
La gran mayoría de la gente desea ser especial para alguien, así como tener a alguien especial en su vida. El enamoramiento hace esto posible. Aunque el amor puede surgir a primera vista, lo más común es que dicho proceso lleve un tiempo. A primera vista puede haber atracción, interés, e incluso la intuición de que la otra persona es ese ser especial que se busca. Sin embargo, de la atracción se llega al enamoramiento y del enamoramiento puede alcanzarse el amor. Y hay quien dice que del amor al odio hay un paso.
En la fase del enamoramiento se tienden a exagerar las cualidades de la otra persona, a enamorarse de la proyección ideal que se hace de ella. Stendhal da a ese fenómeno el nombre de cristalización, que llega hasta el extremo de distorsionar la percepción de la persona amada. Aunque este fenómeno es bastante común, implica riesgos importantes. Entre ellos destaca el hecho de que se puede situar a la otra persona en un plano superior del que luego dejamos que caiga desplomada. Si esto ocurre, el supuesto amor que existía −enamoramiento− puede convertirse en aversión e incluso odio.
El amor incondicional requiere una madurez casi utópica, pero un amor sincero, aunque se extinga, no tiene por qué transformarse en odio. Para que aparezca el odio, la persona, consciente o inconscientemente, se recrea de forma sistemática en los aspectos negativos del otro −un proceso inverso al del enamoramiento− en el que la ex pareja es vista como un cúmulo de defectos y situada en un plano ínfimo.
La persona amada se convierte en la persona odiada por cuestiones de 'frustración-agresión' −o de una baja tolerancia a la frustración−. Se pone a alguien en un pedestal −quizás inmerecidamente− y luego se desea crucificarlo. Pasado el periodo de cristalización se descubre que el enamorado no cuenta con todas las cualidades proyectadas. Esto puede causar mucha frustración. También, puede ocurrir que las expectativas no cumplidas lleven a una animadversión debido a la frustración que generan. De manera que lo que antes se aceptaba sin mayor esfuerzo ahora es denegado inflexiblemente... Lo que antes se deseaba ahora se detesta ¿Es ésta una razón suficiente para odiar a quien antes se amaba?
¿Crees que es posible odiar a alguien que has amado? ¿Sueles mantener relaciones amigables y respetuosas con tus ex? ¿O les sitúas en la lista de personas non gratas?
No te conduelas más, por todo lo que has hecho.
La rosa tiene espinas. Fango las claras fuentes.
Nubes y eclipses ciegan a la Luna y al Sol
y en el botón más tierno mora un puerco gusano.
Todos los hombres yerran y yo también lo hago,
excusando tu ofensa con cien comparaciones,
dañándome a mí mismo, para salvar tu error,
disculpando tus faltas, mas de lo que mereces.
A tu sensual error, le doy mi beneplácito,
-y tu mismo rival se torna en tu abogado-
y actuó contra mí, por defender mi causa.
Tal batalla civil hay entre amor y odio,
que necesariamente, me implica, siendo cómplice,
de aquel dulce ladrón, que agriamente me roba.
William Shakespeare
No hay amor que se transforme en odio, en todo caso, estaríamos hablando de otro tipo de sentimiento...del querer, por ejemplo, del deseo quizá.
ResponderEliminarAmar, es otra cosa, es una emoción sin condición, por lo tanto no expuesta a la frustración de los condicionantes egocéntricos.
Los seres humanos,somos tremendamente egoistas, deseamos y el deseo te conduce a querer la posesión de lo deseado.
No importa, el ser que encierra a ese otro corazón humano, no importa su circunstancia, su ritmo, su felicidad.
Importa obtener, según nuestros deseos, lo que de ese objeto con corazón de manzana, necesitamos.
Y eso resulta ser a nuestros ojos, y nada más, porque nosotros no le ofrecemos la oportunidad de ser otra cosa.
Amar, es de almas grandes, en todas aquellas formas que adquieren las relaciones humanas.
Amar, no es una necesidad fisiológica, una ilusión de tres al cuarto, amar es entregar el alma, amar es darse y en este punto adquiere su propio sentido de desprendimiento, de generosidad, de ofrecer hacia fuera y no demandar hacia dentro.
Y lo que no recibiendo, recibes, queda anclado para satisfacción propia en lo más profundo de tus entrañas, porque el acto de amar, proporciona inmensa satisfacción en si mismo.
Desear, querer, frustarse, odiar...
Amar, ciertamente, se conduce por procesos muy distintos.
Firmado,Corazón de manzana.
il “colpo di fulmine” scatta quando l’immagine di un possibile partner ci rievoca il ricordo (inconscio) del genitore di sesso opposto che ci piaceva sessualmente.
ResponderEliminar(Hellen Fisher) Sarà vero?
O "amore a prima vista", come lo chiamano gli inglesi. Si tratta di una forma d'innamoramento che avviene rapidamente al primo incontro, tanto rapida e veloce che sembra di assistere ad un film accelerato.
Si conosce una/o ragazza/o che piace subito, a prima vista appunto, e nel giro di poche ore o giorno si scopre di esserne perdutamente innamorati. Alcuni studiosi pensano che in questi casi l'innamoramento segue percorsi diversi dai soliti mentre altri reputano che il meccanismo dell'innamoramento sia lo stesso solo che avviene in tempi molto più veloci.
Le condizioni che favoriscono i colpi di fulmine sono essenzialmente due: quando l'altra/o ci piace moltissimo sia fisicamente che come personalità e quando si è in un periodo di forte ricettività affettiva cioè si è molto disponibili ad intraprendere una relazione.
Puede que Hellen Fisher tenga razón. Los animales, sobre todo las aves, recuerdan hasta sus caminos de migración, tal vez nosostros podamos recordar preferencias heredadas... tal vez, si se cree en ello, en una anterior vida... ya eramos amantes. Quien sabe.
ResponderEliminarTienes razón en las dos condiciones que se requieren para eso... pero y ¿cuando durá años?
Para mi "Corazón de Manzana"
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo, más o menos ratificas mi escrito. Yo sé amar, yo he amado, yo amo todavía... y créeme mi Corazoncito, nunca he odiado a nadie y menos a alguien que he AMADO.
Un beset
He cambiado el título porque creo que se me olvidó añadir un interrogante en él.
ResponderEliminarMis disculpas.
Alfonso
Yo sé amar... con mis errores...
ResponderEliminarNo hace falta amar para odiar. Se puede odiar sin amar.
ResponderEliminarCon tan solo un roce, con tan solo una palabra, con tan solo una caricia, podemos experimentar millones de sensaciones positivas y negativas hacia cualquier persona.
Quien ama, desea recibir, pero si está dando, es justo que reciba, es más, debe recibir el doble de lo que está dando.
El tiempo a cada cual lo pone en su sitio, y si es de Ley que esa persona que amastes hoy la tengas que odiar por las circunstancias que tu creas, odíala con toda la fuerza de tu corazón.
Cada ser es un mundo irrepetible, cada mente es una fuente única de vida, si crees que alquien te dejó un vacío. Odiala si te apetece.
Podemos hacer con nuestras vidas y pensamientos lo que nos de la real gana, nadie nos puede juzgar, y si deseas dominar, absorber, adorar, o idolatrar a una persona. Hazlo. Nadie es quien para juzgarte.
Quien no te acepte y le intereses tal como eres, con tu bueno y con tu malo, pues simplemente que te olvide. Te hará un favor.
Un Beso
No, por suerte o por desgracia no aprendí a odiar y no me considero ni mejor ni peor por ello. Creo que odiar es un despilfarro para el corazón dando demasiada importancia, posiblemente a quien no la merece.
ResponderEliminarUn beset