir nuestra mentira, pero transcribimos nuestra verdad. Escribir es abrir el grifo del corazón y verter el exiguo botín de nuestra vida, una pobre historia de amores y odios, pero con grandes personajes a nuestro alrededor.
Escribir es recordar, con memoria anticipada fruto de un malestar entreverado de nostalgia, pero no sólo añoranza del pasado o del tiempo huido que quisimos haber admirado, sino también del futuro, de esos mañanas que presentimos y en los que quisiéramos estar. Escribir es condenarse, como adelantó Richelieu: “Dadme seis líneas manuscritas por el hombre más honrado, y hallaré en ellas motivos para hacerle ahorcar”.
Escribir es una adicción, que cuando se adquiere impele a investigar dentro de nosotros, para desvelar nuestra más profunda identidad. Escribir es navegar ligero, planear al son del viento, abrazar el tiempo, detenerlo en la eternidad de unas tenues páginas. Escribir es ralentizar el tiempo, como viajar según apuntó Graham Greene. Pero, escribir también es un hueso duro de roer, una lucha agónica para analizarnos y discutir con nosotros mismos, para sorprendernos con los espectros aparecidos de nuestra mente, para asombrarnos de nuestra propia creación surgida al declararnos a ignotos lectores.Escribir nos hace más humanos. Escribir es respirar y vivir. Escribir es pintar sentimientos como mejor modo de felicidad. Escribir es pedir ayuda a las palabras, que orbitan a nuestro alrededor y juntos comenzar a crear algo. Cuando sucede que la inspiración se suma, sentimos que el trabajo es bello y somos felices.
Escribir es fecundar el mundo y dejar preñada nuestra muerte.
Me enamora esa forma tuya de escribir.
ResponderEliminarSon preciosas cada una de tus frases ...
Cierro los ojos, resumo en mi pensamiento lo que has escrito ...
Lo que has sentido para plasmar letra a letra ...
Y solo puedo decirte apasionadamente:
¡ Escribe, escribe mucho ¡
Siempre es un placer poderte leer ...
Un beso