Estoy en la playa, He venido solo, Me he quemado los pies entrando en la arena. Además también me he quemado el talón porque un hijo de su madre (se lo he dicho en la cara como hacen en Gran Hermano) que iba delante de mí ha tirado un cigarrillo en la arena y yo lo he chafado.
He encontrado un lugar perfecto alejado de los adolescentes que deberían estar en clase y que no lo están por razones presumiblemente incontestables.
Al lado tego un matrimonio de jubilados, él con un bigotillo estilo fusión a lo Clark Gable/Paco Franco y ella con un bañador elegante, sofisticado y florido. Y llamativo.
Al otro lado hay una joven solitaria como yo (como yo de solitaría) de la cual quiero que me requiera para repartirle el bronceador por el cuerpo, tal y como ocurría en las películas de Esteso.
Hace buen tiempo. Ya lo dijo la mujer del tiempo. Sopla viento de Garbi, y el mar está con marejada o fuerte marejada con viento de componente Norte. Clavado.
Extiendo la toalla en la arena y me doy cuenta que he cogido la corta, la que me regalaron con el tambor de 5 kilos de Ariel Ultra. Se me salen los pies de la toalla y enseguida se me llena la herida de arena y sal. Qué gusto. No quiero gritar por no despertar la chica de al lado que ya duerme como si no lo hubiera hecho en 2 días. Y además ronca a destiempo.
El hombre del bigote fusión franquiforme ha encendido la radio. Es radio Olé. No puedo huir y he de escuchar el Carro de Manolo Escobar y “Yo soy esa” La publicidad es un paréntesis agradable. La mujer del bañador florido empieza a toser y escupir. Continuo sin poder huir.
Tengo suerte de haberme traído el bocadillo. Es de atún, mayonesa y huevo duro. Con el calor se ha recalentado y el huevo duro empieza a expandir su encantador aroma. La mayonesa se ha descuempuesto en sus primeras materias y el atún revive lozano.
Los temidos adolescentes aumentan exponencialmente y se acercan a mi área de seguridad. Ya están dentro. No puedo huir.
Ahora suena la Macarena. Versión original.
Los adolescentes se han dado cuenta del estado de mi pié y rien, beben fuman…
“Soy minero”
Empiezo a tragar el bocadillo. La arena combinada con el atún da un toque exótico a la situación. La cerveza que traía se me ha calentado, pero no tengo otra cosa que beber y no quiero pedir a los adolescentes ninguna bebida de desconocida procedencia.
“Cántame un pasodoble español, ladidalo ladaliblu”
Ya no puedo más. Debo huir y huyo. De pronto lo tengo claro, me levanto súbitamente y cojo la toalla con tan mala suerte que la arena le va a la chica la cual me llama hijo de mala madre (también a la cara). Ya no puedo parar a disculparme porque el pié me hierve y corro, corro hasta el coche mientras suena “Como una hola”
Cuando llego me doy cuenta que me han multado por chafar un poco la zona de estacionamiento de motos. Policía hijo de p.. ( ahora no se lo digo a la cara, y lo perdono como hacen en la iglesia.) Me pongo la camiseta y la piel me berrea. Estoy quemado por dentro y por fuera. Al llegar a casa encuentro en el buzón una carta con una promoción para viajar al Caribe: 13 días y 5 noches de playa. Truco corriente.
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