jueves, 21 de mayo de 2009

... y las rubias

Hace un par de años conocí a una hermosa mujer. Tenía una sonrisa que inspiraba los más profundos sentimientos de amor, alegría y felicidad. La verdad es que verla sonreír era el mejor de los regalos. Su piel era blanca y tersa como una perfecta muñequita de porcelana… eterna e increíble objeto de colección. Su hermoso cabello rojo… ¡ay Madre del amor hermoso! Puesto sobre sus hombros era como la decantación de un oloroso vino tinto. Indudablemente tenía otras virtudes que hicieron que me quedara prendado de tan singular belleza.

El tiempo que duró nuestra relación fue como la vuelta a mi juventud, por la fuerza e intensidad que experimenté en su compañía… Pero todo acabó un día como empezó… sin saber por qué.

Hoy la volví a ver… a distancia, después de muchos meses…. No sonreía y su pelo era rubio a mechas oscuras… y recogido… pero era ella. Rubia o pelirroja era ella. Sonriente o seria era ella. Pasado mucho tiempo y aún sabiendo de su desprecio hacia mí… era ella. No ha cambiado, su belleza sigue siendo la misma y ese fortuito encuentro solo me sirvió para reafirmar lo que siempre sentí por ella… nada ha cambiado en mi.

 Morenas con piel tostada, pelirrojas con piel rojiza y rubias totales o a mechas con piel blanca, todas me gustan. Con pelo corto o largo. Recogido o suelto es igual me gustan de todas las maneras y desde luego cuando una mujer te gusta de verdad… da igual de que color lleve su pelo o que longitud pueda tener. Las mujeres son camaleónicas y eso es una de las cosas por lo que me gustan. Las quiero, pero amarlas… solo se puede amar a una al mismo tiempo.

Amar es amar y punto, con el corazón, el alma y todo el ser, cuando lo tengo que explicar con palabras, solo describo lo bien que me siento y lo que me atrae de ella.
Si lo escribo desnaturalizo al amor. Es difícil transmitirlo por palabras lo que siento.
Otros tienen la facilidad de poder expresar los sentimientos en las letras, como un día leí:
"Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal" . Teresa de Calcuta. De seguro, se puede aplicar al amor que se siente hacia una mujer.

Cuenta la leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer. Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto:

Tomo la redondez de la luna;
las suaves curvas de las olas,
la tierna adhesión de la enredadera,
el trémulo movimiento de las hojas,
la esbeltez de la palmera,
el tinte delicado de las flores,
la amorosa mirada del ciervo,
la alegría del sol,
y las gotas del llanto de las nubes,
la inconstancia del viento
y la fidelidad del perro,
la timidez de la tórtola
y la vanidad del pavorreal,
la suavidad de la pluma de un cisne
y la dureza del diamante,
la dulzura de la paloma
y la crueldad del tigre,
el ardor del fuego
y la frialdad de la nieve.

Mezclo tan desiguales ingredientes, formo a la mujer y se la dio al hombre.

Después de una semana, vino el hombre y le dijo: "
Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, parece que se divierte al hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella!"
Bien, contesto Dios y tomo a la mujer.
Paso otra semana, volvió el hombre y le dijo:
"Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mi";

ella cantaba y jugaba a mi lado,
me miraba con ternura y su mirada era una caricia,
reía y su risa era música,
era hermosa a la vista y suave al tacto.
Me cuidaba y protegía cuando lo necesitaba,
me daba dulzura, ternura,
comprensión y amor sin condiciones,

por favor Dios, devuélvemela, porque 
no puedo vivir sin ella! 

1 comentario:

  1. Lo singular que se puede apreciar en las diferentes bellezas femeninas.

    - Morena, posesiva, atrayente, y desgarradora ante cualquier situación y momento, o quizás al revés?.

    - Rubia, provocadora a simple vista y llena de misterio a corta distancia, o quizás al revés?.

    - O el poder sensual de una piel color melocotón, de olor suave, delicado y de bello tacto, que hace surcar por los deseos más insospechados de la mente de un hombre.
    Coronada en su agradable conjunto, por un rojo pelo color fuego que mecha a mecha cabalga por la silueta de lo que es una hermosa pelirroja. Así es.

    Gustos como olores tienen las flores, no importa el color que se vea a simple vista, la esencia femenina se lleva dentro.

    Un beso

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