Derraman los sexos,
amor y deseo, derramaban
todo agrandando la pasión.
Y las bocas se convirtieron en cálices
donde verter la felicidad
que tenía que ser compartida.
Comeremos juntos,
en el altar de los placeres, comeremos
mientras los espíritus y los cuerpos
se confundían entrelazándose.
Y llegamos a la divina perfección
cuando entregados,
los dos comulgemos
en el calor de tu hogar.
Derraman los sexos... Amén.

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