domingo, 30 de mayo de 2010

Respeto; es la clave


Hay quien vive para comer, pero yo en estos tiempos solo como para vivir, a excepción de algunos fines de semana –casi todos- que me pongo a comer como un fraile del Medioevo, pues tengo unas amigas, cada cual más virtuosa en las artes culinarias, que me ceban todos esos “findes”. Que si arrocitos de todo tipo, fideuas, gazpachos, pulpo a la gallega, almejas marinera, tortillas de patata, sardinas escabechadas, empanada de sangre encebollada, ensaladas –para disimular- y hasta me han prometido “Pollo al cubata”, pues pienso que se debe llamar así debido a que el ingrediente principal, a parte del pollo, es la bebida de Cola. Todo un lujo que más quisiera para él, El Bulli. Y para cuando queremos salir a cenar, nada de cocina de diseño… BOCATA DE CHIPIRONES, y cerveza o vino.
¡Qué bien lo pasamos! Qué difícil es encontrar un grupo también avenido, siempre riendo, siempre de acuerdo, y siempre juntos… o casi siempre en momentos de ocio.
He hablado mucho de ellas, he hablado a nivel particular alabando una mínima parte de las cualidades que cada una tiene como mujer y como persona… esta vez no lo voy hacer porque me interesa hablar del grupo, de esa familia –reniego de la definición cristiana de familia- postiza que ahora tengo por elección propia sin obviar a la que me tocó y que tanto quiero.
Para nuestra supervivencia física y emocional, necesitamos formar parte de un grupo. La familia y las amistades son los primeros grupos con los que entramos en contacto. En el espacio social de la familia construimos nuestra identidad individual y social. Con los amigos y las amigas satisfacemos necesidades emocionales, como la aceptación y el respeto y esa es la palabra mágica… el respeto.
Como, duermo, rio, camino, viajo… vivo con ellas y por ellas y eso me hace sentir bien y como a la familia… las quiero a todas por igual, sin preferencias, aunque…
… no es posible ni deseable intentar poner diques al amor. Porque al final del camino, de nuestro corazón saldrán todos los nombres que justificarán nuestro paso por el mundo: los de todas las personas que hemos amado en libertad y sin ataduras, pero con compromiso y responsabilidad. Sólo con este tipo de amor habremos entrelazado nuestros hilos de afecto y participado en la creación de un hermoso tapiz relacional.
Y si hubiera algo en embrión… quisiera que fuese así para poder recitarte pegado a tu cuello una de las más hermosas poesías de Jacques Prévert…

Tres cerillas de una en una encendidas en la noche
La primera para ver tu rostro entero
La segunda para ver tus ojos
La última para ver tu boca
Y la oscuridad total para recordar todo eso
Al estrecharte entre mis brazos


Os quiero… aunque…

1 comentario:

  1. Os quiero ...

    aunque ...
    . El sol no brille con la fuerza de un volcán,
    aunque ...
    . Las mariposas no revoloten mi frondoso jardín en primavera,
    aunque ...
    . Me no tuviera aliento para respirar ni fuerzas para sostenerme en pie

    Os querré - Te quiero: Con locura

    Un beso

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