Tengo que coger el autobús pues tengo mi vehículo en el taller. Miro el horario y veo que faltan todavía 25 minutos hasta que llegue el transporte que me llevará al pueblo de al lado que es más completo que el yo vivo. Me miro en el bolsillo y afortunadamente llevo suficientes monedas para pagar. No suelo coger este tipo de transporte urbano, pero sé que si les sacas un billete gordo o te ponen mala cara o te hacen bajar.
Eso creo o eso me han dicho.
Pago mi billete y el conductor me avisa que me lo dejo en la máquina. Falta de costumbre, lo siento. - le digo con cara de despistado – Si, ya sé. – me contesta esgrimiendo una sonrisa - Después de 300 badenes en una ruta que no supera los 4 Km de recorrido, llegó al destino con el lumbago destrozado. Una vez me dijeron que la mujer de un alcalde de estos pueblos de Camp de Turia le había pedido el divorcio porque le había puesto badenes hasta en el pasillo de casa.
No sé… eso me contaron.
Hago lo que tengo que hacer en el pueblo y de vuelta al autobús. ¡Qué bien!– pienso en mis adentros – he llegado solo 7 minutos antes. Se retrasa 5 minutos pero lo pillo. Pago mi billete y me siento. Después de dos paradas algo me hace pensar que no llevo buen camino y pregunto a lo que me contestan que este va a Valencia. ¡Joer! Pido parada y me bajo. Cruzo la carretera y voy al otro lado buscando la parada que creo me llevará de vuelta a casa. Llego y veo en el horario que acaba de pasar y falta una hora para el siguiente. Decido hacerme los 4 km andando, nada grave, si no fuera porque los haces por la carretera, con zapatos y a pleno sol.
Esto no me lo ha contado nadie
Algo positivo debo sacar de mi viaje en autobús porque a través del vidrio de la ventana el mundo también parece roto, las casas ocultan la claridad, pero entre un trecho y otro los pensamientos te hablan: no puedo negar tus ojos sobre mí.
La pared que el viento rayó de diamante, la nube, la luz en mi contra, el rayo que me agota, cómo negar el viento que mueve una nube, cómo negar que detrás de un muro me llamas.
La pared que el viento rayó de diamante, la nube, la luz en mi contra, el rayo que me agota, cómo negar el viento que mueve una nube, cómo negar que detrás de un muro me llamas.
Y esto pudiera ser así.
La ultima parte es muy linda!!Besos
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