
La primera vez que oí hablar de Kavafis, hace ya 35 años, apenas me interesaba la poesía, me gustaba García Lorca ¿y a quién no?, además era un mito en aquella España triste y franquista; de Miguel Hernández se decía muy poco, nada de Pessoa, de manera que oír hablar de un poeta griego, que vivió y murió en Alejandría en los años treinta, no era algo común. Me picó la curiosidad y con dificultad conseguí hacerme con un ejemplar de sus poesías. Aquella juventud mía hizo sentirme protagonista de uno de sus poemas, "Media Hora", qué belleza... no se puede contar mejor una historia de amor en menos líneas:
MEDIA HORA
"Ni te tuve ni te tendré jamás.
Unas vagas palabras,
apenas un contacto
como anteayer en el bar, y nada más.
Sí, aunque no deseo decirlo, dolor.
Entregamos al arte nuestro espíritu,
y realmente alguna vez, casi logramos un placer
que parece como si fuera real.
Así anteayer en el bar - con la afortunada ayuda
de un alcoholismo muy piadoso-
disfruté media hora de erotismo pleno.
Y tú lo supiste, me parece,
por eso te quedaste un rato más sólo para mí.
Yo lo necesitaba mucho.
Que aquella fantasía y aquella bebida mágica
Me concedieran ver tus labios,
Me permitieran sentir tu cuerpo cerca de mí.
... “ Te sentí tan cerca en aquel bar, que solo me faltó contonearme sobre ti,
ResponderEliminarposar mi frente junto a la tuya y acariciar con mi lengua tus carnosos labios.
Se que me percibistes, se que notastes ese deseo que ardía sobre mi piel,
pero a pesar de ello, preferistes dejarme solo con aquella copa en la mano,
y deslizarte por la pista de baile bajo el son de la musica en busca de otros ojos.
Mientras te tuve aquella media hora eróticamente en mi pensamiento, junto a mi,
note como mi sudor era más intenso, como mi mente fluía más espesa,
y como mi razonamiento era cada vez más escaso frente a tan ardiente belleza.
Ahora que ya no estás, ... solo sueño con volver a sentir la tersura de tus labios,
el flujo de tu saliva ... y seguir colgado de por vida en ésta locura de fantasía que produce tu presencia en mi “
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Permíteme, que sin querer haya continuado esos versos desde el ardor de su bella lectura.
Un Beso
Nada me retuvo. Me liberé y fui.
ResponderEliminarHacia placeres que estaban
tanto en la realidad como en mi ser,
a través de la noche iluminada.
Y bebí un vino fuerte, como
sólo los audaces beben el placer