George Goodwin Kilburne "Escribiendo una carta"
La condena eterna
No puedo vivir sin ti.
Cuando dices eso, te condenas
a un sufrimiento garantizado
Y me condenas también a mí.
Porque el otro no puede estar siempre a tu lado.
Porque el otro no puede ser responsable de tu vida .
¡Que duro que suena en tu boca!
Esto no es amor, es una condena.
No puedo vivir sin ti.
Cuando dices eso, te condenas
a un sufrimiento garantizado
Y me condenas también a mí.
Porque el otro no puede estar siempre a tu lado.
Porque el otro no puede ser responsable de tu vida .
¡Que duro que suena en tu boca!
Esto no es amor, es una condena.
La inseguridad galopante
¿A quién preferiría, si no es a ti?
Nadie ama por obligación.
Y tú lo pides.
Además, ¿me estás diciendo que yo soy tan estúpido
que amo lo que nadie quiere?
Si yo te quiero, o te he amado,
muchos otros lo pueden hacer
y lo harán.
Quizás es hora de que analices
de donde viene tu inseguridad
que no te permite disfrutar del amor
sin sufrir por el futuro.
La suma incorrecta
Los dos somos uno.
Si uno más uno hacen dos
entonces uno es igual a cero.
¿Quien de los dos quieres que sea cero?
¿O es que pretendes ser sólo una mitad
y rebajar el otro a la mitad de lo que es?
La condena futura
Soy tan feliz contigo.
Ahora me dices eso, y está bien,
pero si yo soy la causa de tu felicidad
el día que yo haga cosas que no te gustan
¿también me echarás la culpa de tu dolor?
Yo no estoy contigo para hacerte feliz.
Si estoy contigo es porque quiero.
Y basta.
Si te crees que para ser feliz
yo tengo que hacer tal cosa o tal otra,
me debo portar de tal manera,
no debería decir tal cosa o tal otra
que yo debería querer exactamente lo que tú quieres
en el momento exacto en el que tú quieres,
te condenas al sufrimiento futuro,
y al sufrimiento presente,
primero martirizándote para finalmente
perder de todos modos.
La mutilación impuesta
Tú me completas.
No soy parte de ti.
No soy parte de nadie.
Soy un todo completo que durante un tiempo
comparte parte de mi vida contigo,
otro todo completo.
Tú me aportaràs experiencias,
me aportaràs conocimientos,
me aportaràs emociones
que formarán parte de mi bagaje.
Pero no quiero un pedazo de ti.
Si algún día nos separamos
para seguir cada uno con su camino
quiero verte marchar plena y completa
y con buenos recuerdos en la mochila.
Los frutos secos
Eres mi media naranja.
Las medias naranjas están secas.
Han perdido su jugo.
Han perdido su sabor.
Cuando se parte una naranja
las dos partes nunca encajan perfectamente.
Es como romper un huevo.
Tú eres un fruto y yo soy un fruto distinto.
¡Hacemos una macedonia!
Los cuentos de hadas
Tú eres mi príncipe azul.
Si, el amor de los cuentos.
El amor de las canciones románticas.
Si buscas un ideal
te perderás toda la belleza que pasa a tu lado
toda la diversidad que se acerca a ti
todas los grandes ratos con otra gente
pensando y comparando si eso es tu ideal o no.
Los sueños están bien para la noche cuando uno duerme.
Pero quieres vivir o quieres soñar?
El aburrimiento perpetuo
Tú eres el que siempre he buscado.
¿Y ahora qué, te quedarás sentada en el sofá
sin hacer nada pues ya has encontrado lo que buscabas?
Yo no soy el final del camino.
Yo soy el principio otro.
Si sólo ves en mí lo que buscabas
te perderás descubrir lo que soy de verdad
te perderás las sorpresas y lo inesperado
te perderás, en fin,
lo que hace de la vida un proceso tan interesante
tan profundo
tan sorprendente
y tan estimulante.
Y te perderás todo lo que sigue
en el confort de la tranquilidad del que tienes.
Digamos que quieres hacer una parte del camino conmigo.
Digamos que quieres descubrirme poco a poco.
Digamos que quieres compartir experiencias conmigo.
Digamos, si quieres, que me deseas.
Digamos que quieres estar conmigo,
y no me necesitas.
Y déjame ir para que pueda volar a tu lado.
Música- Julieta Venegas- Andar conmigo

No hay comentarios:
Publicar un comentario